Desde octubre del año pasado se venía avisando algo relacionado con la comida basura: el Ministerio de Consumo tiene intención de prohibir la publicidad de alimentos perjudiciales para la salud de los más jóvenes, concretamente a los menores de 16 años. Este pasado lunes se elevó a consulta pública el Real Decreto que regulará este ámbito en el futuro. Esto quiere decir que tanto las empresas implicadas bajo esta futura legislación, como ciudadanos, organizaciones y asociaciones podrán opinar sobre los pros y contras de esta nueva ley.

Cada vez los niños ven menos la tele, y eso es una realidad. Por ello, otro de los aspectos más llamativos que contempla este borrador legal es la inclusión de la figura del influencer con el objeto de limitar la publicidad de comida basura ofrecida por estas deidades del Internet. Así queda recogida la definición de influencer: “Persona con un alto nivel de influencia sobre el público infantil y juvenil por su elevado nivel de seguidores en redes sociales o en medios de comunicación digitales y que interactúa a través de mensajes en redes y blogs, posts y videos, u otros similares”.

Esto trasciende mucho más allá de la publicidad clásica en televisión, ya que también afectará al ámbito online. Adicionalmente, se incluye un apartado que deja bastante claras las intenciones restrictivas por parte del Ministerio: “Se prohíbe la aparición en las comunicaciones comerciales sometidas a este real decreto de madres o padres, educadores, docentes, profesionales de programas infantiles, deportistas, artistas, influencers, personas o personajes de relevancia, notoriedad pública o proximidad con el público infantil, sean estos reales o de ficción, que por su trayectoria sean susceptibles de constituir un modelo o ejemplo para las personas menores de edad”.

Se busca disminuir el sobrepeso y obesidad

La medida ha servido para reavivar una polémica latente desde hace muchos años en el sector de la alimentación. ¿El quid de la cuestión? Las prácticas publicitarias poco éticas llevadas a cabo por parte de algunos sectores de la industria alimentaria de comida basura, por desgracia muy normalizadas en nuestro día a día y bastante peligrosas.

Esta nueva regulación plantea un escenario nunca antes visto en España, ya que es la primera vez que se “mete mano” de una forma tan tajante a los estímulos publicitarios que recibe el público infantil en materia de alimentación y comida basura. Y no solo para la publicidad tradicional, sino también en Internet.

La obesidad es una condición multifactorial que debe abordarse desde muchos prismas además del nutricional

¿El motivo? Las preocupantes y crecientes tasas de obesidad y sobrepeso que tenemos en España. Según datos de los estudios ALADINO, en el año 2019 hasta un 40,6 % de las niñas y niños entre 6 y 9 años padecían exceso de peso. Esto sitúa a España como uno de los países con mayores tasas de exceso de peso en toda Europa.

Por supuesto, la obesidad es una condición multifactorial que debe abordarse desde muchos prismas además del nutricional, como el ámbito social, económico y también psicológico.

Otro de estos factores es el conocido “ambiente obesogénico”, impulsado mayormente por la publicidad de productos insanos en nuestro entorno. Los típicos personajes de dibujos animados en galletas, golosinas y cereales de desayuno son buena prueba de ello. De ahí que se quiera luchar contra este tipo de publicidad de comida basura dirigida a un público que no es capaz de juzgar todavía los pros y contras que entraña el consumo de ciertos alimentos para su salud.

Alimentos que no podrán publicitarse

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Una duda inmediata nos asalta respecto a la comida basura: ¿qué alimentos van a quedar restringidos y cuáles no? Para llevar a cabo esta alimentaria tarea, el Ministerio de Consumo basará su estrategia en los perfiles nutricionales de la OMS. Estos perfiles no son más que una clasificación básica por grupos de alimentos donde se deja patente cuáles de ellos son saludables y cuáles no.

A pesar de que este sistema tiene sus limitaciones, lo cierto es que plantea un escenario bastante optimista

Clasifican los alimentos en hasta 17 categorías sencillas según su naturaleza. Dentro de estas categorías existen algunas crucificadas de comida basura que no podrán publicitarse bajo ningún concepto: helados, bebidas energéticas, zumos de frutas, bollería y pastelería y chocolates. Por el contrario, otros alimentos como las frutas, verduras, legumbres, huevos y pescado no tienen límites publicitarios de ningún tipo por no vincularse con problemas de salud. Para otros casos como cereales de desayuno, yogures o salsas existen límites específicos de nutrientes que marcarán la diferencia para considerar si se pueden publicitar o no. Estos límites vienen referidos a nutrientes asociados a un impacto negativo para la salud como grasas saturadas, sal y azúcar.

A pesar de que este sistema tiene sus limitaciones, lo cierto es que plantea un escenario bastante optimista que daría poco margen para que las empresas alimentarias hagan maldades. Es simple, pero efectivo en la mayoría de casos, ya que permite identificar rápidamente qué productos no son saludables aunque se juegue con su composición nutricional. Así se evitan las típicas triquiñuelas consistentes en añadir algunos componentes saludables a productos de una pobre calidad nutricional.

Algunos ejemplos típicos son los bollos con hierro, cereales de desayuno con vitaminas y refrescos con edulcorantes añadidos. También reclamos como “sin azúcar añadido” y “light” quedarán totalmente capados. Con esta nueva norma nada de esto podrá publicitarse. Se siente amigos de la comida basura.

¿Posibles vacíos legales de la limitación a la comida basura?

La publicidad es un arma muy poderosa, y las empresas de alimentación de comida basura bien lo saben. Los vacíos legales que esta nueva reglamentación puede dejar sobre la mesa no son moco de pavo. ¿Qué pasa si una marca alega que su anuncio de televisión va dirigido a chavales de 17 años? Podría ser el caso de las famosas bebidas energéticas dirigidas a adolescentes. ¿Ya no se les aplicaría la norma en tal caso?

Para aquellos influencers que abarcan un público masivo, ¿cómo se limitará la publicidad? ¿En función de cada campaña? Muchos youtubers suelen tener públicos con rangos de edad muy amplios y los jóvenes ya no son consumidores de televisión: YouTube y Twitch son su hábitat natural, justo donde más complicado se hace regular la televisión. Aunque pensamos que la mayor parte del público que los sigue son niños, lo cierto es que no siempre es así. La media de edad de creadores de contenido clásicos como Ibai, ElXokas y compañía sobrepasa sobradamente los 16 años. Lo mismo sucede con instagramers, tik tokers y demás perfiles sociales notorios. Por lo que no queda del todo claro cómo se va a regular la publicidad de comida basura en estos ámbitos.

A pesar de los “peros” parece que esta nueva regulación publicitaria marcará un antes y un después en la publicidad de nuestro entorno. Para quienes nos criamos entre bolsas de patatas fritas con tazos de Pokemon, galletas Tosta Rica con dibujicos y animales humanizados en cajas de cereales, todo esto suena ligeramente doloroso. A pesar de ello, sin duda es una medida necesaria que solo se traduce en beneficios para la salud de las generaciones venideras.