Conocidas marcas de bebidas energéticas como Red Bull o Monster han llegado a instaurarse en nuestro entorno con una facilidad pasmosa. Su éxito se basa en una publicidad agresiva, llamativa y colorida que ha seducido con demasiado éxito al grupo de la población para el que están dirigidas estas bebidas: niños y adolescentes.

¿Y qué dicen las autoridades sanitarias al respecto? ¿Acaso no hay nadie al volante que se encargue de vigilar las bebidas energéticas? Lo cierto es que sí estamos viendo ciertos movimientos de interés en España.

AESAN, Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, ha elaborado recientemente algunos materiales divulgativos para alertar de los peligros que tienen las bebidas energéticas hacia la salud. A nivel legal hemos visto la reciente intención de limitar la publicidad hacia este tipo de productos dirigidos a menores.

Qué pasa si tomamos más bebidas energéticas de la cuenta

Para ilustrar el peligro de las bebidas energéticas, hoy analizamos el caso de un gamer con poco respeto hacia el sentido común y la salud: bebió 12 latas de bebida energética en menos de 10 minutos. Esto sí que es un speedrun y lo demás son tonterías.

Como toda historia legendaria, este relato cuenta con un protagonista de altura: un hombre de 36 años apodado “JS” para preservar su privacidad. ¿Y qué sucedió con JS? Pues que este buen hombre se presentó en su hospital de confianza con el estómago hecho un desastre: tenía punzadas abdominales que escapaban de cualquier escala de dolor humano.

Los vómitos irrefrenables le llevaron a acudir a su centro sanitario de confianza, alertado por una situación que escapaba de todo control. Pero, ¿cuál fue el origen de esta hecatombe intestinal? La respuesta te sorprenderá: la ingesta masiva de bebidas energéticas en su centro de trabajo.

Bebidas energéticas por la cara: una mala idea

Según parece, la empresa donde JS trabajaba ofrecía bebidas energéticas de forma gratuita a sus trabajadores como un extra a modo de recompensa por sus tan loables aportes hacia la compañía. Esto daría para análisis, ¿cuáles eran las motivaciones reales de la empresa al ofrecer bebidas energéticas? ¿Acaso no sería que sus trabajadores estuvieran más a tope con el curro? ¿Se puede calificar esta actitud como algún tipo de abuso laboral? Es un análisis que dejaremos para otro día.

Volviendo a JS, el dicharachero currante se dispuso a realizar el show de su vida en vivo. Motivado por sus compañeros, decidió meterse entre pecho y espalda la nada desdeñable cifra de 12 latas de bebida energética en un plazo no superior a 10 minutos. Es difícil imaginar que algo así sea posible, ya que habría que beber cada lata en menos de un minuto: 50 segundos para ser exactos. Sin embargo, JS consiguió semejante hazaña temporal. Y sin usar la Gema del Tiempo.

Caso clínico recogido en el canal de YouTube "Chubbyemu".

En un primer momento el líquido energizante entraba como si de agua se tratase, pero con el avance de los mililitros la cosa se ponía bien turbia. Un ardor con tintes infernales comenzaba a emerger desde lo más profundo del estómago de JS. Sin embargo, el muchacho seguía empeñado en pasar a la historia. Y vaya que si lo hizo. Consiguió terminar las 12 latas como un campeón. Desgraciadamente, en la boca de JS comenzaron a aparecer llagas y su estómago no dejaba de pedir clemencia.

Los nefastos síntomas empezaron inmediatamente tras terminar la ingesta de las bebidas energéticas. El pecho de JS ardía, y no estaba seguro de si era cosa de su estómago o más bien del corazón. Así que, en lugar de acudir inmediatamente al hospital más cercano, JS decidió hacer caso omiso a las señales de su cuerpo y seguir con su rutina diaria: jugar a videojuegos como si no hubiera un mañana. Y casi que no lo hubo. Con el avance de las agujas del reloj todo empeoraba: el corazón de JS latía con una fuerza inusitada, notando como si se saliera de su propio pecho. Después de esto, el siguiente síntoma llamó a la puerta: las arcadas, que provocaron irrefrenables vómitos en el fregadero de la cocina. Por suerte, no había ningún filete de pollo siendo descongelado allí.

¿La culpa fue de la cafeína?

Para autoridades sanitarias como FDA (Food and Drug Administration de EE.UU.) y EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria), la ingesta de cafeína sin problemas para la salud es de 400 miligramos al día, lo que equivale a unas 4-5 tazas de café. Pero, ¿qué cantidad de cafeína consumió JS a través de las bebidas energéticas? Es difícil saberlo, ya que el contenido de cafeína puede variar según la marca y el formato. Sin embargo, podemos hacer un cálculo aproximado en base a los datos aportados por la EFSA: una lata de 250 ml de bebida energética aporta unos 80 miligramos de cafeína.

Sin embargo, no es raro que muchas latas de bebidas energéticas sobrepasen estas cantidades, y que incluso se acerque peligrosamente a los 500 ml. En efecto, las latas que consumió JS eran de 500 mililitros (medio litro), por lo que se metió de una sentada cerca de 2000 miligramos de cafeína: cinco veces más de la dosis diaria recomendada. En efecto, no se entiende que este hombre siga vivo.

La situación se prolongó durante varios días, ya que JS insistía en hacer como si nada. No creía que las bebidas energéticas hubieran tenido nada que ver con su repentino problema de salud. Pero todo fue a peor, llegó un punto donde JS no podía comer ni tan siquiera beber agua. Así que, por fin, JS se decidió a llamar a urgencias. Una vez en el hospital, los análisis de sangre mostraron hiperglucemia. Es decir, una alta cantidad de glucosa en sangre, algo totalmente normal después de zamparse seis litros de bebida energética y más de medio kilo de azúcar.

Pancreatitis y casi muerte por culpa de las bebidas energéticas

Análisis más profundos relevaron una alteración en las lipasas de JS, aquellas enzimas provenientes del páncreas cuya función es digerir las grasas de los alimentos. Pues bien, la sangre de JS estaba plagada de lipasas. Algo no funcionaba bien: el páncreas de JS se estaba devorando a sí mismo, ya que este órgano está formado principalmente por grasas.

Su hígado y riñones comenzaron a fallar al no recibir suficiente oxígeno

En definitiva, el diagnóstico de JS fue pancreatitis aguda. Todo comenzaba a cuadrar, ya que el fuerte dolor abdominal que venía sintiendo provenía específicamente desde su espalda. Pero no solo tuvo problemas en el páncreas, ya que otros órganos comenzaron a verse afectados: su hígado y riñones comenzaron a fallar al no recibir suficiente oxígeno.

Después, este problema pasó a su cerebro: su sistema inmunitario estaba actuando erráticamente dañando todos sus órganos. Finalmente, los médicos pudieron tratar su enfermedad al conocer el origen de todo: la ingesta de las 12 latas de bebida energética. Incomprensiblemente, JS ocultó esta información a los médicos hasta etapas muy avanzadas, lo cuál complicó notablemente el diagnóstico y tratamiento. Así que ya sabes. Moraleja de esta historia: no tomes bebidas energéticas como si el mundo fuera a terminarse mañana. Y si lo haces, no engañes a tu médico.