Angry Birds es una adicción. No hay otra forma de describir a uno de los juegos más populares de los últimos años. Plataforma a la que llega, plataforma en la que arrasa. Lo mismo lo podemos disfrutar en el iPhone o el iPad, que en un dispositivo cargado con Android; jugarlo desde Facebook o en Google Chrome. Es tal la fascinación que produce que debería ser considerado un arma de procrastinación masiva.

Si había una plataforma en la que Angry Birds no había incursionado era en el mundo real. Ahora, gracias a Angry Birds Magic, se podrán usar tecnologías como NFC (near-field communication) o GPS para obtener recompensas dentro del juego. En el primer caso, los jugadores que pasen sus teléfonos como NFC en ciertas etiquetas, será capaces de desbloquear niveles exclusivos u obtener nuevas aves.

El plan es ambicioso. A partir de ahora, toda la mercancía oficial de Angry Birds incluirá una etiqueta para NFC. De este modo, cuando pases tu teléfono cerca de alguno de estos productos, podrás obtener diferentes premios. En la primera fase, el NFC de Angry Birds Magic estará disponible para los móviles de Nokia, expandiéndose poco a poco a los otros dispositivos que cuenten con esta característica.

Pero, ¿qué pasa si mi móvil no tiene NFC? Entonces puedes recurrir al GPS de tu aparato. Angry Birds Magic también recompensará a los adeptos que jueguen en determinados lugares. Estos sitios, aún sin revelar, de algún modo tendrán sentido con la dinámica del juego o con la marca. Estos lugares especiales también contarán con un leaderboard, el cual te abonará puntos para mejorar tus puntuaciones.

Lo de Angry Birds Magic ya trasciende los usos comunes de un juego, y se establece como uno de los pocos títulos --si no es que el único en su clase-- que ofrece tal interacción entre plataformas y mundo real. Ya no se trata sólo desde qué dispositivo lo juegas, sino también tu ubicación física y tu fidelidad a la marca; de imponer una tendencia en cómo entendemos la interacción entre el jugador, el juego y su entorno. Maravilloso. ¡Cómo si necesitáramos más argumentos para engancharnos aún más a Angry Birds!