Durante el sangriento inicio del episodio “Nothing Lasts Forever” (11x09), surge esa especie de vengadora religiosa que es Juliet Bocanegra, la Avispa (Carlena Britch), y que en cierto modo nos trae a la memoria a Yves Adele Harlow (Zuleikha Robinson), personaje del spin-off The Lone Gunmen (Chris Carter, Vince Gilligan, John Shiban y Frank Spotnitz, 2001) y del capítulo Jump the Shark (9x15) de The X-Files, tal vez presente por la inercia en la narrativa cinematográfica del auge superheroico de los últimos lustros. Y se retoma el tráfico de órganos, al que ya habían hecho aproximaciones en “Hell Money” (3x19) y la segunda película, I Want to Believe (Carter, 2008), asunto propio de criminales ocultos y leyendas urbanas que no podía faltar en una serie televisiva como esta.

A continuación, aluden a que la agente Dana Scully (Gillian Anderson) es católica, lo cual ha dado pie a múltiples detalles en episodios como “Ascension” (2x06), “Revelations” (3x11), “Redux 2” (5x02), “Christmas Carol” (5x06), “All Souls” (5x17) o “Milagro” (6x18). Y reaparecen, después de muchísimo tiempo, los reparos de otros detectives de policía por la mala reputación de Fox Mulder (David Duchovny), sobre todo, y Scully por sus investigaciones a cargo de los expedientes X, una nueva ocasión para nuestros protagonistas de reflexionar sutilmente acerca de su trayectoria, el paso del tiempo y las razones para seguir en busca de la verdad o retirarse del servicio en el FBI… otra vez. Luego descubrimos una comuna receptora de órganos con los que se trafica, cuyos objetivos y prácticas son similares a los de otros villanos anteriores, como los de “3” (2x07), “Our Town” (2x24) o “Sanguinarium” (4x06).

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Y nunca es tarde para que los guionistas nos brinden anécdotas del pasado de nuestros queridos personajes, tal como ya habían hecho esta temporada con el director adjunto Walter Skinner (Mitch Pileggi) en “Kitten” (11x06), sólo que en menor medida aquí: volviendo a la dinámica fundamental de The X-Files entre escepticismo y fe en lo sobrenatural, Scully le cuenta a Mulder cómo se convirtió en una persona creyente, una historieta con la falta de solemnidad, el humor y la ironía esperables de una serie de televisión que se encuentra más allá de la autoparodia, pero sin histrionismos; y se refiere a su hermano Charlie, al que se menciona en “Roland” (1x23), “Piper Maru” (3x15) y “Christmas Carol”, sólo se le ha visto de refilón en “Beyond the Sea” (1x13) y durante su niñez en un flashback de “One Breath” (2x08) y cuya voz escuchamos en “Home Again” (10x04).

Por otra parte, pronto comprendemos o nos ayudan a comprender los motivos por los que Scully está frecuentando la iglesia y la oración de nuevo: necesita motivaciones y fuerza para continuar; y un estado anímico así o un poco menos sereno lo ha mostrado antes en “Never Again” (4x13), “Memento Mori” (4x14), “All Things” (7x17) y “Patience” (8x03), así que lo suyo en “Nothing Lasts Forever” es pura coherencia discursiva de la serie, con un libreto de Karen Nielsen, coordinadora de guion desde la décima temporada, para el cuarto capítulo dirigido por el guionista habitual James Wong desde “Musings of a Cigarette Smonking Man” (4x07). Y hay que señalar que, si los despiadados impulsos homicidas de Barbara Beaumont (Fiona Vroom) y sus sectarios parecen más típicos de American Horror Story (Ryan Murphy y Brad Falchuk, 2011), en la que Wong está involucrado, tal vez se deben a su influencia.

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La mediocridad del expediente X que investigan Mulder y Scully, que ni de lejos se desarrolla con un mínimo de holgura y satisfacción, únicamente sirve de pretexto para lo que de veras importa este capítulo, las inquietudes de Scully y sus conversaciones íntimas con Mulder, que llegan a un clímax adecuado y muy satisfactorio en la escena final, con un respeto incuestionable por la esencial delicadeza característica de la serie a la hora de tratar los sentimientos y las decisiones vitales de su pareja protagonista. Y en su lúcido diálogo hablan de su maravillosa compenetración como magufo y escéptica, de William (Miles Robbins), de su relación amorosa fracasada entre I Want to Believe y “My Struggle” (10x01) o de la difunta Melissa Scully, asesinada por el pérfido Alex Krycek (Nicholas Lea) en “The Blessing Way” (3x01). Y sus últimas frases no pueden menos que provocar escalofríos de gusto a los que nos enamoramos de The X-Files tantos años atrás.