Los miles de científicos que realizan actualmente en España su tesis doctoral no tendrán que preocuparse más por la asistencia médica que recibirán cuando viajen al extranjero. El Instituto Nacional de la Seguridad Social ha publicado un informe en el que admite que los investigadores que disfruten de contratos predoctorales tienen derecho a la tarjeta sanitaria europea.

Este documento, de carácter personal e intransferible, acredita el derecho de una persona a recibir prestación médica durante una estancia temporal en el territorio del Espacio Económico Europeo o Suiza, independientemente de que el individuo se encuentre en alguno de estos países realizando estudios, llevando a cabo una actividad profesional o haciendo turismo. El criterio seguido hasta ahora por el Ministerio de Empleo reconocía que solo los trabajadores con contratos indefinidos podían disfrutar de la tarjeta sanitaria europea, algo que no ocurría con aquellos que disfrutasen de un contrato temporal.

En estos últimos casos, los trabajadores podían disfrutar del mismo derecho de prestación médica en el extranjero si obtenían el certificado provisional sustitutorio. Este documento, no obstante, tenía una vigencia de noventa días, aunque en caso de necesidad podía ser renovado por el beneficiario. El problema de los investigadores con contratos predoctorales es que en la mayoría de las ocasiones, su estancia en el extranjero era superior a los tres meses y no podían renovar dicho certificado, viendo limitado el derecho a la atención médica cuando se encontraban fuera de España.

contratos predoctorales
CSIRO (Wikimedia)

Tras la polémica sobre el cambio de código de los contratos predoctorales, que el Gobierno realizó sin aviso y de forma retroactiva, muchos científicos se dieron cuenta de que no podían acceder a la tarjeta sanitaria europea. Las protestas en el colectivo investigador llevaron a las universidades españolas, que fueron las que primero pidieron la modificación del código contractual, a solicitar una suspensión de la medida. El Ministerio de Empleo accedió a la reclamación y restauró el código asignado inicialmente a los contratos predoctorales, asegurando que los investigadores podrían acceder a la tarjeta sanitaria europea.

"Actualmente la tarjeta sanitaria europea (TSE), se emite a las personas aseguradas con contratos indefinidos y contratos por obra y servicio determinado, y superior a dos años, que incluye a los contratos predoctorales", señala el Ministerio de Empleo en el informe que ha hecho público. El dictamen de la Seguridad Social llega en respuesta a una petición formulada por Comisiones Obreras. El sindicato, a través de un comunicado, ha celebrado la decisión al mismo tiempo que recordaba la necesidad de garantizar de forma plena "los derechos de protección social de los trabajadores".

Una vez resuelto este problema de acceso a la tarjeta sanitaria europea, los investigadores con contratos predoctorales siguen a la espera de que se regule la modalidad contractual, creada por la Ley de la Ciencia de 2011. La norma ordenaba el desarrollo de un Estatuto de Personal Investigador en Formación en los dos años siguientes a la entrada en vigor de la Ley; sin embargo, seis años después, dicho Estatuto aún no ha sido realizado. Las universidades y los organismos públicos de investigación han suscrito una amplia variedad de contratos predoctorales con los jóvenes científicos, lo que ha dado pie a situaciones de desigualdad, ya que algunos investigadores sí han podido beneficiarse del derecho a la indemnización una vez finalizado su contrato, mientras que otros afectados siguen reclamando a los organismos contratantes que les abonen los casi 2.000 euros que les deben.