Desde hace algún tiempo, cada año, me propongo leer al menos 52 libros. Sin trucos de "lectura veloz", sin reemplazar los libros por resúmenes y sin eliminar el placer de leer por intentar correr tras una meta, proponerse leer más y cumplirlo es posible, si hacemos de la lectura una parte integral y prioritaria de nuestras vidas. Si amas los libros y te gustaría hacerles más espacio en tu vida cotidiana, hoy te traigo algunos consejos para lograr leer más y de manera más productiva, sin sufrimiento.

Lleva un libro a todas partes

Éste posiblemente es mi consejo favorito, porque hace mi vida mucho más feliz y relajada en situaciones en las que la gente a mi alrededor se muere de estrés: la cola del banco, la sala de espera del médico, un atasco en el metro, cualquier situación donde tengas que esperar puede convertirse en una oportunidad maravillosa si tan sólo recuerdas llevar contigo siempre un libro que estés leyendo. Para esto es recomendable versiones de bolsillo, libros pequeños y portátiles, o si la seguridad del sitio donde vives lo permite, un Kindle. Quince o treinta minutos muertos transformados en minutos de lectura te harán avanzar en ese libro sin casi darte cuenta.

Haz que leer sea una prioridad

Todos los días pasamos muchísimo tiempo haciendo scroll sin parar en pantallas infinitas: sea Facebook, Twitter o Instagram, basta con intentar medir el tiempo que utilizamos en esto para darnos cuenta de que podríamos estar haciendo cosas mucho más productivas. Sin que necesariamente tengamos que eliminar todas las distracciones de nuestras vidas, aprender a reconocer estos tiempos muertos y elegir abrir un libro en vez de estirar la mano y agarrar el celular, puede marcar una diferencia sustancial en nuestros avances.

Lee varios libros a la vez

A veces estamos de humor para ficción, a veces estamos de humor para algo ligero, a veces para un ensayo denso y científico: aceptar que nuestros ánimos fluctúan y tener opciones nos da la posibilidad de no quedarnos atascados en un libro que queremos terminar, pero que hoy no tenemos ganas de abrir.

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Library books por faungg's photos bajo licencia CC BY ND 2.0.

No termines los libros que no te gusten

Éste es uno de los derechos fundamentales del lector: la vida es demasiado corta para pasarla arrastrándonos por las páginas de libros que odiamos, sólo porque sentimos la obligación de terminarlos. Esto hace que nuestra lectura sea mucho más lenta, y además nos lleva a tiempos de sequía: semanas en las que no leemos nada porque estamos evitando volver a abrir ese libro que no nos emociona ni un poco.

Ten siempre listo el próximo libro

Si alguna vez has caído en depresión ficcional por la muerte de un personaje que amaste mucho, o porque tu libro favorito de todos los tiempos se terminó, sabes la importancia de tener otro libro esperando: uno que te emocione leer, que te haga sentir de nuevo deseos de pasar un rato leyendo. Si te cuesta encontrar libros que te gusten, no dudes en pedir recomendaciones a tus amigos y conocidos, y en buscarlas en Internet: hay páginas que existen especialmente para ayudarte a encontrar tu siguiente libro.

Lleva la cuenta

Saber cuántos libros hemos leído cada año y querer superarnos a nosotros mismos añade un elemento de ludificación que, aunque sea raro, nos ayuda a mantenernos con la mirada en la meta. Aparte de eso, la posibilidad de ver cuándo leímos un determinado libro y qué opinamos de él en ese momento, sumado al elemento social de ver qué están leyendo nuestros amigos y recibir recomendaciones, hace que páginas como Goodreads sean un gran aliado en tus aventuras lectoras.

Si realmente quieres leer más, lo mejor que puedo aconsejarte es que hagas de la lectura tu prioridad; que reserves tiempo para leer todos los días y que esa cita entre tú y el papel (o la pantalla de tinta electrónica) se convierta en algo sagrado. Y si tienes recomendaciones que compartir con nosotros, para eso están los comentarios.