La última fue en mayo de 2017, por casi 100 millones de dólares que tenían como objetivo ampliar su expansión internacional, principalmente en Latinoamérica. Ahora, Cabify, la startup que se dice el primer unicornio de España, ha conseguido cerrar una nueva operación por el módico importe de 160 millones de dólares.

En un comunicado de Cabify, el CEO de la matriz de la compañía, Juan de Antonio, comenta que están “emocionados de recibir este nuevo grupo de inversionistas, así como de seguir fortaleciendo nuestra relación con Rakuten Capital. Compartimos una visión de transformar la movilidad en las ciudades y de mejorar la calidad de vida para sus habitantes”.

Con el objetivo de crecer en los mercados en los que ya cuenta con algún tipo de presencia, sumándose los acuerdos firmados con Glovo del pasado 2017 para crecer en negocio de los repartos de última milla, Cabify ha conseguido reunir a nuevos y antiguos accionistas en la compañía: Rakuten Capital, también inversores en Glovo o Lyft, TheVentureCity, Endeavor Catalyst, GAT Investments, Liil Ventures, WTI, así como destacados inversionistas locales de España y América Latina.

Con esta ya son siete las rondas que Cabify, a través de su holding Maxi Mobility, ha sido capaz de cerrar desde su creación en 2011. Aunque, sin duda alguna, han sido las de los últimos dos años las que han posicionado a la tecnológica española, con base en Denver, en una de las más valiosas del panorama emprendedor en España. Con más de 400 millones de dólares en concepto de rondas de financiación, hace unas semanas Cabify hacía el anuncio oficial de que era el primer unicornio al sur de los Pirineos. Una noticia que llegaba nada más estrenar el año, pero que debaja una incógnita sobre la mesa: ¿qué valoración real tenía la empresa? El dato, confidencial hasta ese momento, se confirma ahora en los 1.400 millones de dólares según cita el nuevo comunicado de Cabify.

Con todo, es innegable el gran crecimiento que la compañía ha registrado en los últimos meses. Triplicando sus ingresos en 18 millones durante 2016, pero con pérdidas de 3,5 millones de euros en ese mismo año, uno de los retos de la compañía sigue siendo el de ajustar sus cuentas. Por otro lado, Cabify y su competencia directa (Uber) deben afrontar el problema común en España: una regulación que, de momento, no se muestra favorable a su actividad en el país. La nueva reforma del Consejo de Ministros ha permitido regular más, si cabe, la actividad de las mismas.