Tras el estreno de Rogue One, el primer spin-off de Star Wars dirigido por el británico Gareth Edwards (Monsters) en 2016, ahora tenemos la oportunidad de sentarnos en el cine a ver el segundo, Han Solo: Una historia de Star Wars (2018), obra del estadounidense Ron Howard (A Beautiful Mind); y de la misma manera que el anterior, sirve para que conozcamos hechos periféricos de la historia principal de la famosa saga que han influido de algún modo en la lucha entre los dos lados de la Fuerza por la libertad o el dominio de una galaxia lejana. En este caso concreto, los orígenes de uno de los protagonistas más queridos, el mítico canalla interpretado cuatro veces por Harrison Ford y, aquí, por el joven Alden Ehrenreich que da título al filme.

Nos explican que Han Solo nació en Corellia, un mundo localizado entre los del Núcleo de la galaxia y popular en toda la misma por la fabricación de naves estelares y por los grandes pilotos que de allí salieron, y en su juventud está involucrado en los chanchullos de las bandas criminales locales con Qi’ra (Emilia Clarke), su novia. Ambos planean huir del lugar y, específicamente, de los matones a los que manda Lady Proxima, una alienígena a la que da voz la oscarizada actriz Linda Hunt (The Year of Living Dangerously); y él quiere ser piloto, por otra parte. De forma que Qi’ra fue el primer gran amor de Han antes que Leia Organa (Carrie Fisher) y, como esta película tiene vocación de continuidad, se supone que nos contarán más sobre ella en el futuro.

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Lucasfilm

En su desesperado propósito de fuga, con Qi’ra reteniday en posesión de los dados dorados de la suerte que Han pondría en el Halcón Milenario y que Luke llevó a Leia tristemente en Los últimos Jedi (Rian Johnson, 2017)—, Han opta por unirse a la Armada Imperial que se encuentra a las órdenes de Anakin Skywalker, Darth Vader, y el emperador Sheev Palpatine, Darth Sidius —pues todo ocurre entre La venganza de los Sith (George Lucas, 2005) y Una nueva esperanza (Lucas, 1977)—, y cumplir sus ilusiones en la academia de vuelo; y es el oficial que le recluta el que, al saber que nuestro héroe carece de apellido, se inventa uno en español a partir de esta circunstancia y la polisemia: “Sólo Han”, “Han Alone”, “Han Solo”. Le había prometido a Qi’ra volver a Corellia para rescatarla, pero no sería necesario que cumpliese con su compromiso.

Unos años después, habiendo sido expulsado de la academia por insubordinación y como miembro de la infantería en una batalla por Mimban, un planeta en la Región de Expansión, conoce al criminal Tobias Beckett (Woody Harrelson), que se convertiría en una especie de mentor para él y le enseñaría cómo tomar las decisiones adecuadas y sobrevivir a sus aventuras en el peligroso submundo galáctico en el que se mueven; y al que sería su mejor amigo y compañero de andanzas, el wookie Chewbacca (Joonas Suotamo), “una bestia hambrienta” recluida por las tropas a la que le lanzan para que lo devore; pero Han se dirige a él en shyriiwook, el idioma de los wookees, y se lo gana para aunar sus fuerzas y evadirse del barroso confinamiento.

Si Rogue One describía cómo los Rebeldes, gracias al grupo de Jyn Erso (Felicity Jones), se hicieron con los planos de la Estrella de la Muerte imperial que destruirían durante Una nueva esperanza, en Han Solo nos muestran el coáxium, un valiosísimo hiperfuel empleado como combustible que puede propulsar una flota como la del Imperio con pocas cantidades y cuyo contrabando persigue el sindicato criminal Crimson Dawn, con Dryden Vos (Paul Bettany) como lugarteniente y la reaparecida Q’ira de eficaz subalterna, además de la resistencia incipiente a las invasiones del Imperio, capitaneada por Enfys Nest (Erin Kellyman). Y Han, Chewie, Beckett y el resto se proponen conseguir coáxium sin procesar en las minas de Kessel para el sindicato.

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Darth Maul - Lucasfilm

Para ir hasta ese planeta del Borde Exterior les hace falta una nave espacial, y tratando de obtenerla enfrentándose al tramposo contrabandista Lando Calrissian (Donald Glover), al que la ex novia presenta a Han, en el juego del sabaac, logran que se incorpore a la misión y que utilicen el Halcón Milenario, que le pertenece. Y con Calrissian herido en la incursión y el coáxium inestable es cuando Han logra la proeza a la que se refiere en Una nueva esperanza: surcar el corredor de Kessel en menos de doce pársecs. Y después de una serie de mortales enfrentamientos por la posesión del coáxium, Han se lo entrega a Enfys Nest, que le ofrece formar parte de la rebelión contra el Imperio y él dice que nanay, y ella sugiere la posibilidad de que un día cambie de idea, como ocurre en el primer filme cuando se topa con los Skywalker.

Y, con Vos muerto, durante la escena en que Qi’ra se pone en contacto con el verdadero líder de Crimson Dawn, sobreviene la gran sorpresa de Han Solo: se trata del malvado Darth Maul (con el rostro de Ray Park y la voz de Sam Witwer), el Sith a las órdenes de Darth Sidius a quien el maestro Obi-Wan Kenobi (Ewan McGregor) partió por la mitad desde la cintura en Naboo durante La amenaza fantasma (Lucas, 1999) y que se precipitó luego desde una altura considerable. Le suponíamos difunto, pero en series canónicas animadas como el remake de Las Guerras Clon (Lucas, 2008-2013) y Star Wars Rebels (Simon Kinberg, Carrie Beck y Dave Filoni, 2014-2018) aparece, y ahí se explica cómo sobrevivió, se hizo con unas piernas cibernéticas y pudo ascender en el ámbito de los criminales, lo cual será material para la secuela previsible de Han Solo.

Nuestro protagonista desafía otra vez a Lando al juego del sabaac, impide que actúe como el fullero que es, le vence y se queda por fin con el Halcón Milenario, una partida a la que Han se refirió en El Imperio contraataca (Irvin Kershner, 1980): “¿Qué le has hecho a mi nave?”, le pregunta Lando. “¿Tu nave?”, responde Han; “Recuerda que la perdiste conmigo justa y honradamente”, la “chatarra más veloz de la galaxia” según su antiguo dueño. Y para concluir, Han y Chewie se disponen a ir en su flamante nave a Tatooine, el planeta del Borde Exterior en el que nacieron Anakin y Luke Skywalker y donde un poderoso gángster está formando una organización: no puede ser otro que Jabba el Hutt, a quien conocimos en El retorno del Jedi (Richard Marquand, 1983) y que reapareció en La amenaza fantasma. Así que resulta muy probable que se presente en la continuación de las peripecias de Han Solo y Chewbacca, y un empleado suyo, el infame cazarrecompensas Boba Fett.