Han sido dos días complejos para el sector del transporte en Barcelona. Desde hacía unas semanas el taxi avisaba de los parones. ¿Los motivos? La normativa aprobada por el Ayuntamiento de Barcelona, dirigido por Ada Colau, en favor del taxi ya apuntaba a maneras desde el primer minuto. Para la CNMC, el texto que aprobaba una licencia urbana otorgada por sorteo para las VTC, cumpliendo así el sistema de 1/30, suponía una clara desventaja respecto al sector del taxi. Para Fomento, la medida de Colau superaba sus competencias. Todo aquello que regule este sector depende del Ministerio o de la Comunidad Autónoma. La situación terminó con la suspensión cautelar del texto a petición del juez, y con el apoyo de ambas instituciones.

Comenzaba entonces la guerra en Barcelona. Para las gremiales más radicales del taxi suponía una grave afrenta. Según sus declaraciones, las promesas del Partido Socialista no eran reales puesto que habían prometido no mover ficha en contra del taxi. Esto terminó con una primera jornada que algunos sectores del taxi han calificado como vergonzosa para el sector. En un comunicado, la gremial más activa, Elite Taxi, hacía un llamamiento a la calma , condenaban y se desmarcaban de las agresiones vividas por lo que, comentan, son actos individuales. Uno de los momentos más tensos se vivía cuando un grupo de taxistas se enfrentaba a un coche bajo licencia VTC con menores en su interior; tras este suceso, UNAUTO (con el consenso de Uber y Cabify) anunció que paraban de operar en Barcelona hasta nuevo aviso. Hasta hoy mismo.

A última hora del jueves, Fomento anunciaba que retiraba el recurso contra la normativa de Ada Colau explicando que se estudiarán con detalle las propuestas del Ayuntamiento. El objetivo del sector del taxi se veía así conseguido, aunque no lo suficiente como para cancelar la huelga de 48 de horas. Aún quedan por el camino la CNMC y el juez que mantienen bloqueado el proceso; el mismo que puede durar años hasta que el TSJC se pronuncie al respecto de la nueva normativa.

En este sentido, el posicionamiento de la patronal de licencias VTC ha sido tajante:

"Lo sucedido ayer debería hacernos reflexionar a todos. Especialmente a aquellos que han decidido ceder al chantaje del taxi. Como el Ayuntamiento de Barcelona y el Ministerio de Fomento, que inexplicablemente retiró ayer la petición de medidas cautelares sobre el reglamento del Área Metropolitana de Barcelona (AMB) para restringir el número de licencias VTC en Barcelona, después de manifestar públicamente que las pedía porque el AMB no tiene competencias para aprobarlo".

El hecho de que Fomento haya reculado ha supuesto, según la patronal, una cesión al chantaje y "un ataque directo al Estado de Derecho, a los derechos de los trabajadores, a la libre elección de los ciudadanos y a la imagen de una ciudad abierta y cosmopolita como Barcelona. No es de recibo que las autoridades pierdan el control de la calle y que un grupo de violentos decida quien puede y quién no puede trabajar y cómo y cuándo pueden moverse los ciudadanos".

De momento, y hasta nuevo aviso, la licencia urbana de Colau sigue bloqueada en los tribunales con el recurso en contra de la CNMC y UNAUTO, además de un Ministerio de Fomento indeciso. Es decir, el transporte en Barcelona seguirá regulándose como hasta hace unas semanas.