Adobe acaba de anunciar esta semana la compra de Figma por 20.000 millones de dólares, lo que supondría una de las mayores adquisiciones de software de la historia. Más notable aún es el momento y el precio pagado: 20.000 millones de dólares representan más de 50 veces los ingresos anuales recurrentes Figma en un momento en el que la situación económica tiende a la baja.

¿Por qué Adobe está dispuesto a arriesgar tanto para comprar Figma? Porque tiene que hacerlo. Con esta adquisición, Adobe reconoce que su enfoque del software basado en las personas es el pasado, y que el enfoque de Figma basado en el trabajo conjunto y por proyectos es el futuro.

Eso sí, eso no evita que Adobe sea muchas veces una empresa que pase bajo el radar al hablar de grandes tecnológicas. Con un peso a nivel de software que casi ninguna grande ha podido replicar, Adobe tiene más que ganar que perder si defiende su hegemonía.

Adobe tiene 40 años de historia: de ser la única opción a afrontar retos

La suite de software de Adobe se construyó utilizando el paradigma que ha sido el estándar para el diseño en software durante los últimos 20 años. 

Hay demasiadas herramientas digitales construidas por la empresa fundada en San Jose por John Warnock en 1982 como para no tenerla en cuenta. Photoshop, Illustrator, el formato PDF… Adobe es parte de la industria digital actual de forma indisoluble. 

Y, sin embargo, tras muchos años de hegemonía, sus ingresos despuntaron como nunca cuando decidieron en 2013 cambiar del modelo de pago por licencia a la suscripción, adelantándose a un modelo de consumo que ahora tenemos tan insertado, aunque le trajera críticas.

El resultado en sus ingresos, como se puede ver a continuación, fue desmesurado.

Evolución ingresos de Adobe vía Chartr
Evolución ingresos de Adobe vía Chartr

Primero se centró en el diseñador y creó un sólido conjunto de herramientas para él. Photoshop, Illustrator e InDesign están repletos de amplias funciones para ayudar al diseñador a realizar su trabajo. Después, aprovechó su hegemonía para hacerse imprescindible. Y en esa carrera se ubica la compra de Figma, una plataforma de diseño centrada en el proyecto y la colaboración.

El porqué de la compra de Figma

La otra cara de este estrecho enfoque en los diseñadores es que la suite no es fácilmente accesible para los no diseñadores. La curva de aprendizaje es muy pronunciada. Y, sobre todo, el software no se creó con herramientas de colaboración, algo en lo que se basa Figma. 

Dado que Adobe se centró en los diseñadores, no hubo necesidad de crear herramientas para la colaboración entre distintos perfiles. Como resultado, "colaborar" en la suite de Adobe se parece en gran medida a enviar archivos por correo electrónico de un lado a otro. Esta fricción disuade a otros usuarios de participar en el proceso de diseño. Y no es una gran experiencia para los diseñadores que colaboran entre sí.

Figma ha dado la vuelta a este paradigma. En lugar de construir para los diseñadores, Figma construyó para el diseño. Hay muchas personas implicadas en el trabajo de diseño, desde los jefes de producto, pasando por los desarrolladores y el personal de marketing. 

Figma construyó un producto que daba la bienvenida a cada uno de estos usuarios, con una fácil incorporación y un fuerte énfasis en la colaboración. Figma incorporó comentarios en línea y funciones multiusuario desde el principio.

Se estima que en Figma más del 65% de sus usuarios son ajenos a la función de diseño. Este reparto multifuncional ha llevado a una fenomenal retención de ingresos netos de más del 150%, entre los mejores del software actual. Y lo que es más importante, una nueva vía para Adobe para mantenerse en la cima como gran empresa oculta que es.

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