Los guardianes de la justicia es una de las propuestas más interesantes de Netflix en mucho tiempo. Aunque su título quizá no resulte del todo atractivo, casi un lugar común dentro de las adaptaciones inspiradas en cómics y en superhéroes, la serie presenta una combinación de recursos e historias atractiva, potente. Esto no es un aspecto menor debido al contexto.

El cine y las plataformas de streaming tienen en las historias de DC y Marvel un universo infinito de relatos que les garantizas muchos boletos vendidos y enormes cantidades de views. En la actualidad, ninguna franquicia genera más dinero que el Universo Cinematográfico de Marvel y DC, a través de producciones como The Batman, mantiene su nexo con parte de su audiencia. Por su parte, servicios como HBO Max permite aventuras como Peacemaker. Aunque parezca una apuesta natural y conveniente, tiene un riesgo.

En líneas generales, las audiencias podrían saturarse de tantas historias. A medida que se desgastan los relatos más conocidos, como el de Iron Man o Capitán América, incorporar otras historias se hace cada vez más complejo. “¿Qué hace éste que el otro no?”, “¿Otra película sobre Spider-Man?”, “¿Cuántas películas de Marvel tengo que ver para estar al día?”, son algunas de las preguntas que revuelan con frecuencia a los espectadores. La factor diferencial de Los guardianes de la justicia es ir un pasó más allá en cuanto a tono narrativo, adaptación y montaje. 

Los guardianes de la justicia:
una polifonía de géneros y recursos

¿Es posible mezclar Sin City (Frank Miller y Robert Rodríguez, 2005), Watchmen (Zack Snyder, 2009) Network (Sidney Lumet, 1976), hacer guiños a Mortal Kombat y referencias directas al Universo Cinematográfico de Marvel y el Universo DC en una misma serie? Sí. ¿Puede salir bien? Sí. ¿Los guardianes de la justicia es esa serie? Sí. Puede resultar confuso, si además se agrega que el relato de Netflix incluye momentos animados y en stop motion. Sin embargo, el engranaje de tantos recursos y referencias es adecuado, generando una experiencia multimedia interesante.

La serie no los utiliza solo para salir del canon visual establecido y hacer referencias a las producciones y géneros mencionados. También se aprovecha de ellos para parodiar el tipo de relato que aborda y posicionar al espectador en distintas perspectivas, como si en vez de un televidente se tratara de alguien en los mandos de un videojuego de los años 90. Podría entenderse como un homenaje a aquellos recursos y formas de división.

Las dudas

Para los espectadores más jóvenes, quizá sean extrañas las referencias a los juegos arcade, más propios de los antiguos salones de máquinas enormes que de las consolas actuales, así como tantas referencias a hechos históricos. Sin embargo, en esos aspectos es en los que se encuentra la fortaleza del relato, capaz de ir por distintos momentos mientras cuenta lo que quiere decir: los superhéroes, tan frágiles como cualquier humano, experimentan una crisis de poder y de moral

Se apoya en un tono irónico, oscuro, sarcástico, cruel, explícito, gore, para hacer referencias y burlas al momento actual, mientras uno de los superhéroes intenta esclarecer qué ha pasado con el principal faro moral y protector del mundo, Marvelous Man. Todo eso, incluyendo las referencias y homenajes a las películas y series citadas antes, a un ritmo trepidante.

Si Los guardianes de la justicia fuera un arma de las cuales se disparan dentro del relato, sería una ametralladora. El riesgo que corre Netflix es que tantos aspectos involucrados no resulten comprensibles o alejen a espectadores acostumbrados a relatos mucho más planos, en especial en cuanto a puesta en escena. La combinación de género puede resultar atractivas para unos pero puede que para otros no. 

Una perspectiva necesaria dentro de las historias de superhéroes

Hasta el momento, la principal franquicia de relatos sobre superhéroes no profundiza en demasía en su lado oscuro. El Universo Cinematográfico de Marvel sigue siendo bastante soft en relación con temas complejos, de agenda actual. Desde la salud sexual hasta los derechos de minorías y marginalizados. El Universo DC, en clave cinematográfica, sufre una especie de reestructuración, mientras relatos como The Boys (Amazon Prime) pisan fuerte por salir de los relatos comunes; ocurrió algo similar en el caso de Peacemaker, el éxito más reciente de HBO Max.

Esa última serie, escrita y dirigida por James Gunn, es explícita, sarcástica, y tiende puentes con temas de la agenda global de discusión sin resultar compleja. Por el contrario, es un paquete de entretenimiento sólido desde distintos puntos de vista, una de las sorpresas del año. A su vez, se ríe de posturas cómodas y lugares comunes, políticamente correctos. En esa dirección viaja Los guardianes de la justicia. Conviene acotar que no son lo mismo porque esta serie de Netflix es mucho más cruda y rica en sus referencias.

Puede no ser una serie cómoda para estómagos sensibles, pero es un relato necesario dentro de un universo de historias sobre superhéroes que parece monótono en la mayoría de los casos. De esa manera se balancean las fuerzas. Ni todas las historias y adaptaciones deben ser contadas a través de la perspectiva de Los guardianes de la justicia ni tampoco someterse a las fronteras que el Universo Cinematográfico de Marvel se pone. Hay mérito para Netflix al diferenciarse de los relatos y adaptaciones más conocidos, sin dejar de nutrirse de ellas.