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TV Azteca intenta justificar la censura al tiroteo en Torreón

Por 23/08/11 - 03:48

TV Azteca intenta justificar la censura al tiroteo en Torreón

El sábado 20 de agosto se suscitó un tiroteo en el exterior del estadio Territorio Santos Modelo, en la ciudad de Torreón, Coahuila, al norte de México. En el inmueble se jugaba el partido de Primera División entre el Santos Laguna y el Monarcas Morelia. Al minuto 39, se escuchas las detonaciones, lo que provocó que los jugadores se echaran a correr. En total, 20 mil personas evacuaron el estadio, en medio de la incertidumbre, la impotencia y el desconcierto.

El partido de fútbol era transmitido por dos cadenas: TV Azteca, una de las dos emisoras de televisión abierta de México; y ESPN, un canal de televisión por cable dedicado a los deportes. Al escuchar los balazos, los comentaristas de TV Azteca dejaron de lado las formas y comenzaron a criticar de forma abierta la situación de violencia que vive México por la guerra contra el narcotráfico. Tras siete minutos en directo --en la que vemos a la gente saltar a la cancha y correr en la desesperación--, la cadena decide cortar la transmisión. En lugar de continuar con la cobertura, los de TV Azteca censuran el resto de la noticia.

Por supuesto, la decisión provocó inconformidad por parte de los televidentes, quienes vieron cómo el canal decidía arbitrariamente no darle cobertura a un evento que dio la vuelta al mundo. Tres días después, Carolina Rocha, conductora del espacio Perspectiva 13, explica por qué TV Azteca decidió cortar la transmisión. Reproduzco íntegro el texto:

Después de la interrupción del partido de futbol, Azteca Deportes mantuvo durante algunos minutos la transmisión de lo que sucedía en el estadio, se tomó la decisión de suspenderla para no hacer una apología de la violencia, renunciamos a un suceso que seguramente podía generar mucha audiencia, sí, pero en Azteca los principios no son negociables.

Ni el rating, ni la búsqueda de una primicia están por encima del respeto a nuestra audiencia, el respeto que le tenemos a usted. Para nosotros era más importante no alarmarlo y no caer en la desinformación, y mostrar imágenes que podían no ser aptas para sus hijos y de las cuales no teníamos el control, simplemente no sabíamos qué es lo que podía ocurrir.

Tenemos una responsabilidad como medio de comunicación luego del acuerdo firmado el pasado 24 de marzo, junto con más de 700 medios delineamos criterios en torno a la cobertura informativa de la violencia en nuestro país. Los tres primeros señalan: tomar postura en contra ante cualquier acto de violencia, no convertirse en vocero involuntario de la delincuencia organizada y dimensionar adecuadamente la información.

La independencia editorial de cada medio de comunicación y, sobre todo, el respeto a la libertad de expesión están entre los principios rectores de este acuerdo, por ello fue la decisión de Azteca de suspender la transmisión de un hecho de violencia, que rechazamos y que afortunadamente no tuvo consecuencias graves.

De acuerdo con Rocha, la decisión se tomó con base en el Acuerdo para la Cobertura de la Violencia, un documento que, lejos de garantizar la calidad informativa, sirve para justificar la censura a situaciones incómodas para las empresas y para el gobierno mexicano. ¿En qué momento realizar la cobertura de un suceso violento se convierte en una apología? ¿En qué instante cortar una transmisión es equivalente a dimensionar, contextualizar y explicar? ¿Bajo qué criterio se convierte una televisora en "vocero involuntario" al informar a su audiencia?

Por el contrario, ESPN dio una cátedra de cobertura profesional. Sin ser su ámbito, decidieron continuar con las cámaras, mandaron los micrófonos al estudio, no especularon sobre la situación, y cedieron la palabra a Jared Borgetti, futbolista retirado que jugó en Santos Laguna, para contextualizar la balacera. Donde TV Azteca decidió ocultar la cabeza en la arena, ESPN se portó a la altura.

La censura de TV Azteca no tiene ninguna justificación. Simplemente se acobardaron, decidieron velar por sus intereses y enseñarnos por enésima vez que los intereses particulares están por encima del compromiso con el público. Resulta hipócrita hablar de libertad de expresión y de independencia editorial cuando la televisora decide coartar el derecho de información. Cerrar los ojos no implica que la situación no exista. Me da muchísima rabia el grado de violencia en México, pero me da más coraje que los medios sean incapaces de actuar como deben, de ejercer presión, de informar y cuestionar. Así, con actos de censura, sólo se convierten en un cómplice más.

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