No ha hecho falta mandar un Tesla Model S al espacio para aumentar sus ventas. La berlina deportiva de la compañía de Elon Musk está triunfando tanto fuera del territorio norteamericano que ya hace sombra a los grandes fabricantes alemanes como Mercedes-Benz, BMW o Audi, gigantes de la industria del automóvil enfocado al sector más exigente que comienzan a ver decrecer sus números en favor de la compañía capitaneada por Elon Musk.

Un estudio realizado por JATO Dynamics pone en relevancia nuevos datos de mercado que han obtenido y que reflejan un crecimiento del 30 por ciento durante el año pasado para el Tesla Model S, superando las 16.000 unidades de unidades vendidas en suelo europeo. En comparación, el Clase S de Mercedes-Benz se queda por debajo de las 13.500 unidades (3% de crecimiento) y el BMW Serie 7 no alcanza las 12.000 unidades (desciende un 13%).

Es la primera vez que esto ocurre en Europa, dejando claro el puesto dominante de Tesla y reafirmando que el ser un fabricante tradicional y con gran poder sobre el mercado puede no significar nada ante el rival adecuado. El último bastión de los fabricantes alemanas es ahora su propia casa, puesto que en territorio germano aún dominan sus ventas por encima de las de la compañía estadounidense.

Un momento crucial

Ante una situación donde Tesla ya lleva la delantera, los fabricantes tradicionales llevan tiempo preparándose para contraatacar y seguir dando guerra en un sector donde llevan tiempo reinando. En este sentido, marcas como Porsche, BMW, Ferrari o Jaguar ya han comenzado a hacer sus primeros movimientos para el sector más premium, donde pronto comenzaremos a ver novedades orientadas a combatir a estos eléctricos que llegan desde el otro lado del océano.

De igual manera, el resto de fabricantes tradicionales, como Toyota o Volkswagen, también se están poniendo manos a la obra para adaptar sus flotas, tanto de precios altos como más contenidos, para sumergirse de manera plena en lo eléctrico. El Tesla Model 3, el vehículo más barato de la compañía, ya comienza a acelerar su producción y puede ser el próximo en dar la campanada a nivel internacional, aunque todavía tardaremos en ver una presencia similar a la del Model S.

Por su parte, el Model X también está dando guerra en el mercado europeo de los SUV, consiguiendo durante el pasado año igualar las ventas del Porsche Cayenne y vendiendo más que el BMW X6. Pocas dudas caben ya del enorme trabajo que están llevando a cabo en una compañía a la que muchos auguraban un negro futuro hace no tanto tiempo.