El presidente Donald Trump ha afirmado en Twitter que Estados Unidos quizás podría utilizar "un poco de ese viejo calentamiento global" ante la ola de frío que sufre actualmente buena parte del país. El líder republicano ha defendido de nuevo su decisión de apartar a EEUU del Acuerdo de París contra el cambio climático añadiendo que el país norteamericano, "pero no otros, iba a pagar billones de dólares para combatirlo". Sus palabras han tenido un enorme eco en esta red social, donde en el momento de la publicación de este artículo lleva más de 40.000 retuits y 122.000 me gusta.

Donald Trump es un conocido negacionista del calentamiento global, a pesar de la evidencia científica que demuestra que el cambio climático es real. Antes de llegar a la Casa Blanca, el político y magnate llegó a acusar a los científicos de manipular los datos y calificó el calentamiento global como "una farsa total". Tal y como prueba su último mensaje en Twitter, Trump ha confundido en repetidas ocasiones los episodios meteorológicos puntuales —como la actual ola de frío— negando que el clima haya variado por culpa de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Sin embargo, estos eventos puntuales, tanto en el caso de las olas de frío como de calor, no guardan relación con el calentamiento global, cuya existencia y causas están demostradas, según explica aquí la NASA. Donald Trump, lejos de escuchar a la comunidad científica, ha propagado bulos como que se había modificado la denominación de calentamiento global por cambio climático con el fin de obtener más apoyos o que las medidas para frenar el cambio climático solo contentan a China y provocan la pérdida de competitividad de Estados Unidos.

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Estas fueron las falsas razones, precisamente, en las que se basó Donald Trump para retirar a EEUU del Acuerdo de París el pasado mes de junio. El país norteamericano es el único que no ha firmado este compromiso, después de que Nicaragua y Siria decidieran unirse a los esfuerzos de la comunidad internacional para reducir la emisión de gases contaminantes y frenar el calentamiento global.

El incremento de los gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono (CO2) y otros compuestos, provoca el aumento de las temperaturas, el deshielo de los casquetes polares y la subida del nivel del mar. Las consecuencias del cambio climático, como advirtieron recientemente miles de científicos, provocarán cambios irreversibles en los ecosistemas, la biodiversidad y los sistemas físicos, además de multiplicar los riesgos sobre los cultivos agrícolas, la seguridad alimentaria y la disponibilidad de agua.