Los eventos astronómicos del mes de mayo nos traen cada año las eta acuáridas, una lluvia de estrellas cuyo pico ocurre en los primeros días del mes. No obstante, para cerrar mayo este año podríamos tener otra lluvia de meteoros mucho más especial: las tau hercúlidas. Al contrario que las eta acuáridas, este es un fenómeno irregular, que generalmente no se ve, pero cuando lo hace puede convertirse en lo que se conoce como una tormenta de meteoros. Miles de estrellas pueden rasgar el cielo en un periodo muy corto de tiempo, dando lugar a un espectáculo único.

Todas las lluvias de estrellas provienen de los fragmentos de algún cometa o asteroide, que se encuentra con la Tierra durante su viaje alrededor del Sol. Cuando la fragmentación de dicho objeto tuvo lugar hace mucho tiempo, la gravedad terrestre ha distribuido esos escombros de una forma más o menos homogénea. No obstante, si el evento ocurrió recientemente los pedazos de roca se encuentran en parches muy concentrados. Por eso, pueden pasar varios años hasta que nuestro planeta se tope con uno de ellos. Generalmente no se verá nada, pero cuando llegue a un parche los meteoros, que son esos escombros al quemarse en su paso por la atmósfera, serán incontables.

No es posible saber con exactitud cuándo ocurrirán estas tormentas de meteoros. No obstante, se pueden hacer algunas predicciones. La última gran tormenta de meteoros ocurrió en 2001-2002 y estuvo protagonizada por las leónidas. Se cree que la de las tau hercúlidas ocurrirá la noche del 30 al 31 de mayo, a las 01:00 EDT. Es decir, a las 07:00, hora peninsular española, y 00:00 en Ciudad de México.

Se espera que se vea mejor en América, básicamente porque allí será de noche en el momento en el que está previsto su pico. Si bien la de las leónidas duró varias horas, se cree que esta podría durar solo 15 minutos. Eso restringiría la lluvia solo a unos lugares muy concretos del planeta. Pero no es seguro. Los propios astrónomos reconocen que los cálculos podrían fallar y Europa podría convertirse en el mejor lugar para verla. Si es que se ve.

Tau hercúlidas, mucho más que una lluvia de estrellas

El cometa que podría generar esta tormenta de meteoros a finales de mayo es el 73P/Schwassmann-Wachmann. Fue descubierto en 1930 por los dos astrónomos que le dieron su nombre, pero no volvió a detectarse hasta 1970. Luego, en 1995 volvió a verse tras una fragmentación que había dejado numerosos escombros a su paso.

Da una vuelta al Sol cada 5,4 años terrestres. La Tierra da otra cada año, lógicamente. Se encontrarán anualmente, pero no siempre coincidirán en esos parches densos de escombros que no se han terminado de dispersar desde 1995.

El cometa que origina esta tormenta de estrellas da una vuelta al Sol cada 5,4 años

Sus fragmentos viajan a una velocidad muy reducida y esto tiene sus pros y sus contras. Por un lado, los más grandes serán mucho más fáciles de ver. Por otro, los más pequeños podrían no llegar a hacerse suficientemente luminosos para su observación. Aun así, no se descarta que se forme una tormenta de meteoros, con miles de ellos surcando el cielo en poco tiempo. En cuanto a la luz, coincidirá con la Luna nueva, por lo que habrá suficiente oscuridad para disfrutar del espectáculo. 

Otras tormentas de meteoros

La lluvia de estrellas que más tormentas de meteoros conocidas ha dejado a su paso es la de las leónidas. Tiene lugar en el mes de noviembre y, al contrario que las tau hercúlidas, sí que se ve siempre. No obstante, solo llega a arrojar grandes enjambres de meteoros aproximadamente cada 33 años, cuando el cometa Tempel-Tuttle se encuentra en perihelio. 

En 1799 los naturalistas Alexander von Humboldt y Amadeo Bonpland observaron una intensa tormenta de estrellas durante una expedición

En 1799, los naturalistas Alexander von Humboldt y Amadeo Bonpland se encontraban realizando una expedición en Venezuela cuando de repente el cielo se plagó de estrellas lágrimas brillantes. Los dos científicos declararon después que durante cuatro horas llegaron a ver millares y millares de bólidos y estrellas fugaces rasgando el firmamento. Pero no solo se vio allí. También hubo relatos de esquimales de la Península de Labrador y Groenlandia que aseguraron haber visto algo similar. Con el tiempo fueron muchas más las personas que añadieron sus testimonios. 

Alexander Vollmy

En 1833 hubo otra tormenta de meteoros, también muy intensa, que quedó recogida en un sorprendente grabado, realizado por Alexander Vollmy. Luego, en 1866, hubo otro gran evento, en el que se contaron unos 6.000 meteoros por hora. Poco antes, en 1864, un astrónomo estadounidense estudió los registros históricos en busca de relatos parecidos y encontró que, desde 902, se habían ido sucediendo aproximadamente cada 33,5 años aproximadamente. A veces un poco más, otras algo menos.

En este momento los astrónomos ya tenían un conocimiento más profundo sobre estas llamativas lluvias de estrellas. De hecho, tras la de 1866 se observó que la masa de escombros había sido desviada por las perturbaciones de Saturno, Júpiter y Urano, de modo que la que se esperaba para 1899 o 1900 sería insignificante. Y así fue. 

Ahora todo apunta a que sí que podríamos tener un gran espectáculo con las tau hercúlidas. Pero solo el tiempo dirá si realmente llega a ser una tormenta de meteoros y, sobre todo, si sucede coincidiendo con las previsiones. Si finalmente llega puede que no todo el planeta pueda disfrutar de esta brutal lluvia de estrellas en directo, pero seguro que quedarán muchas fotos para el recuerdo. Quizás tan llamativas como el grabado de Alexander Vollmy.