¿De cuántos libros se compone tu pila de libros por leer? Los amantes de la lectura y de los libros saben bien de qué hablamos. Es inevitable. Y es que, aunque tengan la mejor técnica o técnicas para ser un lector productivo, lo cierto es que esa pequeña —o gran— torre de libros pendientes jamás será —realmente— pequeña... y muy probablemente jamás se acabará.

Por otro lado, debemos reconocer que hay situaciones y conceptos que otros idiomas logran plasmar en una sola palabra mientras que el español carece de esos vocablos. Por supuesto también se da este fenómeno en el sentido inverso, después de todo el español es una lengua compleja y muy rica. En este sentido podemos decir que en el japonés existe una palabra para nombrar a la acción de comprar libros a pesar de tener una pila por leer o varios empezados y que siguen ahí "esperándonos": tsundoku. Este concepto es muy cercano a "bibliomanía", aunque sin la parte del trastorno acumulativo y más cercano a "bibliofilia" o amor por los libros.

Según Open Culture explica sobre el origen de esta bonita palabra, así como los conceptos que abarca:

La palabra se remonta al inicio mismo del Japón moderno, la era Meiji (1868-1912) y tiene su origen en un juego de palabras. Tsundoku, que literalmente significa ‘pila de lectura’, se escribe en japonés como_ _積ん読. Tsunde oku significa dejar que algo se apile, y se escribe 積んでおく. Algún bromista de principios de siglo cambió ese oku (おく) de tsunde oku por doku (読) que significa leer. Y puesto que tsunde doku es difícil de decir, la palabra se compactó para formar tsundoku.

Para aquellos que como Borges creen que: "Hay quienes no pueden imaginar un mundo sin pájaros; hay quienes no pueden imaginar un mundo sin agua; en lo que a mí se refiere, soy incapaz de imaginar un mundo sin libros", sabrán que el término tsundoku es muy útil. Una vez invadidos por el virus del gusto por la lectura, querer tener más libros y, a falta de tiempo o capacidad para leerlos todos, formar una o unas pilas en nuestra casa será inevitable y, además, deseable. Ahora sabemos que hay un término que resume esa costumbre de muchos lectores.

Ahora bien, si acumular lecturas no es una cuestión de libros físicos, ¿podemos usar el término tsundoku para la pila virtual que muchos tenemos en dispositivos móviles y plataformas de lectura? Pero detengámonos un momento, ¿cuántos de esos libros realmente leeremos? y ¿podremos leer todos los libros que existen? Por supuesto esta última pregunta se responde con un "no" inmediato, pues prácticamente es imposible, tal vez podamos leer algunos de los imprescindibles. Sin embargo, para la primera sí que podemos mejorar nuestras técnicas de lectura y recordar lo que leímos, pero también debemos tener en cuenta que hay un límite, y que los métodos mágicos que prometen que leerás 300 libros en un mes son en realidad una estafa.

Derechos de los lectores

Así pues, aunque ya tenemos una bonita palabra para describir una práctica que muchos amantes de la lectura realizan: tener pilas de libros por leer y acumularlos por el puro placer de tenerlos; también debemos tomar en cuenta que existen los Derechos de los lectores y uno de ellos radica precisamente en dejar un libro a medias si no nos gusta. Así es, olvida lo que te hayan dicho en el colegio, los lectores tenemos el derecho de abandonar una lectura si no nos llena o no era lo que esperábamos, pues, como dice el dicho: la vida es demasiado corta para libros malos.

También debemos recordar que para avanzar en nuestras lecturas los audiolibros son una excelente opción. Y es que, pese a lo que algunos puristas pueden pensar, escuchar libros también es leer.