Spotify se suma a las compañías que han decidido abandonar Rusia en medio de la invasión a Ucrania. La plataforma de streaming de música y podcasts anunció el cierre de su oficina rusa y la eliminación del contenido patrocinado por el gobierno de Vladimir Putin, con el enfoque puesto especialmente sobre RT y Sputnik.

De esta forma, la empresa sueca toma una postura en línea con las de YouTube, Meta (Facebook), Twitter, TikTok, Apple y Google. De todos modos, el bloqueo a los medios oficiales rusos se da en distintos mercados alrededor del mundo pero no en Rusia en sí. Según Reuters, el cambio será especialmente visible en países como Estados Unidos y los miembros de la Unión Europea.

Pero además de quitar a RT y Sputnik de su catálogo, Spotify asegura que desde el comienzo de la guerra de Ucrania ha revisado "miles de piezas de contenido", y que también ha restringido la visibilidad de contenido proveniente de otros medios de comunicación financiados por el Kremlin.

Esto no significa que Spotify deje de funcionar en Rusia, de todos modos. Aunque el cierre indefinido de su oficina puede significarle alguna sanción por parte de las autoridades. Es que, desde julio del año pasado, la administración de Vladimir Putin obliga a todas las redes sociales extranjeras con más de 500 mil usuarios diarios a tener presencia física en el país. Quienes no cumplen ese mandato son sometidos a fuertes castigos o directamente se les prohíbe operar allí.

Spotify y la ambiguedad contra la censura

Como mencionamos anteriormente, la decisión de Spotify de eliminar el contenido de Sputnik y RT va en línea con lo hecho por otras grandes tecnológicas; y en muchas partes del mundo se verá como una determinación correcta, para evitar la masificación de noticias falsas y de la propaganda oficial rusa.

Sin embargo, la medida termina atentando contra los propios argumentos de Spotify para no tomar acción en casos anteriores. El más claro es, sin dudas, el del podcast de Joe Rogan.

Breaking Points

Cuando se desató el más reciente escándalo con The Joe Rogan Experience, la plataforma de streaming fue acusada de permitir que a través del mismo se difundiera contenido antivacunas y otras desinformaciones relacionadas con la pandemia de la COVID-19. Para excusarse de esa pasividad, Daniel Ek, el CEO de la empresa sueca, dijo que Spotify no podía controlar el contenido del show porque no era editora del mismo, sino distribuidora.

Una explicación que no convenció demasiado a los usuarios —ni a los propios empleados de Spotify—, tomando en cuenta que la firma supuestamente pagó 100 millones de dólares (aunque en realidad habrían sido $200 millones) por su exclusividad.

Así las cosas, el trato de Spotify con Joe Rogan claramente era mucho más estrecho que con RT y Sputnik. Sin embargo, la plataforma de streaming no dudó al bloquear los medios rusos, a pesar de ser distribuidora de sus contenidos, no su editora. Recordemos que, tiempo atrás, el mismo Ek consideró que su empresa no debía tener responsabilidad editorial sobre lo que se decía en sus podcasts; una postura ambigua que le ha sido funcional al caso Joe Rogan, pero que resulta contradictoria con la cuestión rusa.