¿Quién no ha soñado nunca con preparar unas lentejas como lo hacía su santa abuela? Pero, ¿y si fuera más sencillo de lo que parece? Quizá tú también podrías preparar comidas para un regimiento con destreza, maña y soltura culinaria, solo que todavía no lo sabes. Debes creer en tu potencial ya que, sabores aparte, lo que no resulta tan complicado es preparar alimentos con antelación para toda la semana. Es lo que se conoce comobatch cooking, y en los últimos años ha supuesto una auténtica revolución en redes sociales por permitir compaginar una dieta saludable y tradicional con el ajetreado ritmo de vida imperante en la sociedad actual.

Cocinar tradicionales guisos al toque de yaya no es una habilidad al alcance de cualquiera, sino que merece años y años de práctica. Sí, admitámoslo: conseguir el toque de tu abuela en la cocina es un reto a la altura de pasarse Elden Ring sin morir ni una maldita vez. El punto justo de sal, especias y los tiempos de cocción son secretos guardados y transmitidos solo a unos pocos elegidos de generación en generación. Pero venga, que tú puedes y más si lleva un nombre en inglés para denominar algo que existe de toda la vida. Cocinar para un regimiento y aprovechar los recursos no es algo nuevo. Se lleva haciendo años. Lo sentimos, el batch cooking existe desde que hay abuelas.

Efectivamente, si tu abuela leyera esto se echaría a reír a carcajadas: ella lleva haciendo batch cooking toda su vida. Y tú mientras perdiendo el tiempo en Tik Tok.

¿Qué diantres es el batch cooking?

Como explicamos previamente, el término batch cooking hace referencia a una forma de preparar alimentos de una sola tacada. De hecho, la palabra “batch” significa en inglés “lote” o “partida”. Generalmente, se utiliza un día de la semana (que suele ser el domingo) para cocinar en unas pocas horas todos los alimentos y platos de la semana.

Golpe de horno por aquí, táper por allá… ¡et voilá! Con un mínimo esfuerzo es posible conseguir épicas combinaciones culinarias que te ahorrarán tiempo el resto de la semana. Las protagonistas del batch cooking suelen ser las verduras y hortalizas asadas. Basta con preparar una buena dosis de berenjena, calabacín o pimientos al horno para disponer de excelentes raciones de vegetales para toda la semana. Otras de las celebrities del batch cooking son las legumbres. Lentejas, garbanzos y alubias no pueden faltar, ya sean preparadas en forma de tradicional guiso o como ensalada fría.

Decíamos que el batch cooking requiere poco esfuerzo. Bueno, el único esfuerzo es dedicar unas horas de tu día libre a la cocina, algo para lo que no todos los seres humanos hemos nacido. Sin embargo, no necesitas ser un adalid de los fogones para llevar a cabo una alimentación saludable. La necesidad imperiosa de recurrir a grandes artimañas en la vitrocerámica para preparar un plato saludable solamente está en tu imaginación: en la sencillez reside la magia de esta popular forma de cocinar alimentos en casa.

En este sentido, los alimentos procesados saludables esiten: no son un mito. Legumbres y pescados en conserva, vegetales ultracongelados, pasta de legumbres, verduras de cuarta gama (a golpe de microondas), frutos secos, setas desecadas, lácteos como quesos y yogur, sopas frías tipo salmorejo y gazpacho o cremas como hummus y guacamole. En pleno 2022, el abanico de opciones es demasiado extenso como para ignorarlo, en contraposición al panorama desolador que teníamos en los supermercados hace no más de una década donde la oferta de alimentos era muy inferior.

Cuánto duran los alimentos en el frigorífico

Foto por Ello en Unsplash

El batch cooking está muy bien, ya que nos ahorra tiempo y dinero. Porque sí, también hace que nos ahorremos unos euros gracias a la planificación de las comidas con antelación. Sin embargo, no conviene despistarse con aquellos aspectos relativos a la higiene y conservación de alimentos. Está bien planificar y cocinar alimentos con tiempo, pero no olvidemos que su duración es finita.

Además, algunos alimentos como arroz y pasta no deben guardarse en el frigorífico más de 24 horas. Seguro que esta recomendación te choca, pero se debe a la posible presencia de toxinas termorresistentes en estos alimentos a base de cereales. Como el calor no se carga las toxinas que pueden desarrollarse de forma natural en el arroz y la pasta, es mejor que no nos pasemos con el tiempo de conservación por si las moscas.

Arroz y pasta son los dos alimentos más delicados respecto a conservación, por lo que si vas a usarlos en tus recetas de batch cooking intenta no apurar demasiado los días con ellos. Recuerda: máximo 24 horas en frío. Por lo demás, el resto de alimentos y preparaciones presentan diferentes duraciones en el frigorífico. Estos tiempos se acortan, por lo general, para aquellos alimentos más perecederos como carne y pescado:

  • Piezas de carne cocinadas (lomo de cerdo, entrecot, pechuga de pollo): 3-4 días.
  • Guisos con carne (lentejas con chorizo, ternera a la jardinera): 1-2 días.
  • Filetes de pescado cocinado (salmón, lubina, atún) : 3-4 días.
  • Preparaciones con huevo crudo (mayonesa): consumo inmediato.
  • Platos con huevo cocinado (tortillas, crepes, huevos rellenos): 3 días.
  • Guisos sin pescado ni carne (lentejas, garbanzos o alubias guisadas): 3-4 días.
  • Pasta y arroz (macarrones con tomate, paella): 1 día.

Por cierto, ¡también puedes congelar los táperes de tu batch cooking, claro que sí! Pero eso lo dejaremos para otro día. La congelación de alimentos es un tema que merece mención aparte, ya que tiene más miga que un pan de pueblo. Por supuesto, que quede una premisa clara: el frío no inmortaliza a los alimentos. Así que sí, los alimentos congelados también se echan a perder.

Cómo conservar bien los tuppers

Cocinar con antelación con nuestro batch cooking particular no sirve de nada si después llevamos el táper a la oficina de cualquier manera cometiendo auténticos despropósitos alimentarios. Como ya os contamos en este texto hace unos días, la adecuada conservación de las sobras de comida resulta crucial para evitar intoxicaciones alimentarias. De lo contrario, entraña riesgos gravísimos para la salud. En este sentido, es conveniente que sigamos una serie de precauciones básicas con nuestros amados táperes:

  • Guardar en frío nada más llegar al trabajo. Idealmente las sobras de comida no deberían permanecer más de 2 horas a temperatura ambiente. Nada de dejarte el táper con macarrones toda la mañana en un cajón.
  • Revisa si tu envase es apto o no para microondas. Lo identificarás fácilmente por un símbolo que aparece normalmente en la parte trasera, representando un microondas. Si no lo es, no lo calientes. Deteriorarás el envase y favorecerás la transmisión de compuestos potencialmente tóxicos a la comida.
  • Lava tu táper con mimo y esmero para tu próximo batch cooking. No dejes que la porquería se apodere de tu recipiente favorito dejándolos noches enteras abandonado en el fregadero.
  • Dicho sea de paso, revisa también mediante el símbolo oportuno si tu táper es apto para lavavajillas. Si no lo es y lo metes, estarás favoreciendo su deterioro.
  • Tanto plástico como vidrio son materiales aptos para guardar tu comida. Eso sí, considera las ventajas e inconvenientes de cada uno.
  • Los táperes de plástico son fácilmente adaptables y pesan poco, pero pueden estropearse más fácilmente. Por otro lado, los táperes de vidrio se limpian de forma muy sencilla, pero pesan más y corren el riesgo de romperse ante un descuido.