Durante años, analizar terminales Samsung con paneles SuperAMOLED suponía un proceso bastante repetitivo. Era frecuente hablar de la poca nitidez general que ofrecía la pantalla debido a su matriz PenTile, de la poca luminosidad en exteriores debido a cantidades bajas de nits como las que veíamos en el Galaxy S4, a una saturación desmedida que provocaba de todos menos fidelidad de color y unos colores chillones al máximo. Con sus bondades como negros perfectos o contraste infinito, pero lejos de lo que otros fabricantes conseguían con paneles IPS. La tendencia comenzó a cambiar con la espectacular pantalla del Note 3, mejoró incluso más con la del Galaxy S5, y culminó con el Galaxy S5 LTE-A. La pantalla del Samsung Galaxy Note 4 no es más que el fin de esta historia: crónica de una perfección anunciada, por DisplayMate, una de las webs más prestigiosas de análisis de pantallas.

La matriz PenTile sigue ahí, pero ya es imperceptible por el ojo humanoLo primero que nos llama la atención del Galaxy Note 4 es su espectacular densidad de píxeles, en esta ocasión fijada en 518 píxeles por pulgada gracias a su panel QHD de 5.7″. El PenTile sigue ahí, pero ya es imperceptible por el ojo humano a cualquier distancia. Si el Galaxy S5 ya nos parecía que tenía un rendimiento espectacular es escenas de mucha luminosidad, el Samsung Galaxy Note 4 mejora ese aspecto, ya que a sus 400 nits en modo manual y 750 nits en modo automático suma uno de los valores de reflectancia más bajos del mercado, 4.8%. En conjunto, el Samsung Galaxy Note 4 ofrece la mejor visibilidad en exteriores que han testeado los chicos de DisplayMate. En escenas totalmente opuestas como puede ser una habitación totalmente a oscuras, Samsung permite el bajar el brillo mínimo hasta sólo 2 nits, algo que todos nuestros ojos agradecerán enormemente cuando leamos por la noche.

En cuanto a aspectos más técnicos como la fidelidad de color, la pantalla del Samsung Galaxy Note 4 tampoco defrauda. Como otros terminales de los coreanos, el Note 4 también incluye 4 modos de pantalla: Adaptive Display, AMOLED Photo, AMOLED Cinema, and the Basic Screen Mode. El primero se adapta a las condiciones lumínicas, cubriendo un 130% del estándar sRGB. Ofrece colores menos realistas y más saturados, algo que gustará a los amantes de los SuperAMOLED clásicos. El modo AMOLED Photo es el más realista para usuarios que quieran ver en la pantalla imágenes de cámaras profesionales, ya que cubre el estándar Adobe RGB con una de las mejores fidelidades de color vistas hasta la fecha, con tasas de error imperceptibles por el ojo humano. Por su parte, el modo Básico es la mejor opción para reproducción de contenidos multimedia, cubriendo un 101% del estándar sRGB, y mejorando incluso la fidelidad del modo AMOLED Photo.

Samsung Galaxy S5 -

Por último repasaremos ángulos de visión, balance de blancos y consumo. Los primeros nunca han sido un problema en las SuperAMOLED, pero en el caso del Samsung Galaxy Note 4 vuelven a mejorar respecto a su antecesor y a las LCD, que muestran una reducción de brillo del 55% a 30º frente a un 19% del Samsung Galaxy Note 4. El balance de blancos es uno de los puntos históricamente criticados a Samsung, pues sus pantallas daban blancos que parecían el océano al lado de un folio. Se trata de un valor que han ido corrigiendo, y en sus modos profesionales la pantalla del Note 4 ya consigue 6562 K y 6564 K, muy aproximados ya a a los 6500 K que en teoría son el valor perfecto. Finalmente, el panel también destaca por su reducción de consumo, ofreciendo una mejoría de eficiencia del 14% sobre el Note 3, que a su vez ya mejoró un 26% respecto al Note 2.

Como vemos, el mejor trabajo que hasta la fecha ofrecen los coreanos. Lo más impresionante de todo es la velocidad a la que están mejorando, ya que desde el Note 3 sólo ha pasado un año y ya han dado varios saltos pasando por el S5, el S5 LTE-A y la Tab S, hablando de gama alta. Siempre tendremos que seguir pendientes de otros puntos negativos endémicos de las AMOLED como son los quemados que empiezan a aparecer cuando estas pantallas cumplen año y poco, pero hasta ese momento sólo podemos felicitar a Samsung y a sus ingenieros. Las mejoras afectan igualmente al nuevo Samsung Galaxy Note Edge, lo cuál tiene más mérito aún teniendo en cuenta su pantalla curva.