Si pensabas que el caso de Theranos estaba ya más que terminado, estabas muy equivocado. A dos semanas de que Elizabeth Holmes reciba la sentencia del juicio que se celebró hace casi un año, la fundadora de la compañía de análisis de sangre con una sola gota ha intentado anular el proceso y hacer una nueva solicitud. Es decir, un nuevo juicio que le dé más tiempo para sortear una más que segura sentencia en su contra.

Según la fundadora Elizabeth Holmes, esta petición responde a que uno de los testigos clave que declararon en su contra tenía remordimientos por lo que había dicho ante el juez. También que tenía dudas sobre el proceso que, en palabras del testigo según Holmes, había sido tergiversado por la corte. Durante días, este pasó por delante de las preguntas y contrainterrogatorios agotadores.

El testigo en cuestión era Adam Rosendorff, exdirector del laboratorio de Theranos. Era una pieza clave en el juicio contra la fundadora de la compañía de Silicon Valley, ya que durante sus años de trabajo fue una de las voces disonantes en las decisiones que el equipo directivo de Holmes tomaba. Concretamente, Rosendorff fue uno de los que escribió un correo a la cúpula para opinar que Theranos no estaba lista para hacer análisis de sangre en los centros comerciales de Walgreens.

Fue precisamente sobre esta cuestión por lo que le preguntaron a Rosendorff en el juicio del pasado otoño. Y por la que aparentemente el científico está arrepentido. Y todo pese a que la defensa de Holmes cargó duramente contra el científico para desacreditarle. Según el equipo, Rosendorff tenía un historial de trabajos en empresas fallidas y con mal historial legal (uBiome Inc, otro de sus empleos, también terminó en juicios). También fue identificado como una de las fuentes para la investigación del periodista que destapó la estafa de Theranos, John Carreyrou. La misma que luego fue usada por Apple para su serie The Dropout en Disney+.

Pese a todo y según Billy Evans, marido de Elizabeth Holmes, el científico se presentó una mañana del pasado verano en casa del matrimonio. Despeinado y con la camisa mal abrochada. Lo que al principio fue una negativa, al final fue una disculpa en la que, aparentemente, Rosendorff admitía su opinión sobre la operatividad de las máquinas de Theranos, pero alegaba que el juicio se había diseñado para poner en evidencia a todos los testigos. Y que, a fin de cuentas, terminasen creando el caldo de cultivo perfecto para condenar a Holmes por fraude.

Un solo testigo no va a echar la condena de Theranos por tierra

Convenientemente, antes de la sentencia, que se espera para el próximo 26 de septiembre, el equipo jurídico de Elizabeth Holmes analizó la posibilidad de cancelar el proceso. Uno que ya está claro que no será positivo para la fundadora. Con la certeza de un pago millonario y de pasar por la cárcel, lo que resta por saber es cuánto se le imputará a la creadora de Theranos.

“Bajo cualquier interpretación de sus declaraciones, esto justifica un nuevo juicio”, dijo un abogado de Holmes en una presentación recogida por Bloomberg. La realidad es que esto ocurre con bastante asiduidad en los casos de fraude como el de la compañía de análisis de sangre, y como era de esperar, no suele cambiar los hechos. Tampoco supone la celebración del juicio. Uno que en el caso de Theranos duró semanas.

En cualquier caso, la decisión está ahora en manos del juez, pero la realidad es que el volumen de testigos que hablaron en el caso de Theranos es suficientemente amplio como para que el juez no tenga en cuenta la petición de Holmes. La cual ha jugado, desde hace años, con los tiempos y desarrollo del proceso juncial al que tenía que enfrentarse. Primero atrasado por un sorpresivo embarazo y después modificado para presentarse de forma independiente a Sunny Balwany, su socio inicial, alegando un caso de acoso sexual y extorsión.

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