¿Estamos viendo en directo la caída del primer gigante de la era de las BigTech? Pensar que Meta, la antigua Facebook, pueda caer tras ser la empresa que casi ha configurado un modelo de hacer dinero en el ecosistema digital, y que por el camino ha sido el demonio de esa misma era con sus escándalos, suena cuanto menos interesante. Pero los gigantes, incluso con los pies de barro, tienen árboles incluso más grandes que ellos a los que agarrarse.

Meta, eso sí, lleva unos meses en los que no para de dar razones para elucubrar con su desplome. Hace poco más de un año presentaba su cambio de nombre y su apuesta total por el metaverso. Un cambio industrial, una huida hacia delante al ver cómo competidores y el propio mercado —con los cambios de política de privacidad de Apple a la cabeza— que hacían que su antiguo oasis se fuera quedando poco a poco seco. 

Desde entonces, sus acciones han caído un 70%, ha anunciado recientemente el despido de 11.000 empleados, el 13% de la plantilla, y esta semana también se extendía el rumor, después negado por la compañía, de que Mark Zuckerberg podría dejar su puesto como CEO.

La salida de Zuckerberg, aún remota, supondría de todas las formas un cambio de era. Zuck es el único CEO-fundador de las grandes tecnológicas que sigue al cargo. Y, además, lo hace con un poder inusitado debido a que posee más del 58% de las acciones con derecho a voto de forma propia con distintas fórmulas, y se ha dotado de mecanismos en los órganos de decisión que lo hacen intocable. 

Hasta ahora, Facebook había tenido un manual muy claro para momentos de crisis que se dividía en dos verbos: copiar o comprar. Copiar como copió algunos enfoques del funcionamiento de Twitter ya allá por 2014, y comprar como hizo con Instagram o WhatsApp.

Es precisamente WhatsApp la apuesta a la que ahora Zuckerberg parece querer dar más peso para evitar que el descalabro siga. Después de ver cómo el metaverso sigue siendo todavía un pozo sin fondo de tragar dinero, el chat verde, con sus más de 2.000 millones de usuarios apenas monetizados, cobra otra dimensión.

Pero la pregunta de fondo eso: ¿Estamos viendo el comienzo del ocaso de la antigua Facebook de verdad o no?

WhatsApp, te elijo a ti

GIF de Zuckerberg, fundador de Facebook
GIF de Zuckerberg en Giphy

El gran abanico de opciones de monetización que ha construido Zuckerberg a base de chequera es importante, pero tiene un pero: todos se basan en publicidad online. Por eso el metaverso —y la venta de espacios a marcas dentro de él, y hardware a los usuarios— y WhatsApp, con una posible suscripción o vías de pago mucho más imprescindibles por ejemplo para empresas.

“Hablamos mucho sobre las oportunidades a muy largo plazo como el metaverso, pero la realidad es que la mensajería comercial probablemente será el próximo gran pilar de nuestro negocio a medida que trabajamos para monetizar más WhatsApp y Messenger”

Zuckerberg sobre las posibilidades de WhatsApp

La crisis de Meta no obstante, llega no solo por sus propios condicionantes. El contexto actual de recesión es ineludible y ha impactado con fuerza en todo el sector tech.

Las empresas tecnológicas han despedido a 33.000 trabajadores desde octubre, entre ellas grandes marcas como Amazon, Microsoft, Coinbase, Twitter, Stripe, Salesforce y la propia Meta. Asimismo, se han producido cambios de directivos como consecuencia del nerviosismo económico, entre los que destaca la salida de Bob Chapek en favor de Bob Iger en Disney.

Por eso quizá si hay un momento que se preste a hablar del final de Zuckerberg sea este.

El responsable de comunicación de Meta, Andy Stone, salió a desmentir el rumor, su respuesta pública de Stone ha puesto ahora la idea sobre la mesa para que todos la consideren.

Por la cantidad de acciones que posee, como decíamos, Zuckerberg no puede ser expulsado, tendría que renunciar. Sin embargo, la idea de una Meta dirigida por un líder diferente con una nueva visión estratégica probablemente cambiaría drásticamente el perfil de la empresa.

