Esta mañana, el ministro de Ciencia, Innovación y Universidades, Pedro Duque, junto a la directora de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), Paloma Domingo, ha presentado los resultados de la encuesta sobre la Percepción Social de la Ciencia y la Tecnología de este 2018.

Esta encuesta fue llevada a cabo entre el 14 de mayo y el 2 de julio de este año, tiempo durante el cual respondieron a sus preguntas 5.200 personas de todas las comunidades, con edades superiores a los quince años. Los resultados son en cierto modo esperanzadores, pero denotan que aún hay mucho trabajo por hacer en lo que se refiere a concienciación de la población en torno a temas científicos. Por eso, Duque ha anunciado también la puesta en marcha de nuevas iniciativas dirigidas a divulgar la ciencia, especialmente con el fin de desmentir mitos tan extendidos y peligrosos como el funcionamiento de algunas pseudoterapias, como la homeopatía.

Médicos y científicos, bien vistos por la sociedad

Los tres temas por los que los españoles encuestados aseguraron sentirse más interesados fueron la medicina y salud, seguida por el empleo y, a continuación, por la educación. La ciencia y la tecnología, en cambio, se encuentran en el noveno puesto del ránking, entre los viajes y las pensiones.

Sin embargo, sí que estuvieron muy bien valorados los científicos como profesionales. De hecho, tras pedir a los participantes en la encuesta que valoraran del 1 al 5 a varios grupos de profesionales, los primeros fueron los médicos, con un 4,67, seguidos muy de cerca por los científicos, con un 4,53. También estuvieron muy bien valorados los ingenieros, con un 4,31, Solo suspendieron (si se considera un suspenso menos de un 2’5) los religiosos, que recibieron de media un 2’37. Al ser la profesión de científico tan bien valorada, no es extraño que el 53,7% de los encuestados consideraran que está mal remunerada y el 58,1% que no tiene el reconocimiento social que merece.

¿Es la ciencia peligrosa?

Uno de los principales retos de los divulgadores científicos es mostrar a la población que la ciencia aporta a la sociedad muchos más beneficios que perjuicios. Y, sin duda, es un mensaje que poco a poco está calando en la población, pues el 60,9% de los participantes estuvieron de acuerdo con ello. Sin embargo, sí que apuntaron a que algunas aplicaciones de la ciencia pueden acarrear bastantes perjuicios. Las peor calificadas en este sentido fueron la energía nuclear, el fracking y el cultivo de plantas modificadas genéticamente. Por el contrario, las mejor puntuadas, en lo que a sus beneficios se refiere, fueron los aerogeneradores, la experimentación animal con fines médicos y la inteligencia artificial.

La importancia de la educación

El 40% de los encuestados aseguró tener un nivel de educación científica bajo, a lo que el 51% añade no comprender la terminología, por ser muy especializada. Estas conclusiones animan al gobierno a hacer especial hincapié en la búsqueda de herramientas para hacer llegar aún más la ciencia a la sociedad, fomentando que se interesen por ella, especialmente desde la infancia.

Es por esto que el Programa de Cultura científica que el gobierno pondrá en marcha coordinado con FECYT contará con acciones de promoción de vocaciones científicas, especialmente dirigidas a niñas y adolescentes.

La propia población ya es consciente de esta necesidad, pues el 56,9% de los encuestados aseguraron que consideraban importante aprender sobre ciencia y tecnología. Para ello, muchos intentan estar al día sobre los avances que se desarrollan día a día en este ámbito. Para ello, las dos vías informativas principales, según los resultados, son la televisión y la comunicación online, ya sea a través de medios de comunicación digitales, redes sociales, vídeos de YouTube o cualquiera de los formatos relacionados.

Evidencia frente a pseudociencias

Finalmente, la encuesta evalúa la percepción de los españoles frente a los tratamientos que se llevan a cabo en base a evidencias científicas y los que, por el contrario, no tienen por dónde sostenerse. Afortunadamente, gracias al trabajo de muchísimos científicos y divulgadores, la población poco a poco está perdiendo algunos de los peligrosos prejuicios que se han extendido como una plaga en los últimos años. Esto se observa en que el 87,4% de los encuestados confía en la eficacia de las vacunas y el 77,6% en la quimioterapia. Pero el trabajo no ha terminado, pues el 32,8% admitió confiar en la acupuntura como tratamiento, el 25,4% en la homeopatía y el 16,3% en el reiki. Por eso, el ministro de ciencia ha renovado su compromiso con el desarrollo de medidas en contra de estas terapias alternativas, como ya anunció la semana pasada.

Las noticias son buenas, pero aún queda mucho trabajo por hacer. Mientras haya un 1% de personas que piensan que una vacuna puede causar autismo o que la ciencia busca destruirnos, en vez de beneficiarnos, el trabajo de las personas que buscan divulgar la ciencia y promover el pensamiento crítico no habrá terminado. La ciencia está hecha para la sociedad y si la sociedad la percibe como algo extraño, lejano o peligroso, es que algo estamos haciendo mal. Afortunadamente, esto es cada vez algo menos frecuente. El objetivo, por supuesto, es que en las próximas encuestas sea mucho menos frecuente todavía.