¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? Entre los grandes interrogantes que la ciencia y la filosofía se han planteado durante siglos, cabe destacar la pregunta que aborda nuestro propio origen. Trazar la evolución humana sigue siendo a día de hoy uno de los grandes retos de la biología.

Alcanzar ese objetivo parece un poco más cerca gracias a una investigación publicada en la revista PNAS, que ha determinado un nuevo modelo sobre la evolución del cuerpo humano. El estudio ha sido realizado en el yacimiento de Atapuerca, recientemente declarado "lugar de excepcional valor universal" por la UNESCO.

Cuatro grandes fases evolutivas

La famosa Sima de los Huesos, situada dentro del sistema de cuevas de Atapuerca, es reconocida por albergar el mayor conjunto de huesos del cuerpo humano jamás hallado. La colección de fósiles del esqueleto postcraneal (es decir, de los huesos del cuello para abajo) ha permitido al equipo del Dr. Juan Luis Arsuaga determinar las cuatro grandes etapas que habrían marcado nuestra evolución.Los fósiles de la Sima de los Huesos cuentan con una antigüedad de 430.000 años

El conocimiento científico sobre la evolución del esqueleto postcraneal del género Homo se ha visto limitado durante décadas por un registro fósil disperso, tanto geográfica como cronológicamente. Este estudio, que supone la caracterización más completa de huesos del Pleistoceno medio, aborda no sólo la descripción de la colección de fósiles de Atapuerca, sino también sus implicaciones paleobiológicas.

El conjunto de huesos del estudio forma parte de la colección de la Sima de los Huesos, yacimiento en el que se han descubierto más de 6.700 fósiles humanos con una antigüedad de 430.000 años. Según los científicos, este registro óseo supone la conservación de al menos 28 individuos de ambos sexos y diversas edades en el momento de la muerte, junto con huesos de animales carnívoros, en su mayoría osos ya extintos de la especie Ursus deningeri.

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La investigación sobre esta colección, que abarca más de 1.500 huesos de esqueletos postcraneales, casi el doble de la cifra publicada hace quince años, ha logrado describir cuatro fases principales de la evolución humana en base al diseño anatómico-funcional.La forma y el tamaño del cuerpo ayudan a diferenciar las cuatro grandes fases de la evolución humana

Entre estas cuatro grandes etapas, los científicos destacan la de los ardipitecos, la de los australopitecos, la del humano “arcaico” y la del humano moderno. Las fases evolutivas se distinguen por tanto en función del bipedismo, la capacidad arbórea y las características como el tamaño y la forma del cuerpo (estatura, masa corporal, anchura y cociente de encefalización).

Son precisamente estas características las analizadas ahora por el equipo del Dr. Juan Luis Arsuaga. La estatura de los homínidos hallados en la Sima de los Huesos es de 163,6 centímetros, tres centímetros superior a la de los neandertales, a diferencia de su masa corporal. En este segundo caso, la estimación de cinco individuos del yacimiento de Atapuerca revela que estos homínidos contaban con una masa corporal menor que la de Homo neanderthalensis.

La forma del cuerpo, según los investigadores, también muestra similitudes y diferencias interesantes entre los homínidos de la Sima de los Huesos, los neandertales y los humanos "modernos". Estas diferencias, observadas en el tamaño, el desarrollo y la forma anatómica de los huesos, así como en el cociente de encefalización, ayudan a clasificar el somatotipo de los neandertales en el grupo de los humanos "arcaicos". Además, de acuerdo al estudio, los individuos de la Sima de los Huesos se distinguirían por ser relativamente altos, con cuerpos anchos y musculosos y con una menor masa cerebral en relación a su masa corporal.

La Sima de los Huesos, según los investigadores, se ha convertido en "la mejor aproximación para conocer el tamaño y la forma del esqueleto postcraneal del género Homo durante el último millón de años, antes de la aparición de los humanos modernos". Estos resultados permiten trazar las cuatro fases principales que marcaron la evolución del cuerpo humano, considerada como una de las incógnitas científicas más importantes en el campo de la biología.