La ciencia contra la insensatez en la película ‘Concussion’
'Concussion' - Scott Free Productions, The Shuman Company

Hay confrontaciones que a los que ponemos por delante la racionalidad y no las tradiciones y la inercia social nos apasionan, aquellas en las que la lógica, la sensatez y, en definitiva, la pura verdad chocan con la obstinación absurda, la visceralidad y los intereses que se verían perjudicados si la mayoría de la población estuviese al tanto de hechos innegables.La película 'Concussion' es un buen ejemplo de las batallas que debe librar la honestidad de la ciencia

Concussion, la segunda película de Peter Landesman, nos cuenta la historia de una de estas confrontaciones, ocurrida hace no muchos años, en la primera década de este siglo: la del doctor Bennet Omalu y sus valedores contra la Liga Nacional de Fútbol de Estados Unidos y sus aficionados; poco conocida en general, pero un buen ejemplo de aquellas batallas que debe librar en no pocas ocasiones la honestidad de la ciencia.

La peligrosa lucidez de un médico

Omalu, nacido en la localidad nigeriana de Nnokwa en 1968 y residente en Estados Unidos desde 1994, primero en Seattle, luego en Nueva York, Pittsburgh y, por último, en la californiana Lodi, posee un currículo impresionante de médico, patólogo forense y neuropatólogo. Y fue cuando se encontraba en Pittsburgh y trabajaba de forense del Condado de Allegheny cuando su vida cambió al realizarle la autopsia a Mike Webster, famoso jugador de fútbol americano que había perdido el juicio.

película concussion

Mike Webster - Blogs.TheProvince.com

Analizando muestras de su cerebro, descubrió una enfermedad a la que le puso el nombre de encefalopatía traumática crónica (ETC), una degeneración paulatina e irreversible de las funciones del cerebro a causa de reiterados golpes o lesiones en la cabeza que producen conmociones cerebrales, con síntomas como dolor de cabeza, mareos, confusión mental, menoscabo de las facultades para la realización de tareas intelectuales complejas y, en general, pérdida de inteligencia, depresión, demencia y tendencias suicidas, que además puede llevarles al alcoholismo y el consumo de drogas.El 96% de los jugadores de la Liga Nacional de Fútbol de EEUU fallecidos en la última década sufrían encefalopatía traumática crónica

Según los cálculos del doctor Omalu, Webster recibió unos 70.000 impactos en la cabeza a lo largo de su carrera como jugador de fútbol americano en los Pittsburgh Steelers, impactos que suelen producirse con una fuerza muy superior a la que nuestro cerebro está preparado para soportar sin sufrir daños; y lo mismo descubrió en otros compañeros del mismo club que el desdichado Webster, fallecidos de forma prematura.

Si la primera autopsia la realizó en 2002, no fue hasta 2005 que le fue posible publicar su estudio en la revista Neurosurgery, al que tituló “La encelopatía traumática crónica en la Liga Nacional de Fútbol”. Y fue precisamente a los intereses económicos de la NFL y a la irracionalidad de sus aficionados, a su lamentable insensatez, a lo que tuvo que enfrentarse Omalu con suma dureza para revelar la verdad que había hallado. Es este absorbente enfrentamiento el que, como digo, relata la película Concussion.

La intachable recreación de 'Concussion'

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El doctor Bennet Omalu y Will Smith - WashingtonPost.com

Es la segunda vez que Peter Landesman se interesa por contar en una película hechos reales de la historia americana tras Parkland (2013), que se ocupaba de lo que ocurrió sobre todo en el hospital homónimo de Dallas el día que dispararon al presidente Kennedy en noviembre de 1963 y en las jornadas siguientes.

Sin embargo, mientras en su ópera prima todo resulta frío, languideciente e impostado, Es difícil que científicos y divulgadores de la ciencia no vean 'Concussion' con cierto arrobamientoporque su estilo casi documental carece de fuerza, con una banda sonora de James Newton Howard que ni toca el ánimo del espectador y, sobre todo, porque el cineasta neoyorkino había realizado una deficiente dirección de actores, quizá con la salvedad de Paul Giamatti, Concussion (2015), basada en el artículo de Jeanne Marie Laskas para GQ sobre la lucha del doctor Omalu, “Game Brain”, se nos antoja creíble en todo momento.

Y no sólo creíble; la gran labor de todo su reparto y, esta vez, la energía de la música compuesta por el mismo Howard, con la planificación eficiente de Landesman y el uso de implacables primerísimos planos, componen el filme como una experiencia, no sublime, pero sí emocionante. Alec Baldwin y Albert Brook, que interpretan a los médicos Julian Bailes y Cyril Wecht, valedores de su colega Omalu, y la británica Gugu Mbatha-Raw, que da vida a la pareja del doctor nigeriano, están irreprochables. Pero Will Smith como protagonista y David Morse en el breve papel de Mike Webster se distinguen por la medida y concienzuda reproducción de sus personajes.

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'Concussion' - Scott Free Productions, The Shuman Company

Con estos buenos mimbres, es muy difícil que a los espectadores racionalistas y paladines de la ciencia, a los que detestan que se acepte la brutalidad como un espectáculo deseable en el deporte y en otros terrenos fuera del arte o, sencillamente, a aquellos a los que les sensibilizan las historias en las que la decencia se ve las caras con empeños depravados no vean Concussion con cierto arrobamiento.

Y merecidamente: en septiembre de 2015 se publicó una investigación en la revista Frontline que revelaba que la friolera un 96% de los jugadores de la Liga Nacional de Fútbol fallecidos en la última década sufrían ETC. Esto demuestra que necesitamos más películas como Concussion y, sobre todo, más personas como el doctor Bennet Omalu.

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