Sin duda, el mes del verano (en el hemisferio norte) por excelencia para los amantes de los eventos astronómicos es agosto. Pocos fenómenos pueden competir con la majestuosidad de las perseidas. Sin embargo, en julio tenemos un pequeño aperitivo, también en forma de lluvia de estrellas, con las delta acuáridas. 

Además, como siempre, tenemos una Luna llena con un nombre concreto, que no se debe a su color, su forma ni su tamaño, sino simplemente a las leyendas que giran en torno a ella. También es útil saber qué día tendremos Luna nueva, pues nos regala cielos oscuros perfectos para ver los astros más débiles.

Y hay algo muy curioso, que solo se podrá ver en una parte del mundo, concretamente en Manhattan. Es un fenómeno conocido como Manhattanhenge, que se da cuando el Sol, justo a la hora del ocaso, se alinea con el trazado de algunas de las calles de esta isla neoyorkina. 

La lluvia de estrellas que marca los eventos astronómicos de julio

Como cada año, en julio tienen lugar las delta acuáridas. Esta es una lluvia de estrellas promedio, con unos 20 meteoros por hora, que proceden de los escombros de los cometas Marsden y Kracht.

Tendrá su máximo en las noches del 28 y el 29 de julio, por lo que podremos disfrutar de este evento astronómico en plena Luna nueva. Eso convierte este pico en el momento perfecto para ver hasta esas pequeñas estrellas que en otro momento nos pasarían desapercibidas mientras rasgan el cielo.

La Luna del ciervo

Como siempre, los eventos astronómicos cuentan con una Luna llena marcada por una leyenda de las tribus nativas americanas. En este caso se la conoce como Luna del ciervo. Esto es así porque justo en esa época a los machos de estos mamíferos les empezaban a crecer sus nuevas astas. Este año será el 13 de julio y será una Luna más, ni superluna ni nada por el estilo. No obstante, como solemos decir siempre en los eventos astronómicos, no hay Luna llena fea.

Un curioso fenómeno en Manhattan

Este año, el Manhattanhenge tendrá lugar el día 12. Como seguramente ya habrás imaginado, el nombre se inspira en el famoso Stonehenge, un monumento megalítico ubicado en Inglaterra, en el que el Sol se alinea con las piedras coincidiendo con los solsticios.

En este caso todo es mucho más urbanita, ya que ocurre en un punto de la ciudad que nunca duerme. Pero, ojo, pues no es algo único de Manhattan. Hay fenómenos similares en ciudades como Toronto y Montreal, en Canadá, o Chicago y Baltimore, también en Estados Unidos.

Es un evento astronómico curioso para quienes se encuentren allí, bien porque sea su lugar de residencia o porque estén de paso por la gran ciudad. En cuanto a los demás, tendremos que conformarnos con las fotos y seguir esperando con ganas las ya cercanas perseidas.