halt and catch fire

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Desde hace demasiado tiempo circula por ahí una idea errónea acerca de a quién están dirigidas determinadas narraciones, se trate de novelas o de obras cinematográficas. En el terreno de la ficción televisiva, pensar que Girls (Lena Dunham, de 2012 a la actualidad), por ejemplo, es “una serie para chicas” indica que uno no entiende absolutamente nada de lo que está viendo; como creer que The Big Bang Theory (Chuck Lorre y Bill Prady, desde 2007) es para frikis y nerds o que, y a eso vamos, Halt and Catch Fire (Christopher Cantwell y Chris C. Rogers, desde 2014) sólo pueden disfrutarla los geeks, los enamorados de todo lo que tiene que ver con las nuevas tecnologías.

Su título se refiere a la instrucción de código máquina del mismo nombre, que sirve para que la unidad central de procesamiento de un ordenador no funcione. Fue la primera serie estrenada en Trumblr; nos sitúa en el Silicon Prairie de Texas del ya lejano 1983 y nos cuenta la revolución que supuso la computadora personal, y la durísima lucha que lleva a cabo un grupo de personas en una pequeña empresa tecnológica para sacar adelante el primer ordenador portátil. Porque no se limita a mostrar los procesos creativos de la innovación técnica, sino que las complejidades de la dinámica empresarial interna y de la competencia sin piedad entre las distintas compañías es uno de los principales motores de la serie.

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Sin embargo, el ordenador portátil como meta de sus desvelos es sólo el inicio, porque en la segunda temporada avanzamos en esta década prodigiosa y pasamos a los juegos online, los chats, la banda ancha o los antivirus corporativos, y en la tercera, desde el famoso Silicon Valley, en San Francisco, a los antivirus para ordenadores personales, el comercio electrónico o, señoras y caballeros, hasta la World Wide Web; y aún nos falta la cuarta. Es decir, Halt and Catch Fire brinda la reinvención de la historia de suficientes hitos informáticos como para hacer que se le caiga la baba a los geeks. Pero es mucho más que eso.

Desinhibidamente ochentera, documentadísima, ágil y con un aparato visual complejo, la serie basa su atractivo y su efectividad en unos diálogos afilados y, sobre todo, en unos personajes con carisma, muy en especial la rebelde y talentosa Cameron Howe (Mackenzie Davis) y el visionario manipulador y caprichoso Joe MacMillan (Lee Pace), y que parecen siempre al límite en su propio drama interno. Ese que también albergan el lastimoso Gordon Clark (Scoot McNairy) y su maniobrera esposa Donna (Kerry Bishé). El bueno de John Bosworth (Toby Huss) tiene que aguantar lo suyo, pero este agradecido personaje, texano curtido, elocuente, comprensivo y sensato la mayor parte de las ocasiones, suele mantener la calma y aconsejar a los demás e incluso sacarles las castañas del fuego a veces.

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Junto a ellos, adláteres como el circunspecto Tom Rendon (Mark O’Brien), la previsora Susan Emerson (Annette O’Toole), la veleta de Sara Wheeler (Aleksa Palladino), el exaltado Ryan Ray (Manish Dayal) o la directa Diane Gould (Annabeth Gish). Y para los que recordamos a James Cromwell, en especial por sus papeles de George Sibley en Six Feet Under (Alan Ball, 2001-2005) y del sádico doctor Arthur Arden en American Horror Story: Asylum (Brad Falchuk y Ryan Murphy, 2012-2013), es un gusto ver a su personaje, Jacob Wheeler, tratando con MacMillan en la segunda temporada de Halt and Catch Fire.

La batería de geeks gamberros como Malcolm Levitan (August Emerson), Yo-Yo Engberk (Cooper Andrews), Carl (Nick Pupo) o Bodie (Joshua Hoover) aportan situaciones divertidas y, con ello y todo lo demás, una narración que pudiera resultar árida, aburrida y sin alicientes nos aficiona y la encontremos de lo más interesante, con sorpresas y curiosos giros argumentales que no esperaríamos en una serie de esta índole, y escenas tan intensas como la que cierra “FUD” (1x02) y tan hirientes como algunas de “1984” (1x10) o “The Threshold” (3x07), algún que otro plano secuencia tan vigoroso y gratificante como el de “SETI” (2x01) o tramos tan emocionales como el último tercio de “Working for the Clampdown” (2x07).

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Halt and Catch Fire transita caminos coherentes pero inesperados, y ofrece cierres de episodios bastante inhabituales. Sus guionistas demuestran que tienen caladísima la cultura geek, que la comprenden y la valoran. Pero esta serie que nos cuenta las luchas, los logros y las derrotas de unos geeks visionarios que se encuentran siempre al borde del derrumbe no está dirigida únicamente a sus iguales, sino que los potentes dramas íntimos y las sugestivas intrigas del mundo empresarial que ofrece apuntan a esa sed de emociones que nos atenaza a todos. Por eso se equivocan quienes piensen que es sólo para geeks; ni mucho menos.