Hoy ha sido una jornada histórica para la exploración espacial. La compañía privada SpaceX ha realizado con éxito la prueba de lanzamiento del Falcon Heavy este martes 6 de febrero. El despegue estaba planeado para las 13.30 h (hora local de Florida), pero fue retrasado por las condiciones meteorológicas desfavorables inicialmente.

El conocido como cohete más potente del mundo en la actualidad, que portaba como carga un Tesla Roadster, ha despegado desde el Centro Espacial John F. Kennedy de la NASA, situado en Cabo Cañaveral (Florida, Estados Unidos). La separación de los dos bloques laterales fue perfecta y la segunda etapa se encendió sin complicaciones. Minutos después logró ponerse en órbita y dos de los propulsores han logrado regresar a al Tierra para que puedan reutilizarse de nuevo, aterrizando con éxito en las plataformas.

El logro ha regalado una imagen histórica: la del Tesla Roadster viajando por el espacio y la de los módulos laterales depositándose en tierra de forma simultánea. La canción de David Bowie, Space Oddity, acompaña al coche en su viaje.

Elon Musk ha conseguido demostrar la capacidad del Falcon Heavy para portar una carga útil, en este caso un vehículo de Tesla de color rojo, cuyo peso queda muy lejos del total de capacidad de 66 toneladas que puede transportar en la órbita baja terrestre (LEO, por sus siglas en inglés). El cohete está formado en realidad por tres modelos Falcon 9 unidos, que conforman una pieza que en conjunto mide 70 metros de altura. El objetivo de SpaceX es que el Falcon Heavy tome algún día rumbo a Marte, aunque aún estamos lejos de esa posibilidad.

El despegue del Falcon Heavy ha tenido lugar desde la plataforma 39A, el conjunto de instalaciones construidas inicialmente para los lanzamientos del programa Apolo y que fueron también empleadas con el transbordador espacial y el despegue del laboratorio Columbus hace una década. Musk, sin embargo, había sido poco optimista respecto a la prueba que realizó SpaceX desde Florida. "Espero que se aleje lo suficiente de la plataforma de lanzamiento como para que no cause daños en la plataforma. Considero que eso es una victoria", explicó el empresario hace unos días, reconociendo las dificultades que asumía la compañía con este lanzamiento, aunque finalmente ha logrado superar con creces las expectativas.

La prueba ha consistido en determinar si el Falcon Heavy es capaz de hacer lo mismo que el Falcon 9. En otras palabras, SpaceX quería demostrar que su cohete podía despegar desde Cabo Cañaveral, alcanzar su órbita y regresar intacto, unos objetivos ambiciosos y extremadamente difíciles. Al lograrlos, la compañía de Elon Musk ha conseguido pisar el acelerador en el ámbito de la carrera espacial, aunque muchos eran escépticos, como el propio Musk, hasta que hace unas horas consiguió un lanzamiento casi perfecto —con la excepción del núcleo central, que se estrelló en el océano—. A pesar de que el desarrollo del Falcon Heavy se había retrasado en numerosas ocasiones, ya que inicialmente en 2011 se anunció que la primera prueba del cohete más potente del mundo en activo tendría lugar en 2013 o 2014, lo cierto es que hoy SpaceX ha mostrado su potencial en la industria aeroespacial privada.