Amazon Kindle

La semana pasada comentábamos la esperada llegada de Netflix a Latinoamérica y es que el servicio de alquiler de películas de Netflix se ha convertido en un modelo de negocio de referencia para el sector de los contenidos digitales. Una empresa que ha sido capaz de llegar a acuerdos con las distribuidoras y productoras de cine (por las que sacan unos beneficios nada despreciables) y, además, ofrecerle al usuario un servicio a un precio muy competitivo. Parece ser que esta fórmula de win-win ha llamado la atención de otro grande de la red, Amazon, que estaría barajando la definición de un servicio "similar" pero orientado, como no, al mundo de los libros.

Aplicar el modelo Netflix consistiría en pagar una cuota fija de suscripción y acceder a todo el fondo de catálogo de libros digitales de Amazon, una idea de lo más interesante y que, posiblemente, tuviese mucha aceptación porque, además, la compañía tiene un importante parque de dispositivos destinatarios (gracias al Kindle) que, en definitiva, es una tremenda base de potenciales usuarios del servicio.

Hay que reconocer que la idea no es nueva, 24Symbols, precisamente, busca hacer eso, sin embargo, Amazon cuenta con una enorme ventaja competitiva porque, además de los usuarios, mantiene buenas relaciones con las editoriales (algo de lo que no todos pueden alardear, como, por ejemplo, Google que tiene su tienda de libros electrónicos bloqueadas y tiene abiertos procesos judiciales en Francia) y, gracias a estos acuerdos, podría ofrecer suculentos beneficios de retorno a las editoriales. De hecho, no es la primera vez que este gigante del comercio electrónico introduce algunas "innovaciones" en este sector tan tradicional puesto que ideó un modelo de préstamo entre usuarios y ha introducido una modalidad de alquiler de libros de texto, dos detalles que, realmente, son todo un impulso al modelo de negocio de libros electrónicos.

Bajo mi punto de vista, es algo que podría funcionar bastante bien y, sobre todo, vendría a poner en relieve la necesidad de un cambio de mentalidad en cuanto a gestión y venta de contenidos digitales. El modelo de negocio clásico, es decir, el de los soportes físicos no se puede aplicar, por mucho que se intente incentivar la creación de manera artificial de una industria, a los contenidos digitales y, por tanto, los nuevos soportes de reproducción necesitan de nuevos modelos de negocio. Cuando estamos llegando a un punto en el que el tráfico de streaming procedente de servicios bajo suscripción comienza a superar al P2P (que la industria asocia directamente a la piratería), nos encontramos ante un estupendo caldo de cultivo para innovar en la difusión y venta de contenidos digitales.

Si tenemos en cuenta que Amazon podría abrir su tienda española esta semana, como usuario no hacen más que aumentarme las ganas de que se cumpla dicho rumor, no obstante, un modelo al estilo Netflix en España desgraciadamente podría no calar muy bien en el sector editorial que sigue anclado en otro siglo y, además, cuenta con una legislación bastante proteccionista con unos descuentos bastante tabulados y limitados.

De hecho, esta es una de las cosas que más me preocupan de la llegada de Amazon a España porque, teniendo en cuenta que existe un descuento máximo aplicable a los libros para garantizar que las grandes cadenas no fagociten a los pequeños libreros, ¿cómo encaja Amazon en España? ¿Nos van a ofrecer libros descatalogados al estilo de Google Editions? Me gustaría pensar que no pero tendremos que esperar a ver qué pasa. Y claro, si el precio en España está tan regulado, ¿encajaría un servicio de tarifa plana? ¿y en caso afirmativo, a qué precio? La verdad es que aplicar esta idea de Amazon a España me genera más dudas que otra cosa, lo cual demuestra el proteccionismo existente a los modelos de negocio tradicionales.

En cualquier caso, y obviando por un momento la situación de contorno de España, si Amazon se decantase por un modelo a Netflix, sería un importante punto de inflexión para el negocio editorial, eso sí, tendrían que dejarnos unos plazos medianamente decentes para que podamos leernos los libros, sobre todo, para los que andamos algo atareados.

Vía: Bitelia

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