Elon Musk vivió ayer una de sus jornadas más felices: SpaceX conseguía lanzar con éxito el Falcon Heavy desde la plataforma 39A del Centro Kennedy de Florida, las mismas instalaciones que en su día utilizaron las misiones del programa Apolo o del transbordador espacial. El despegue del cohete en activo más potente del mundo, que tiene una capacidad de carga de casi 64 toneladas en la órbita baja terrestre, asombró a todos los que seguían la emisión en directo a través de YouTube, un streaming que pronto se convirtió en el segundo más visto de la historia con 2,3 millones de concurrentes.

El éxito del lanzamiento del Falcon Heavy fue reconocido por políticos e incluso competidores directos de Musk en la carrera espacial, lo que da una señal de los buenos resultados conseguidos por SpaceX. El presidente Donald Trump y el vicepresidente Mike Pence o ejecutivos como Tory Bruno, director de United Launch Alliance, y Jeff Bezos, fundador de Blue Origin, felicitaron a Elon Musk por el exitoso despegue desde Cabo Cañaveral.

Fue en Florida también donde se recuperaron las dos etapas laterales, una vez que se separaron del resto del cohete y aterrizaron al unísono en las plataformas LZ-1 y LZ-2 de la Base Aérea. Una imagen para la historia espacial que parecía sacada de una película de ciencia ficción. El lanzamiento de SpaceX, sin embargo, se vio empañado por la fallida recuperación de la etapa central del Falcon Heavy, que no logró alcanzar la barcaza marina Of course I still love you y se estrelló contra el océano. Era la primera vez que la compañía de Elon Musk intentaba repescar tres módulos de un cohete de golpe, por lo que SpaceX se mostró satisfecha al rescatar las dos etapas laterales, a pesar de que la última impactara contra el agua a casi 500 kilómetros por hora. Después de demostrar su potencial comercial con el lanzamiento del Falcon Heavy, cuyos días están contados, ya que la empresa apuesta realmente por el BFR, el equipo de Elon Musk todavía guardaba un as en la manga.

Roadster, un descapotable eléctrico en el espacio

Minutos después, SpaceX conseguía que la segunda etapa del cohete alcanzara su órbita portando una impactante carga útil: el coche del propio Musk. El Tesla Roadster de color rojo había sido modificado para soportar el vacío del espacio, y las imágenes del maniquí en el interior del vehículo provocaron muestras de asombro y sorpresa por parte de los espectadores. El muñeco que hacía de piloto era Starman, un nombre con el que SpaceX homenajeaba al desaparecido David Bowie. Su misión, además de la evidente campaña publicitaria gratuita que supone para Tesla que uno de sus modelos viaje por el espacio, era probar el traje que la compañía quiere utilizar a bordo de la nave tripulada Dragon 2. No obstante, el coche no es el primero en ser enviado fuera de la Tierra.

El descapotable eléctrico llevaba también en su interior una copia con la Trilogía de la Fundación, los libros de ciencia ficción de Isaac Asimov; un coche de juguete de la marca Hot Wheels en el salpicadero del Tesla Roadster; un cartel con la frase "Don't panic", como referencia a la Guía del autoestopista galáctico, de Douglas Adams, y una placa de circuito en la que se puede leer "Made on Earth by humans" ("Fabricado en la Tierra por seres humanos"). Todo un guiño a los amantes de la ciencia ficción por parte de SpaceX, que retransmitía en directo imágenes del coche con la Tierra detrás gracias a la instalación de tres cámaras, situadas para obtener "vistas épicas", según avanzó el propio Musk el pasado lunes.

Instalar un Tesla Roadster como carga del Falcon Heavy no era, desde luego, una estrategia elegida al azar. "Cuando los fabricantes de automóviles compran un espacio publicitario en la Super Bowl, aspiran a crear espectáculo con la propaganda. En el caso de Elon Musk, él convierte su propia realidad en una exhibición", explicaba a Bloomberg Jessica Caldwell, analista en Edmunds. "El ajetreo que crea con un truco como este va más allá de lo que los dólares de la publicidad pueden conseguir", afirmaba la especialista.

Su opinión coincide con la de Michelle Krebs, analista en AutoTrader, entrevistada por el mismo medio. "Nadie hace mejores estrategias publicitarias", reconocía Krebs, quien destacaba que la idea de Elon Musk había logrado emular los "viejos tiempos de los lanzamientos espaciales". "Fue muy impresionante", admitió. El truco de utilizar el Roadster como carga útil permitió que Tesla realizara una campaña publicitaria gratuita —aunque a SpaceX le costó algunos millones de dólares— que fue seguida por millones de espectadores. Porque lo habitual en este tipo de pruebas de lanzamiento es transportar como carga útil bloques de acero u hormigón, que simulan el peso que podrían transportar los cohetes. La razón de que el Falcon Heavy llevara un descapotable eléctrico estaba clara: una campaña en toda regla para promocionar Tesla, una empresa propiedad de Musk, junto a otras como The Boring Company o Neuralink.

El hecho de haber utilizado una legítima estrategia publicitaria para acompañar el exitoso despegue del Falcon Heavy no desmerece, desde luego, el logro conseguido por Elon Musk. El coche, un objeto inerte que lógicamente no podrá volver a la Tierra ni comunicarse con la compañía privada, permanecerá en el espacio durante millones de años, si la radiación no termina con él antes, como sugería un profesor de Química de la Universidad de Indiana a LiveScience. Su localización, eso sí, no ha seguido las previsiones realizadas inicialmente por SpaceX. Aunque se esperaba que el vehículo quedara en una órbita solar, con el punto más lejano (afelio) en la órbita de Marte, sin alcanzar el planeta rojo, lo cierto es que la situación más distante del Tesla Roadster estará en el cinturón de asteroides. El coche rojo de Musk permanecerá orbitando en el espacio durante millones de años, convirtiéndose, quizás, en la estrategia publicitaria más longeva de la historia, después de haber protagonizado una jornada histórica para la exploración del universo.