La debacle de FTX suma un nuevo capítulo. El exchange de criptomonedas se ha declarado en bancarrota en Estados Unidos, menos de una semana después de verse involucrado en un escándalo por una crisis de liquidez. Además, Sam Bankman-Fried ha renunciado al cargo de CEO. La noticia se confirmó a través de un comunicado publicado en la cuenta de Twitter de la compañía.

El mismo indica que FTX Group se ha acogido a los procedimientos del Capítulo 11 de la Ley de Quiebras de Estados Unidos. La medida afecta a aproximadamente 130 empresas que son parte del grupo que, hasta hace apenas unos días, estaba posicionado como uno de los más grandes imperios del ecosistema cripto.

Entre las compañías involucradas en la bancarrota están FTX.com, la plataforma exclusiva para usuarios estadounidenses FTX.us, y la firma de trading y préstamos Alameda Research.

Pero la otra gran novedad es la salida de Sam Bankman-Fried como CEO del conglomerado empresarial. Su lugar será ocupado por John J. Ray III, aunque el ahora exdirector ejecutivo ayudará a su reemplazante en el proceso de transición.

En cuanto al futuro de los empleados de FTX, no se han dado demasiados detalles. Solamente se ha mencionado que «muchos trabajadores en varios países continuarán en FTX Group y asistirán al Sr. Ray y a profesionales independientes durante los procedimientos del Capítulo 11».

El rescate no llegó y FTX cayó en bancarrota

La posibilidad de que FTX cayera en bancarrota estaba sobre la mesa. Ayer se conoció que la compañía afrontaba un déficit de 8.000 millones de dólares, y que el propio Bankman-Fried había salido a pedir una inyección económica multimillonaria a sus inversores para evitar la quiebra. No obstante, es evidente que el ruego por un rescate cayó en saco roto y derivó en el peor de los escenarios.

Pese a todo, sigue sorprendiendo la rapidez con la que se dio vuelta la situación de FTX. De hecho, hasta la semana pasada la empresa estaba plantada como una de las más fuertes a nivel mundial del segmento de las criptomonedas. De hecho, su fundador y ahora exCEO se convirtió en una figura prominente durante el invierno cripto, merced a sus ofertas para salir al rescate de plataformas en problemas, como Celsius y BlockFi.

FTX | Sam Bankman-Fried

Sin embargo, la base del imperio de Sam Bankman-Fried era un castillo de naipes. Los problemas de FTX comenzaron cuando CoinDesk publicó un informe revelando que las finanzas de Alameda Research, una compañía hermana del exchange, no eran tan saludables como se creía. Gran parte de su balance de 15.000 millones de dólares estaba conformado por FTT, el token nativo de FTX. Es decir, un activo que se podía emitir de la nada y que no tenía otro respaldo más que de la propia oferta y demanda del mercado.

Así fue como se comenzó a especular con que la situación económica de FTX podía no ser tan robusta como se pensaba. Y los rumores de que estaba utilizando los fondos de sus clientes para otorgar préstamos a través de Alameda Research, usando FTT como colateral, comenzaron a sembrar el temor entre los usuarios.

Pero el verdadero punto de quiebre fue cuando Binance anunció que vendería sus tenencias en FTT, expresando su preocupación ante las posibles irregularidades de FTX. Esto derivó en un pánico bancario que llevó a los clientes del exchange a tratar de recuperar sus fondos antes de que fuera demasiado tarde. Sin embargo, quedó rápidamente en evidencia que la plataforma de Bankman-Fried no tenía la liquidez necesaria para atender semejante demanda.

Así fue como se suspendieron los retiros, y FTX comenzó el periplo para tratar de salvarse.

La compra que no fue, y la inexorable quiebra

Apenas horas después que Sam Bankman-Fried acusara a Binance de montar una operación para perjudicar a FTX, la historia dio un giro increíble. El empresario de 30 años se comunicó con Changpeng Zhao, CEO de la plataforma de intercambio de criptomonedas más importante del mundo, para que comprara la compañía. Un cambio de actitud tan tremendo no auguraba nada bueno.

Así, Binance firmó una carta de intención para adquirir FTX, pero con la libertad de salirse del acuerdo si algo no cuadraba. Pero el alivio duró poco. Apenas un día más tarde, la compañía decidió abandonar la transacción, a la luz de nuevas investigaciones sobre posibles irregularidades. «En un principio, nuestra esperanza era poder ayudar a los clientes de FTX a proporcionar liquidez, pero los inconvenientes están fuera de nuestro control o capacidad de ayuda», argumentó la firma del empresario chino-canadiense.

Una vez caída la compra, FTX barajó otras posibilidades. Se conoció que la compañía también pidió la ayuda de OKX, otra plataforma rival, pero no obtuvo respuestas positivas. Mientras que en las últimas horas surgió el rumor de que Justin Sun, creador de la red Tron y el token TRX, estaba dispuesto a aportar miles de millones de dólares en un salvataje. No obstante, tampoco prosperó.

Sobre la situación, Bankman-Fried volvió a disculparse a través de Twitter. «Lamento mucho, de nuevo, que hayamos terminado aquí. Ojalá las cosas puedan encontrar una manera de recuperarse. Con suerte, esto puede traerles cierta transparencia, confianza y gobernabilidad. En última instancia, espero que sea lo mejor para los clientes», publicó.

¿Qué pasará ahora con los fondos de los clientes atrapados en FTX? Por lo pronto, esa es la gran incógnita. Durante el proceso de quiebra seguramente se trabajará para devolverlos, pero nada garantiza que se resuelva en lo inmediato. Mientras tanto, no sería de extrañar que se dé un aluvión de demandas contra el propio empresario y la compañía caída en desgracia.

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