Con dos capítulos estrenados en algunas refgiones, la temporada final de Peaky Blinders está demostrando su calidad. Pero también, el poder de narrar una historia de violencia que combina elementos estéticos y de discurso con enorme inteligencia. La que será la temporada que cierre la historia, también deja algo claro: la manera en que el programa dialoga con la violencia.

¿El motivo? La forma de comprender lo esencial de un grupo de personajes que gravitan alrededor de la percepción del bien y del mal de forma única. A diferencia de otras tantas series, Peaky Blinders no está interesada en la redención de sus figuras emblemáticas. De hecho, lo que desea es una reconstrucción formal y esencial sobre la mirada del antihéroe moderno. 

Y eso, por supuesto, tiene una relación directa con la forma en que Peaky Blinders muestra la violencia. Durante sus primeras temporadas, los tiroteos, peleas a navajazos y muertes extravagantes fueron puntos altos y controvertidos del argumento. Pero con el correr del tiempo, y a medida que la serie maduró, la violencia se volvió más específica vinculada al hecho de cómo sus personajes perciben el poder. 

El drama criminal ambientado en Birmingham atraviesa nuevos espacios sobre la influencia de cómo expresar la fuerza y la agresión. Lo hace, sin dejar a un lado su cuidado discurso visual. Pero el hecho de que Shelby ahora esté más conectado con la manipulación de hilos políticos que con puñales, no hace que el centro de la serie se desvíe. 

Peaky Blinders es una historia acerca de la brutalidad, la subversión del sistema y la rebeldía de los criminales callejeros de una época excepcional. Pero si en sus anteriores temporadas el programa avanzó por entre enfrentamientos entre bandas rivales, ahora el terreno es la política y el terrorismo.

Los gángster en medio del escenario político 

Ya para cuando los Shelby se enfrentaron a Luca Changretta en la temporada cuatro de Peaky Blinders, la violencia en la serie era un punto de discusión. Tanto como para que varios medios especializados se plantearan si el programa envolvía en un aire de sofisticación muertes brutales y ejecuciones sangrientas. 

Por supuesto, el cuestionamiento no parece tener demasiado sentido cuando se analiza el hecho concreto de que Peaky Blinders explore la brutalidad del mundo criminal. Pero la inquietud proviene de su matiz al hacerlo. El show se ha distinguido por escenas de balaceras, palizas, ejecuciones y asesinatos que deslumbran por su cuidada cinematografía y un apartado visual asombroso. También por hacer al submundo más grotesco un intrincado argumento emocional e incluso reivindicador. Y a medida que los Shelby cambian de tácticas, y avanzan en su capacidad para aumentar su influencia, el punto se hace más notorio. 

Peaky Blinders explotaba la violencia explícita como un recurso a niveles incómodos trajo algunos comentarios públicos

Ya en la temporada cinco de Peaky Blinders, la gran pregunta de si explotaba la violencia explícita como un recurso a niveles incómodos trajo algunos comentarios públicos. De hecho, la fallecida estrella Helen McCrory, llegó a defender la necesidad de la serie de ser “repugnantemente violenta”. Lo hizo en medio de las críticas a la posibilidad que el brutal argumento de la serie pudiera normalizar un comportamiento similar en espectadores jóvenes. En una entrevista a Digital Spy, la actriz que interpretó a la tía Polly por cinco temporadas dio su opinión acerca de la controversia. “Creo que es repugnante, violencia gratuita. Y debería serlo”, explicó McCrory. Para la actriz, la percepción de lo extremo en la serie era un forma de brindar un contexto realista. Pero en especial, de dialogar con la idea de la serie como un escenario complicado. 

También el actor Aidan Gillen, que interpreta a Aberama Gold tuvo algunas opiniones sobre la violencia gráfica del programa. “Creo que [el programa está] lleno de gente sin códigos morales”, dijo también para Digital Spy. “Creo que probablemente cuando llegue a su fin, veremos que la violencia tiene consecuencias”, añadió. Pero con los dos capítulos estrenados de la temporada seis de Peaky Blinders es obvio que la serie continúa con su visión sobre el mal del nuevo siglo de forma neutra. Para bien o para mal, la serie se niega a dar un sentido moral, a sus duros debates sobre la naturaleza de la brutalidad de sus mejores escenas. 

Peaky Blinders y el insistente debate sobre su trascendencia 

Con apenas cuatro capítulos por delante para su final, Peaky Blinders sigue siendo una combinación inteligente de argumentos y líneas narrativas. También, un desafío directo a la forma en que se profundiza y cuestiona la consciencia colectiva sobre el ámbito criminal. Con los Shelby en un nuevo estrato de poder y el programa haciéndose preguntas sobre el origen del mal contemporáneo, la historia es más compleja.

¿Qué podemos esperar para su desenlace? ¿Una redención inesperada? ¿Una nueva percepción sobre la brutalidad de su historia? Solo queda esperar.