Como en todas las actividades humanas, pocos son los cineastas que sobresalen y nos entregan trabajos que se distinguen de veras por su calidad. E incluso los más avezados y talentosos pueden pinchar en alguno de sus proyectos, y no todos los años nos llegan obras que podamos considerar peliculones. Sea como fuere, en 2016 se han estrenado unas cuantas que destacan sobre toda morralla y la medianía restante, y de ellas vamos a hablar a continuación por orden de estreno. Resulta difícil, claro está, decir que en una lista como la que sigue no pueda faltar algún título que no hayamos visto, de modo que quizá lo mejor sea reservarnos el derecho de actualizarla más adelante.

The Hateful Eight

Se trata nada menos que del filme más decente de Quentin Tarantino desde Reservoir Dogs (1992), una intriga claustrofóbica en la línea de Agatha Christie con un guion lúcido, estupendas interpretaciones de Walton Goggins como Chris Mannix y Jennifer Jason Leigh como Daisy Domergue, intervalos contemplativos que inspira el panorama natural y el género del western y una fantástica banda sonora de Ennio Morricone. Los diálogos son útiles en su totalidad, siempre de provecho, y no una de sus chácharas insufribles, y las escenas de violencia, al contrario de lo que suele ser habitual en Tarantino, siempre tienen justificación, sin sangrientas explosiones de furia innecesaria. Digna de ser vista.

The Revenant

Es una de las experiencias más inspiradamente viscerales del cine reciente, por cortesía de Alejandro González Iñárritu; un intrépido relato con una imponente planificación visual en la que los planos secuencia, las escenas filmadas con un plano único y el seguimiento encadenado cámara en mano asombran al devorador de cine que cree haberlo visto ya todo, e insufla una inquietud en el ánimo del espectador que ya quisieran otras películas para sí. Leonardo DiCaprio está que se sale como es sufrido pero tenaz explorador Hugh Glass, y n por nada fue este papel con el que por fin consiguió su ansiado premio Oscar, y la fotografía de Emmanuel Lubezki casi no es de este mundo.

Where to Invade Next

Quizá sea lo mejor que se ha estrenado en las salas de cine comerciales en 2016; un lúcido, ameno, divertidísimo e imprescindible documental de tintes socioeconómicos que nos trae a Michael Moore en plena forma, como no lo había estado en casi una década. Vuelve su montaje dinámico, su elocuencia y su agudo sentido común y del humor, con ejemplos sorprendentes de ideas para el bienestar social recogidas por diversos países, y un inesperado giro de remate en su discurso que nos pone la piel de gallina y nos deja con la inequívoca sensación de haber visto algo importante.

The Conjuring 2: The Enfield Poltergeist

Este año, los aficionados al terror han estado de enhorabuena gracias a esta película de James Wan, lo cual, teniendo en cuenta los despropósitos que suele ofrecer el género, ya es mucho decir. El realizador se las apaña para que la típica historia de fantasmas y espíritus malignos resulte una experiencia verdaderamente desasosegante, con una tensión que no se rompe, sin grandilocuencias, una interpretación notable de la joven Madison Wolfe como Janet Hodgson y algunas secuencias de extraordinaria puntería terrorífica de las que no se puede ignorar su brillantez.

Finding Dory

Atreverse con una secuela del que puede ser el mejor filme de cuantos nos ha regalado Pixar, Finding Nemo (2003), ha de considerarse una osadía sin discusión posible. Pero parece que Andrew Stanton, director de aquella, y su compañero Angus MacLane no temían el reto, y ni qué decir tiene que han salido muy airosos de la empresa: la abrumadora técnica animada, el vigor emocional de despliega, su impecable y enternecedora secuencia de inicio y su inesperado y glorioso clímax lo corroboran.

Human

Yann Arthus-Bertrand, que ya nos había dado ese prodigio audiovisual que es Home (2009), vuelve con un fascinante retrato de la humanidad entera, lleno de testimonios emocionantes, sobrecogedores, lindos y terribles que sólo a alguien muerto por dentro, sin empatía alguna, no le llegarían a lo más hondo de su ser. La misantropía y la xenofobia se curan viajando, y también viendo este documental, otro viaje imprescindible.

Café Society

Cuando el veterano y prolífico Woody Allen da en el clavo con el martillo correcto, aunque sólo sea porque sabe más que los ratones colorados, hay que reconocérselo con gusto. El mismo con el que uno acude a las salas de proyección a que le trate con inteligencia en su película anual, y aquí va construyendo una intriga amorosa sutil, con ocasionales chispazos de su humor inconfundible, que solamente revela su profundidad y su buen juicio de siempre al final del trayecto, cuando nos percatamos de que nos ha dado otra lección de cómo es la vida de caprichosa.

Arrival

Dennis Villeneuve ha tenido el buen ojo para prestarse a dirigir la adaptación de uno de los relatos más interesantes de Ted Chiang. El resultado es un filme insólito de ciencia ficción intimista, con el esmero visual no académico de este realizador, una atractiva y excéntrica pero adecuada partitura de Jóhann Jóhannsson, una afinada encarnación de la doctora Louise Banks por parte de Amy Adams y una secuencia final multifocal y tan emocionante que ríete tú de los peces de colores

Otros filmes interesantes

Aunque son inferiores a las películas que las preceden en el presente texto, no cabe duda de que también podríamos recomendar, si bien con menor vehemencia, otras como Carol, de Todd Haynes, Concussion, de Peter Landesman, The Jungle Book, de Jon Favreau, The Witch, de Robert Eggers, Snowden, de Oliver Stone, Michael Moore in Trumpland, otro documental del susodicho, o The Girl on the Train, de Tate Taylor. Todas ellas se hallan por encima de la media debido a distintas razones, y sirven para completar una perspectiva de lo más destacado del cine de este 2016 que ya acaba.