Ha sido un fin de semana tenso y lo que queda de semana no apunta a tener una mejor perspectiva. El sector del taxi ha anunciado la que sería su última guerra en las calles. ¿Objetivo? Terminar con la batalla que el gremio mantiene abierta desde hace unos años contra la actividad de compañías como Uber y Cabify.

La cuestión empezaba el pasado jueves. Una manifestación convocada en el centro de Barcelona por el taxi, después de que Fomento recurriese la decisión de Ada Colau de crear una licencia urbana, encendía la mecha. Tanto así que el propio Ministerio de Fomento anunciaba que retiraba el recurso contra el texto creado por la alcaldesa de Barcelona, aun afirmando horas antes que excedía las competencias del consistorio. Ya era tarde, un juez procedía a la retirada cautelar el texto de Colau hasta nuevo aviso. Con este movimiento, la relación entre las gremiales de taxis y el Partido Socialista empezaban a flojear. A día de hoy, y contra todo pronóstico, el mejor amigo del gremio es Podemos con su firme crítica a los sistemas de gestión de compañías como Uber y Cabify.

Unas jornadas muy complejas en Barcelona, criticadas por la violencia contra algunos modelos de las multinacionales del transporte, han terminado convirtiéndose en algo de calado nacional. Durante todo el fin de semana, una serie de paros en Madrid han mantenido paralizado al sector. Bloqueos en la Gran Vía de Barcelona o en el Paseo de la Castella de Madrid en una suerte de huelga espontánea liderada por las gremiales más activas. De hecho, aquellas que cuentan con más asociados, como la de Fedetaxi liderada por Miguel Ángel Leal, han perdido su posición de líderes para sumarse en última instancia al proceso para no perder ripio en las conversaciones con las autoridades.

De la nada al todo en un movimiento que ha ido caldeándose en las redes sociales, pero que venía gestándose desde hace meses. La gremial de Leal era prudente en cuando a la posibilidad de un huelga general, -algunas encuestas repartidas entre los taxistas habían sondeando la posibilidad de hacer paros en caso de que el Tribunal Supremo tumbase el ROTT-. Elite Taxi, por su lado, pedía movilizaciones al 100% y ha conseguido el cese de uno de sus mayores enemigos en este momento. La presión social que ha puesto en entredicho la capacidad de Ada Coalu de mantener la seguridad en las calles de la Ciudad Condal ha conseguido el cese de Joaquín del Moral Salcedo. El que fuese Director General de Transportes Terrestres era retirado de su cargo por haber sido el valedor del recurso en contra de la normativa de Ada Colau.

Tito Álvarez, una de las voces cantantes de Elite Taxi, ya ha anunciado en varias ocasiones que no se descarta ninguna acción para los próximos días. Una posible huelga indefinida marcaría un antes y un después del sector en España.

Unsplash

El segundo Real Decreto

La situación pende de un hilo. Hoy lunes, el taxi se reune con Fomento. Mientras, los servicios mínimos ocupan las principales arterias de la capital española desarrollándose la jornada con total normalidad; el resto de vehículos se concentran en la T4 dirección Ministerio de Fomento para protestar por la situación. El martes se esperan encuentros entra las instituciones públicas y las compañías de VTC. El miércoles sería el turno de las Comunidades y Ayuntamientos.

En este punto se abren varias opciones. De no llegarse a ninguna conclusión favorable al taxi comenzaría una huelga indefinida que entraría de lleno en la primera quincena de agosto; momento en el cual, la mitad de la flota de taxis (al menos de la capital) debe retirarse del servicio por obligación a la hora de coger vacaciones en función de su número de licencia. Aún así, los paros se han previsto a nivel nacional, con Andalucía como una de las comunidades más activas. Mientras, Uber mantienen su actividad normal, de hecho la tecnológica acaba de anunciar una oferta de 15 euros para el aeropuerto. Por su parte, Cabify ha paralizado el transporte a estaciones de tren y aeropuertos.

Una carrera contra el tiempo que tiene como objetivo que el viernes se firme un nuevo Real Decreto a favor del taxi. Se repetiría la lógica utilizada en el proceso del ROTT. Existía una opción del que el Tribunal Supremo fallase a favor de Uber y Cabify; el taxi solicitó que su normativa se blindase en instancias políticas. Mariano Rajoy, días antes de su moción de censura, cedía y se posicionaba a favor del taxi.

Ahora se busca una segunda ronda que mantenga la normativa 1/30 blindando las licencias urbanas con un nuevo Decreto Ley. Un momento esencial para el Partido Socialista que, seguramente, contará con el apoyo de Podemos, pero que, además del apoyo a una u otra parte, guarda una importancia mucho mayor: las piezas para la carrera política de las elecciones municipales del próximo año.