La próxima generación de iPhone llegará, muy probablemente, sin conectividad 5G. Ya hablamos de ello el pasado mes tras un reporte del popular analista Ming-Chi Kuo y tras conocerse que la producción de módems con esta tecnología por parte de Intel no alcanzaría su punto de comercialización en 2019, y ahora nuevas informaciones vuelven a poner en relevancia este aspecto.

Lo hace Bloomberg en una publicación en la que cita a fuentes cercanas a los planes de la compañía, asegurando que no será hasta –como mínimo– 2020 cuando Apple comience a implementar dicha conectividad en sus smartphones. Esto daría a varias de las empresas de la competencia un importante margen en el que contar con 5G en sus dispositivos y hacer uso del mismo como uno de los argumentos de venta que se posicionan como más relevantes en lo que al marketing se refiere durante el próximo año.

Apple, por su parte, cuenta con la ventaja de jugar con una base de clientes fieles que tampoco verán en la ausencia del 5G en el próximo modelo un motivo de cambio a alguno de los terminales del panorama Android. No hay que olvidar, además, que aunque la conectividad 5G se plantee como uno de los pasos más grandes en la industria su uso será residual durante la etapa de despliegue inicial.

¿Culpa de Intel?

La gran culpable del retraso, llegado este punto, parece Intel y la imposibilidad de conseguir tener el módem 8160 a punto para una implementación en los iPhone de 2019. Aún así, tampoco está claro que la empresa de Cupertino hubiera optado por incluirlo en su siguiente renovación de terminales.

Apple hará uso de este módem en exclusiva debido a las tensiones existentes con Qualcomm, que también habría podido proveer de esta tecnología a la firma californiana. Será, por tanto, la única de las grandes firmas de tecnología en no contar con terminales capaces de conectarse a estas redes en 2019 aunque, por los motivos mencionados, esto sea más importante en la teoría que en el uso diario de los potenciales clientes.