Marte resultaba "perturbador" con sus misterios no resueltos; pero si ya os habíais acostumbrado a ellos, no os pongáis tan cómodos porque la cosa no acaba aquí. Marte sigue encerrando misterios aún más inquietantes de lo que parece. Y uno de ellos es el Valles Marineris y su impresionante Noctis Labyrinthus, o laberinto de la noche. Esta increíble y fantástica zona tiene una geografía tan extraña que hasta hace muy poco estábamos convencidos de que su origen era artificial. Sí, efectivamente, confeccionada por una raza inteligente. Las últimas investigaciones y las mejoras en la exploración del planeta, ahora, nos hacen considerar otras posibilidades, pero su disposición sigue resultando increíblemente sospechosa.

Noctis Labyrinthus, el último reducto del planeta

Imaginad que os encontráis en el fondo de un cañón, de color rojizo con filtraciones y manchas blancas, dispuestas en capas interminables que se elevan y elevan hasta una altura brumosa que casi si pierde de vista. De hecho, dónde os encontráis está prácticamente a oscuras, pues la cima está tan lejos que el sol solo llega al fondo cuando se encuentra en el cenit. El Noctis Labyrinthus es una parte, como decíamos, del Valles Marineris, una región marciana de 4.500 km de longitud, 200 km de anchura y 11 km de profundidad máxima, lo que lo convierten en el cañón más grande conocido en el sistema solar. En comparación, es diez veces más largo, siete veces más ancho y siete veces más profundo que el Gran Cañón de Arizona y ocupa un cuarto del ecuador del planeta. El sistema, en sí, es complejo y profundo; pero es que el laberinto de la noche, el Noctis Labyrinthus, es aún más complejo conteniendo una cantidad increíble de fracturas ricas y complejas tanto en disposición como en composición.

Noctis Labyrinthus
Fuente: Kees Veenbos

Su complejidad es tal que cuando se descubrió el Valles Marineris, en los 70, se pensó que habíamos descubierto los restos de una antigua civilización que había tratado de construir canales con la intención de salvarse de un ambiente cada vez más inhóspito. Ésta tendría que haber existido hace unos 3.000 o 4.000 años atrás, en un periodo seco y cada vez más frío. En su momento se pensaba que estos canales trataron de conservar el agua líquida que quedaba en sistemas artificiales alrededor de una civilización compleja. Pero antes de lanzarnos a seguir fantaseando, las últimas evidencias que muestran una ausencia total de vida en Marte nos ha hecho replantearnos la hipótesis. El origen del Noctis Labyrinthus y el Valles Marineris sería, casi con total seguridad, geológico.

El verdadero origen del laberinto

A pesar de las esperanzas de estar equivocados, pensar en una civilización autora de las construcciones que originaron algo como el Valles Marineris y el Noctis Labyrinthus es más bien (muy) improbable. En particular por que no hemos encontrado nada, absolutamente nada, que nos indique la presencia de antigua vida en Marte. Y no hablamos de vida inteligente. Nos referimos a restos moleculares o turbaciones en la tierra árida que nos indique que algo creció alguna vez en el planeta rojo. Pensar en una civilización que creció en un mundo muerto de por sí parece bastante ridícula. Por otro lado, no hemos podido explorar a fondo el Noctis Labyrinthus debido a lo abrupto del terreno, que convierten la zona en un lugar de imposible exploración in situ. Sin embargo, sí que hemos podido observarla mejor gracias a nuestras sondas y telescopios.

Noctis Labyrinthus
Fuente: NASA

Y esto nos ha permitido encontrar otras razones más plausibles para su aparición. El Valles Marineris es una zona de falla que en su momento debió de tener una gran actividad tectónica. Probablemente comenzó a orginarse a partir del abultamiento de Tharsis, al oeste, siendo erosionado con el paso del tiempo. Esta erosión se debería a glaciares y al correr del agua líquida, de una forma parecida a cómo ocurre en la Tierra, siendo procesos completamente naturales y posibles, por muy extraña que resulte la geografía. Aún así, la formación y su estructura sigue resultando extraña y hay procesos de formación que no podemos explicar, a día de hoy, del todo. Y probablemente nunca podamos hacerlo hasta que no pisemos el Noctis Labyrinthus y el Valles Marineris directamente. ¿Qué encontraremos entonces? ¿Será, efectivamente, un gran accidente geográfico o nos dará alguna sorpresa de más? Bueno, algún día encontraremos respuesta a este y otros misterios de Marte.

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