El mercado de las tablets está muy plano. Tras aquellos gloriosos 2011, 2012 o 2013, el mercado habla trimestre a trimestre diciendo que para sus usos no necesita renovar hardware, chocando con las renovaciones cada dos años de los smartphones. En ese sentido, las compañías eligen diferenciarse como pueden. Samsung lo ha hecho tradicionalmente con la idea de la productividad, siendo la primera en traer la multiventana a Android y ofreciendo el S-Pen.

Con la nueva Samsung Galaxy Tab Active 2, la compañía quiere diferenciarse con resistencia, al igual que hacen en la familia de terminales Active. A diferencia de sus hermanos pequeños, la Samsung Galaxy Tab Active 2 no es una apuesta de gama alta. Llega con una pantalla de 8 pulgadas con resolución 1280 x 800, lejos de Full HD o de QHD. Además, frente a la Tab S3, monta un panel TFT, inferior a SuperAMOLED y poco corriente en la compañía.

En cuanto a procesador, Samsung ha optado por un Exynos 7870 de ocho núcleos a 1.6 GHz, al que equipa con 3 GB de RAM y 16 GB de almacenamiento ampliable con tarjetas microSD, de hasta 256 GB. En batería llega con lo habitual en estos dispositivos, 4.4450 mAh, pero como novedad, será extraíble por el usuario. No puede faltar el S-Pen, también resistente al agua. En el caso de éste último sí hablamos de gama alta con sus 4.096 niveles de presión.

La parte grande e importante de la Samsung Galaxy Active 2 llega con lo que la hace diferente, sus resistencias. La compañía promete que soporta choques y caídas de hasta 1,2 metros, con resistencia al agua y al polvo IP68, las ya comunes en los Galaxy S. También cumple con la certificación militar MIL-STD-810, es decir, que sobrevivirá en situaciones meteorológicas extremas.