Solo conociendo el título de “Ofelia” (7x11), el nuevo episodio de Fear the Walking Dead (desde 2015), se despierta nuestra curiosidad. Porque se refiere, sin duda, a una joven vinculada a un personaje muy interesante y no lo suficientemente presente en los últimos tiempos de este spin-off de AMC a las órdenes de Andrew Chambliss y Ian Goldberg: el Daniel Salazar encarnado por el polifacético Rubén Blades.

Se trata de su única hija, a la que interpreta Mercedes Mason desde “So Close, Yet So Far” (1x02) y que muere en “El Matadero” (3x14), treinta y cuatro capítulos más tarde. Y la recordamos ahora, en el primero con la actriz Alycia Debnam-Carey tras las cámaras, siguiendo los pasos de sus colegas Colman Domingo y Lennie James, que han dirigido tres entregas cada uno en Fear the Walking Dead hasta el momento.

Si en la piel de Victor Strand y Morgan Jones se meten ellos, la cineasta novata da vida a Alicia Clark, y no ha tenido otros papeles de relevancia salvo, tal vez, Lexa en diecisiete episodios de Los 100 (2014-2020). Y, en la secuencia inicial de su debut, no se la ve atinada con la puesta en escena, el ritmo ni la elaboración de la sustancia dramática. Para la que el libreto de los habituales Alex Delyle y David Johnson no ayuda mucho.

Una trama que no se sostiene y va de mal en peor

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Tal como han escrito los desbarros de Daniel Salazar, carentes de ingenio delirante y con una arbitrariedad incomprensible que no justifica su atolondramiento, y por una composición así de inane, no resultan demasiado verosímiles, lo cual le pesa mucho a este capítulo de Fear the Walking Dead. Se diría que ni los actores se creen lo que están interpretando. Ni el propio Rubén Blades, ni Danay García como Luciana Gálvez ni los demás.

Pero tampoco resulta muy aceptable la repentina lucidez en sus triquiñuelas, las que proceden de esas habilidades suyas que tanto echamos de menos. La trama en sí deja bastante que desear, y hay en “Ofelia”, por otro lado, algún giro homicida con la misma falta de razones admisibles que el resto de la conducta de Daniel Salazar; y, si pensábamos que el episodio “Mourning Cloak” (7x10) era flojito, el presente se lleva la palma.

En esta tesitura, las tribulaciones familiares que sufre el Wes de Colby Hollman nos importan un pimiento. Y no solamente pasa tal cosa: a estas alturas, ya ni nos acordamos de lo que las origina. Pero todo puede empeorar: el ejemplo de crueldad absurda que viene a continuación, y encima para disfrute de los amantes de la sanguinolencia que no se pierden Fear the Walking Dead, nos pone hasta mal cuerpo.

¿Qué demonios está pasando con ‘Fear the Walking Dead’?

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El modo en que se pretende excusar esta decisión sin sentido por la conducta endeble del Daniel Salazar de Rubén Blades es igualmente lamentable. Y el momento pretendidamente emotivo que sigue, el colmo; conque no conmueve en absoluto, sino que se queda en lo ridículo. Máxime cuando el volantazo posterior para ir en dirección contraria es una desfachatez narrativa que, en cualquier caso, prende una mecha peligrosa para el futuro.

Y a lo mejor podríamos figurarnos que todo este mejunje garrafal, obra de Alex Delyle y David Johnson y con Alycia Debnam-Carey en cabeza, ya es suficiente para nuestra tolerancia como espectadores. Pero aún cabe otro clavo en el ataúd de “Ofelia”, si se nos permite la expresión, y se produce un último viraje incoherente. ¿Habrá llegado el fin de la larga racha satisfactoria de cuatro temporadas en Fear the Walking Dead?