Hace unos días escribí un post sobre el fabuloso proyecto ENCODE en el que afirmaba que no existe el ADN basura. Tras repasar muchos artículos debo corregir lo escrito. El ADN basura existe.

ADN ARN
ADN ARN

El proyecto ENCODE ha supuesto un gigantesco esfuerzo de investigación en el que se han estudiado amplias zonas del genoma humano. El proyecto ha producido más de 30 artículos en las más prestigiosas revistas científicas. El secuenciamiento del genoma humano en 2001 nos enseñó la secuencia de todas las 3 mil millones de letras (bases nitrogenadas) que componen nuestro genoma. Teníamos el libro pero no sabíamos que significaba. ENCODE ha estado trabajando para comprender su significado, es decir, qué hacen estas secuencias de ADN, qué importancia tienen para el organismo.

ENCODE es un trabajo que no quieres leer. Es como la lista de las partes de un Boing. Solo el ingeniero que tiene que trabajar con ellas lo usa. No es una historia entretenida. Es sin embargo un proyecto monumental y esencial.

El problema es que la venta del proyecto ha sido mala y amarillista confundiendo a muchos medios y publicaciones del mundo empezando por The Wall Street Journal o Wired y llegando a este humilde editor. Aunque esta vez no es solo un problema de la prensa. Los mismos científicos son responsables como Ewan Birney, uno de los científicos principales del proyecto.

El problema ronda en torno al término ADN basura (junk). Empecemos diciendo que es muy poco afortunado desde su creación hace décadas. Una pequeña parte del ADN son genes que producen proteínas, es decir, ADN codificante. El resto es ADN no codificante.

Una parte del ADN no codificante es muy importante ya que regula la expresión de los genes. El resto del ADN no codificante es una cantidad aún enorme. Alguna parte no sabemos muy bien qué hace. Otra parte sabemos positivamente que es ADN basura.

Sabemos que es ADN basura porque una parte consiste en largas cadenas de los llamados trasposones, elementos móviles reconocibles que se autorreplican, así como restos de virus desactivados y genes que ya no son funcionales.

Y sobre todo está la comparación de los genomas de los distintos seres vivos. Uno esperaría que a mayor complejidad, mayor genoma, pero no siempre es así. Las cebollas muestran una enorme variedad de tamaños en su genoma, desde 7 a 31 pg (picogramos). Por el contrario, el del hombre es solo 3,5pg. Es decir, especies similares tienen genomas muy distintos y especies pequeñas tienen genomas muy grandes.

En la base de la confusión está el concepto función manejado por alguno de los miembros del equipo ENCODE. Funcional según ellos es que hace algo. Que codifica ARN por ejemplo. Que tiene funcionalidad bioquímica. Pero eso no significa que tenga funcionalidad biológica. El ADN basura con funcionalidad bioquímica no produce ningún cambio en el organismo, no afecta a su fenotipo. Simplemente no molesta y perdura en el genoma durante generaciones.

Espero que esta rectificación sea útil. La genética es un campo apasionante y muy complejo que no para de producir resultados y noticias. Es una ciencia clave del S. XXI. Seguiremos atentos.

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