La más reciente demanda contra Google pone en evidencia cuan abierto realmente es Android. Skyhook Wireless es una empresa que se dedica a desarrollar tecnología para determinar la ubicación usando señales de redes Wi-Fi.

Según informó GigaOm, la empresa está demandando a Google por interferir en sus negocios por un lado, y además por infringir cuatro patentes por otro. La acusación central es que Google usó su poder y su influencia para complicarle los contratos a Skyhook con compañías como Motorola, evitándoles el acceso a su plataforma móvil, y costándole varios millones de dólares. En la demanda principal explican:

En completo desacato de sus ley común y obligaciones, y en oposición directa de su mensaje público incentivando la innovación abierta, Google ejerció su control sobre el sistema operativo Android, así como otras aplicaciones móviles como Google Maps, para forzar a las empresas fabricantes a usar su tecnología en lugar de la de Skyhook, ultimar obligaciones contractuales con Skyhook, y en caso contrario obligar a los fabricantes de dispositivos a sacrificar una experiencia de usuario superior con Skyhook al amenazar directa e indirectamente y al negar acceso equitativo y a su debido tiempo a las versiones en evolución de Android y otras aplicaciones móviles de Google.

Al parecer, Skyhook provee un servicio superior al que Google ofrece en forma gratuita, tanto así que Motorola ya lo había adoptado en sus teléfonos con Android hace unos meses, pero según explica Ted Morgan CEO de la empresa demandante, Google prácticamente forzó a Motorola a eliminar a Skyhook de sus teléfonos para pasar las evaluaciones de cumplimiento que ejerce Google para autorizar el uso de la plataforma.

Ouch. Es muy probable que las acusaciones sean ciertas, después de todo las empresas grandes juegan sucio cuando se les está compitiendo en su territorio. El problema que diferencia este caso de cualquier otro donde un pez grande se come a uno chiquito y el chiquito despotrica enojado, es que Android dice ser un sistema abierto y libre. Si realmente incurrió en estas prácticas es tanto o más cerrado que el iOS con sus políticas herméticas de qué cosas entran y qué cosas no en sus dispositivos. Un sistema realmente abierto debería aceptar la competencia, y en última instancia dejar elegir a los fabricantes si lo quieren en sus terminales.

Por ahora Google no ha hecho declaraciones ya que no se les han entregado los papeles de la demanda y no la han podido revisar. Veremos qué dicen hoy al respecto, lamentablemente cada vez les está siendo más difícil respetar eso del "don't be evil".

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