Fueron 30 millones de euros los que Glovo consiguió recaudar en septiembre de este mismo año. De su parte estaban algunos fondos internacionales y, cuando esto pasa, la razón está clara tanto para los que ponen el dinero, como para los que los reciben: un proyecto de expansión internacional. Para Glovo, la app de mensajería, el proyecto empezó primero en Europa. Italia, Francia y, en última instancia, Portugal han sido los primeros en poder recurrir a los riders de la mochila amarilla. Sin embargo, la tecnológica pronto ha querido hacer algo mucho más grande conquistando nuevas geografías, concretamente al otro lado del Atlántico. En este caso, ya son dos sus primeros desembarcos de alto nivel: primero fue Chile hace unos días y, ahora, Perú.

Este negocio, como el que experimentó la tecnológica española en Chile, viene de la mano de un acuerdo de negocio con otra gran compañía del país y que ya se abrió paso en las regiones: Cabify. La compañía de transporte prácticamente tiene presencia al sur de todo el continente; ya no sólo por actividad, también por experiencia, tener como aliado a Cabify es casi necesario. Por esto, a través de un acuerdo de joint venture, Cabidy y Glovo empezaron con su expansión de negocio conjunta. Una simbiosis de experiencias en dos sectores muy parecidos, pero igualmente diferentes.

En el caso de la compañía de transporte, Cabify, ya se contaba con un servicio de mensajería que empezó a operar hace meses; la unión con Glovo les permite ahondar en el terreno de los repartos de última milla a través de la infraestructura que la empresa de Oscar Pierre lleva testando durante algunos años en España.

Si Cabify está ya en México, Perú, Chile, Colombia, Portugal, Brasil, Ecuador, Argentina y Panamá, y en un total de 38 ciudades de todos esos países, la ambición de Glovo aún es un poco más modesta. Después de Chile y Perú, la compañía de los riders plantea la posibilidad de avanzar a Argentina y Bolivia.