¿Qué cambiaría en Meta con un nuevo CEO? ¿Y quién sería?

Si un nuevo líder se instalara en Meta, el cambio más obvio, probablemente a instancias de la junta directiva, sería recortar el gasto en todo lo relacionado con el metaverso. Zuckerberg ha presupuestado unos 10.000 millones de dólares al año en la unidad Reality Labs de la empresa, todo ello con el fin de adelantarse a lo que considera un cambio fundamental en la forma en que los usuarios interactuamos con internet.

Si la unidad de RV sobreviviera a la nueva dirección, es probable que se centre exclusivamente en su punto fuerte: los juegos. Las Quest Pro, las herederas de las Oculus, con un precio de 1.500 dólares, podría también verse sacrificado en pos de una opción más asequible, aunque menos potente. 

Ya metidos en este what if empresarial, ¿quién dirigiría Meta tras Zuckerberg? Dado que su fundador ha mantenido las riendas de la empresa, no está del todo claro quién podría ser el más adecuado para sucederle. 

Sheryl Sandberg siempre ha sido la mujer tras Zuckerberg estos últimos años como su jefa de operaciones, pero dejó su puesto en agosto. ¿Volvería? Conoce el negocio y tiene una larga experiencia y como hemos visto a Iger en Disney, la puerta siempre está abierta para los valores seguros. Su nombramiento, además, pondría a una mujer por primera vez al frente de una gran tecnológica, un hito que no vendría nada mal a pesar de que Sandberg también cuente con sus detractores.

Chris Cox es otro de los grandes nombres de la historia de Facebook. Fue su jefe de producto desde 2005, Chris Cox dejó Meta en 2019 por lo que se dijo que eran diferencias con Zuckerberg con respecto a la dirección de la compañía. Regresó en 2020 para volver a servir en su función anterior. Si Zuckerberg siguiera adelante, Cox podría ser visto por muchos como la opción más lógica para sucederle. 

Los gemelos Winklevoss son una opción más arriesgada y casi de moraleja, pero que también han sonado estos días y que las acciones que tienen de Meta que estos dos viejos rockeros de Silicon Valley se hicieran ahora con la empresa casi tendría algo de destino escrito: Tyler y Cameron Winklevoss tuvieron un papel importante en la historia fundacional de Facebook, y cuando Zuckerberg jugó con la idea de crear su propia criptomoneda, mantuvieron reuniones de nuevo. 

¿Entonces es el fin de Zuckerberg?

Como hemos dicho, el rumor ha salido a la palestra y no ha sido demasiado refrendado, así que tampoco cabe darle más peso que el propio que ya tiene que sea la primera vez en la que se habla de la posibilidad. Lo cual no es poco.

A pesar de su falta de moral, Zuckerberg ha demostrado ser durante muchos años el líder que una empresa necesita para tener contentos a sus accionistas, así que no es tan sencillo pensar en su caída. El contexto actual, que en sí mismo es un cambio de contexto, es no obstante peligros.

Zuckerberg apuesta por el metaverso con un plan claro: intentar adelantarse y copar desde el nombre lo que, en su pensamiento, cree que será la próxima gran ola tecnológica.

Este concepto de ola tecnológica tiene su historia. Acuñada por el economista Joseph Schumpeter en 1942, la teoría de la «destrucción creativa» sugiere que los ciclos económicos funcionan bajo largas olas de innovación. En concreto, cuando los mercados se ven alterados, los grupos de industrias clave tienen efectos y cambios enormes en la economía.

Por ejemplo: la industria ferroviaria. A principios del siglo XIX, los ferrocarriles modificaron por completo la demografía urbana y el comercio. Del mismo modo, Internet alteró sectores enteros, desde los medios de comunicación hasta el comercio minorista.

Toda esta apuesta hacía pensar que el camino de Meta está claro. Pero que este momento tan crítico se cruce a la vez con una crisis mundial, quizá sea algo que ni el mayor de los gigantes pueda sortear.

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