Esta semana Netflix ha anunciado esta semana que preparará una sitcom sobre el último Blockbuster. La premisa parece una especie de venganza fría sobre la que fue la mayor cadena de videoclubs, el referente del modelo de industria que Netflix volatilizó con su crecimiento y, también, sobre la empresa que quiso comprar Netflix por apenas 50 millones de dólares cuando aún estaba lejos de ser la marca global que es hoy.

Pero durante lo años iniciales de Netflix, esos es lo que aún era un servicio solo de venta de DVDs online, ni si quiera de alquiler de los mismos directos a casa bajo suscripción, ni mucho menos una plataforma de streaming, Blockbuster no fue la única empresa interesada en adquirirla. También lo estuvo Amazon.

En 1998 y apenas dos meses después del lanzamiento oficial de Netflix; los cofundadores de la entonces start-up, Reed Hastings y Marc Randolph, recibieron una llamada de Amazon, según cuenta el segundo en el libro Eso nunca funcionará: El nacimiento de Netflix y el poder de las grandes ideas, donde narra sus inicios en Netflix hasta su salida en 2004.

Randolph, que por aquel entonces era el director general de la empresa, recuerda que él y Hastings, que era cofundador e inversor, estaban entusiasmados por conocer al fundador de Amazon, Jeff Bezos, que por aquel entonces estaba empezando a expandir lo que aún era un e-commerce de libros a otros productos… Entre los que estaban los DVDs.

Por aquel entonces, Amazon también era muy joven: solo tenía cuatro años de vida y en 1997 había debutado en bolsa, recaudando 54 millones de dólares.

Marc Randolph, confundador de Netflix

“En ese momento, [Amazon] tenía casi 100 millones de dólares de ingresos en la venta de libros”, dice Randolph, con unos 600 empleados, según su libro.

Randolph y Hastings sabían que tenían que aceptar la reunión y volaron a Seattle para reunirse con Bezos y su equipo. Pero les sorprendió lo que encontraron en Amazon: “Entramos en esa oficina y era una pocilga”, escribe Randolph.

“La gente estaba apretujada allí. Los escritorios eran todos como viejas puertas de madera… sobre postes de madera”, dice el ex directivo de Netflix. “Y Jeff estaba en un despacho con otras cuatro personas”.

Por qué se truncó la venta: Amazon solo ofreció 10 millones de dólares

Randolph dice que él y Hastings no tardaron en darse cuenta de que Bezos quería comprar Netflix para poner en marcha la entrada de Amazon en el mercado del vídeo. Y tras la reunión, el equipo de Bezos ofreció a Netflix “alguna cifra por debajo de los 8 dígitos” para adquirir la compañía, confiensa Randolph, lo que quiere decir, sin pillarse los dedos, que como mucho Amazon ofreció 10 millones de dólares.

Pero teniendo en cuenta que Netflix solo tenía dos meses de vida, era una cifra bastante significativa para una empresa tan nnueva. Randolph poseía entonces el 30% de la empresa, mientras que Reed poseía el 70%. Ambos se habrían ido con varios millones de dólares bajo el brazo.

La web de Netflix a mediados de los 2000

En el avión de vuelta a casa, Randolph dice que discutieron los pros y los contras de la venta. Los mayores pros eran que la empresa aún no ganaba dinero; no tenía un modelo de negocio escalable (que luego sí que encontraría en el streaming); y aunque hacían mucho negocio (la mayoría a través de la venta de DVD), sus costes eran elevados.

Además, ambos sabían que si no vendían a Amazon, pronto estarían compitiendo con él.

Pero a pesar de eso, tanto Randolph como Hastings también sabían que estaban al inicio de algo grande. Netflix tenía un sitio web y una propuesta que funcionaba y acuerdos con un puñado de fabricantes de DVD. También habían averiguado cómo abastecerse de prácticamente todos los DVD del mercado y Netflix era “indiscutiblemente la mejor fuente de DVDs en Internet”.

Randolph y Hastings decidieron en el viaje en avión que no parecía el momento adecuado para rendirse y rechazaron el trato “educadamente” nada más aterrizar.

La reunión también les hizo pensar en nuevas formas de salir de la venta de DVD y hacer que la gente los alquilara en lugar de comprarlos, porque sabían que Amazon sería una gran competencia.

Su decisión dio sus frutos. Hoy, Netflix cuenta con más de 200 millones de suscriptores y ha transformado por completa la industria de la distribución audiovisual. Amazon, por su parte, se ha convertido en ese “e-commerce de todo” que parecía querer ser en 1998, y cuenta con Prime Video como pata en el streaming para seducir a sus clientes Prime.