En un futuro ideal, los medios de transporte no contaminarán ni requerirán de los seres humanos para poder operar de manera óptima. Aún queda lejos, pero lo que no se encuentra tan lejano es una situación en la que los medios de transporte contaminen significativamente menos y requieran de una interacción también menor por parte del hombre.

Hacia este punto es al que se encaminan los fabricantes de vehículos en sus más recientes presentaciones, proponiendo dicha realidad efectiva de una manera viable y generalizada en un plazo de aquí a 3 o 5 años. Por alguna razón, sin embargo, cuando se habla de vehículos eléctricos se tiende a pensar únicamente en coches y no, por ejemplo, en camiones, otra de las piedras angulares del futuro sostenible. Hasta que llega Tesla y pone el punto de mira en este apartado con propuestas como el nuevo Semi.

Lo cierto es que la de Elon Musk no es la primera compañía –ni será la última– en interesarse por el futuro eléctrico en los camiones, pero sí la primera en plantear un escenario real a corto plazo en el que esta tecnología puede funcionar. La tarea se les acumula a los fabricantes tradicionales, pero ojalá este sea el aliciente que le hacía falta al sector para comenzar a ponerle más ganas en este apartado.

Relevante a nivel logístico

La llegada de lo eléctrico al transporte profesional de manera masiva es solo cuestión de tiempo porque, más allá del interés que pueda tener la industria automovilística en ello, interesa a unas empresas de transporte a las que la inversión inicial en estos vehículos puede salirles muy rentable. Esto se aplica tanto a entornos urbanos como al transporte por carretera tradicional, cada uno a su escala.

Si por algo se pueden caracterizar los últimos años es por el aumento de las compras y pedidos por internet, algo natural si se tiene en cuenta la tendencia de la sociedad pero que supone elevar la cantidad de kilómetros recorridos por vehículos de transporte de manera exponencial conforme pasa el tiempo. Lejos de disminuir, la perspectiva ante esto es de crecimiento, lo cual hace casi obligatorio un replanteamiento del modelo de transporte.

Como actualmente la tecnología no da para mucho más, la solución primera es la de convertir en eléctrico lo que antes no lo era. El punto más conflictivo hoy por hoy lo suponen las baterías y, por extensión, las bases de carga. En otras palabras: el problema real es no tener que preocuparse de interrumpir el servicio porque la batería se está agotando o tener las unidades cargando durante largo rato en lugar de repostar en 5 minutos en una gasolinera.

El segundo punto comienza a difuminarse gracias a la llegada de las baterías con carga rápida y, en cuanto al primero, mejorará conforme lo eléctrico se vaya haciendo estándar y las bases de carga estén repartir a lo largo y ancho de los distintos territorios y ciudades.

Camiones que están y camiones que vendrán

Pese a que, como decía, el nombre que más fuerte suena es el de Tesla, no quiere decir que Musk haya comprado la exclusividad del mercado de camiones. Lo que es innegable es que la competencia, al menos al nivel del nuevo Semi, hace aguas por todas partes. Cuesta encontrar propuestas interesantes a fecha de hoy que no sean poco más que conceptos sin acabar o con vistas a largo plazo, mucho más allá del 2019, que es cuando Musk espera comenzar a comercializar su camión.

Sí hay algún concepto más interesante para el apartado urbano, como el Fuso eCanter de Daimler. Este camión, pensado para el reparto de paquetes por ciudad, dispone de las bondades necesarias como para que sea atractivo para las compañías, ya habiendo comenzado a funcionar con algunas de ellas. Este tipo de camiones plantean de manera clara lo que veremos circular de manera constante por las ciudades en no demasiado tiempo.

La conducción autónoma, el eje de todo

Hablar de vehículos eléctricos es, para muchos, hacerlo también de coches autónomos. Aunque a día de hoy no hay un sistema realmente fiable al cien por cien como para experimentar esa conducción autónoma en la cual no haga falta más que darle un comando de voz al vehículo para que vaya del punto A al punto B sin problema alguno, los avances ya se dejan ver.

En los camiones resulta aún más fundamental que en los coches privados el uso de una conducción autónoma. El camión del futuro no se entiende sin una mejora que no solo lo haga más eficiente en lo referente al medio ambiente, sino también más inteligente y, por tanto, más seguro para un conductor cuyo día a día se desarrolla expuesto a los peligros de la carretera.

El Tesla Semi incorpora el Autopilot de la compañía con freno de emergencia, seguimiento de la calzada y grabación en tiempo real de lo que ocurre mediante las cámaras de ubicadas en sus costados. Los tiros, qué duda cabe, van por ahí.

Muchos fabricantes comienzan a hacer ya sus pruebas, si no es de manera independiente, asociados con otras marcas, pero todos con el fin de no quedarse atrás y, si fuera posible, anotarse algún que otro tanto. El avance de los fabricantes durante los dos próximos años despejará muchas dudas de lo que podemos esperar a corto plazo de los sistemas de conducción autónoma.