Ciencia

Todas las veces que Donald Trump negó la ciencia y abrazó la conspiración

Por 20/01/17 - 17:41

No solo ha rechazado el cambio climático, Donald Trump también cree que las bombillas de bajo consumo producen cáncer.

Todas las veces que Donald Trump negó la ciencia y abrazó la conspiración
Gage Skidmore (Flickr)

Ha llegado el día. Donald Trump será hoy investido presidente de Estados Unidos en las escaleras del Capitolio. Será en Washington donde el republicano jure su cargo ante el presidente del Tribunal Supremo y la atenta mirada de millones de personas en todo el mundo. Son muchos los colectivos sociales que temen que el político y magnate dé marcha atrás en algunas de las medidas más simbólicas del legado de Obama, como la asistencia sanitaria o la lucha contra el cambio climático.

Trump no solo se ha comprometido a construir un muro en la frontera con México o a cambiar la política de relaciones internacionales y de inmigración. El presidente de Estados Unidos ha abrazado en numerosas ocasiones la pseudociencia, antes y durante la campaña electoral que le llevó a la Casa Blanca. Su ascenso al poder provocará, a buen seguro, un giro en el legado de Obama en ciencia y tecnología. Una vez que termine el acto de investidura, Donald Trump tendrá cuatro años para demostrar si los momentos en los que negó la evidencia y optó por la conspiración eran meros exabruptos y soflamas o si, como muchos temen, estamos realmente ante un presidente anticientífico.

Negacionista del cambio climático

El republicano rechaza el origen humano del cambio climático. En el pasado, sin embargo, Donald Trump llegó a acusar a los científicos de manipular los datos y calificó el calentamiento global como "una farsa total". El político y magnate confundió en repetidas ocasiones episodios meteorológicos de nevadas y heladas con una falsa variación del clima. Sin embargo, como ocurre con la ola de frío que ha azotado España esta semana, el cambio climático no tiene relación con estos fenómenos puntuales.

A pesar de la evidencia existente, el presidente señaló varias veces que se había modificado la denominación de calentamiento global por cambio climático con el fin de obtener más apoyos. Trump ha criticado a la administración Obama por su política medioambiental y energética, que incluye la ratificación del Acuerdo de París. Según el republicano, las medidas para paliar el cambio climático solo contentan a China y provocan la pérdida de competitividad de Estados Unidos. Los expertos advierten, sin embargo, que si Trump cumple sus amenazas, el cambio climático no tendrá vuelta atrás. De momento, el presidente ya ha elegido a un negacionista para dirigir la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés).

Defiende la relación entre vacunas y autismo

Durante la campaña electoral, Donald Trump se reunió con los movimientos antivacunas. El presidente incluso se encontró con Andrew Wakefield, un médico británico que se inventó una supuesta relación entre las vacunas y el autismo, una historia falsa que logró desmontar el periodista científico Brian Deer. Wakefield realizó una investigación fraudulenta sobre los efectos de la vacuna triple vírica (sarampión, paperas y rubeola), manipulando los resultados de mala fe. El Colegio de Médicos de Reino Unido le expulsó de la carrera profesional cuando el escándalo saltó a la luz.

A pesar de que el trabajo de Wakefield ha sido desmentido, y de que no existe evidencia de la relación entre vacunas y autismo, Donald Trump ha advertido de los supuestos peligros de la vacunación en numerosas ocasiones, en particular, del aumento de casos de autismo. Antes de llegar a la Casa Blanca, incluso Obama afirmó que la investigación en este tema "no era concluyente", aunque luego cambiase de opinión. Sin embargo, como explicaba Rocío Pérez en El Confidencial, las vacunas pueden tener efectos secundarios como ocurre con cualquier medicamento, pero no se ha demostrado que produzcan autismo. Wakefield en realidad tenía fuertes intereses económicos cuando realizó su estudio: iba a asesorar a la compañía que demandaría después a las empresas productoras de dicha vacuna.

Los baches son más importantes que el espacio

El periódico The Washington Post recogió una conversación del presidente de Estados Unidos con un niño de diez años en noviembre de 2015. Durante aquella charla, Donald Trump dijo que "el espacio era estupendo, pero que arreglar los baches era más importante". Aunque el político republicano no ha desvelado sus planes para la NASA, los objetivos de la agencia podrían cambiar durante su mandato. No obstante, sus continuas contradicciones no permiten saber si Trump mantendrá la colaboración con Rusia que criticaba en el pasado.

Las bombillas causan cáncer

Tras su elección, Donald Trump ha lamentado el abandono de sus cargos actuales por los conflictos de intereses con el Gobierno. En una ocasión, llegó incluso a decir que su hijo Eric no iba a poder recaudar más fondos contra el cáncer por este motivo. El presidente de Estados Unidos, sin embargo, negó la ciencia en el pasado cuando afirmó que las bombillas de bajo coste aumentaban el riesgo de tumores malignos.

Sus afirmaciones, sin embargo, no proceden de ningún estudio científico, sino de un cuestionable informe realizado por una empresa alemana. El documento, no sometido a ningún contraste por la comunidad investigadora, fue recogido en medios británicos como Express, sin que hubiera evidencia de las afirmaciones que se realizaban.

Una política medioambiental cuestionable

Además de negar el origen humano del cambio climático, Donald Trump ha prometido en algunos de los estados más golpeados por la crisis que recuperará el carbón. El político republicano ha acusado a los demócratas de utilizar la evidencia científica como excusa para cerrar las minas y otras industrias contaminantes. Trump también habló de España y Reino Unido para justificar su rechazo a las energías renovables. Por otro lado, el presidente está a favor del fracking, una técnica con un importante impacto ambiental.

El miedo al contagio

La epidemia de ébola que afectó a África hace dos años fue utilizada políticamente por Donald Trump. El republicano cuestionó la conveniencia de repatriar a los misioneros enfermos, señalando que debían afrontar las consecuencias por irse tan lejos. Por otro lado, el presidente de Estados Unidos sembró dudas sobre el trabajo de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés) en relación a la crisis del ébola.

A partir de ahora, el político y magnate deberá dirigir el trabajo de muchos a los que cuestionó en el pasado. Su investidura marca una nueva era, no solo en la Casa Blanca, sino también a nivel internacional. El tiempo dirá si Donald Trump continúa negando la ciencia desde el Despacho Oval o si, por el contrario, la llegada al poder y los asesores de los que se rodee cambian su opinión. El mundo está a la espera, pues muchas de sus decisiones tendrán un considerable impacto en el resto de países.

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