El Mission E, el coche eléctrico con el que la compañía quiere dar el salto al mundo de los vehículos no contaminantes y que saldrá al mercado en 2019, vendrá también con diferentes variantes para satisfacer al máximo número de clientes posibles. De esta manera, Porsche suma una nueva promesa a la que ya ha hecho de tener electrificados la mitad de sus modelos para el año 2023, una apuesta por lo eléctrico que sin duda supone un gran paso para la marca de vehículos de lujo.

Los ambiciosos objetivos que se han marcado a corto y medio plazo llevan a la empresa a doblar su inversión económica para poder abarcar todos los aspectos que creen necesarios a la hora de efectuar el despliegue hacia lo eléctrico con las garantías de calidad que se espera de una firma como Porsche. Oliver Blume, presidente de la Junta Ejecutiva, aseguraba que la decisión de aumentar el presupuesto de 3.000 a 6.000 millones de euros establece "un importante rumbo para el futuro".

¿Dónde van a parar esos 3.000 millones adicionales?

Porsche no se ha limitado únicamente a dar la cifra del aumento de inversión, sino que ha desglosado también dónde se invertirán y qué función cumplirá semejante desembolso.

  • 1.000 millones irán a parar a la electrificación total o parcial de los diferentes modelos de la gama de Porsche.
  • Cerca de 800 millones se invertirán en la expansión y actualización de los diferentes emplazamientos de la compañía y lugares de producción.
  • 700 millones se destinarán a las nuevas tecnologías que requiere la expansión eléctrica, así como la infraestructura para la carga de los vehículos.
  • 500 millones se usarán para el desarrollo de las mencionadas variantes del Mission E.

Con esto queda más que patente que Porsche es una de las que más en serio se está tomando la electrificación de sus vehículos, algo por lo que muchos no apostaban especialmente cuando la empresa comunicó su decisión de llevar un eléctrico a las carreteras. La realidad es que la llegada de los deportivos de lujo al mercado eléctrico también se ha convertido en una necesidad para las marcas más tradicionales, que han visto la posibilidad de quedar eclipsadas ante nuevas alternativas y ver peligrar así un negocio construido durante décadas.

Todavía está todo por ver, no osbtante y a Porsche le esperan unos años muy intensos para conseguir alcanzar en términos de infraestructura a Tesla, el que se posiciona como uno de los principales competidores para la industria de los deportivos de combustión. Su experiencia en el campo y su poder económico son ahora sus mejores aliados.