¿Cuál debe ser la relación del espectador con aquellas películas que evocan a otras? ¿Hay una pieza única, en la actualidad? Las respuestas a esas preguntas pasan por otro lado, por la certeza de que no hay área creativa que no beba de distintas fuentes para dar con un resultado final. Entonces, se trata de valorar esa reinterpretación de las referencias o los guiños que se tienden hacia distintas películas, sin que eso implique una comparación. El proyecto Adam, estrenada este 11 de marzo de 2022 en Netflix y protagonizada por Ryan Reynolds, es una muestra interesante.

Shawn Levy, su director, ha construido su reputación a través de películas en las que rinde homenajes a sus influencias. El cineasta no se niega a esto sino que lo abraza en varias de sus últimas producciones, combinando ficción con realidad, a la vez que se anima a meter tópicos en relación con los intereses de la humanidad. Ocurrió con Gigantes de Acero (2011), en la que se anima a construir un futuro en el que los robots han desplazado al hombre dentro del espectáculo deportivo; también en Free Guy, en la que adentra a su protagonista a un universo de videojuegos (mientras los deportes electrónicos siguen en auge).

En el medio de esas producciones, Levy hace guiños evidentes a otras películas. ¿Es este un inconveniente? ¿Implica falta de creatividad? No a lo primero y no a lo segundo. El director se inspira en ellas para darles una vuelta. Ese último detalle es lo que la diferencia de una copia. Por eso apuestas como El proyecto Adam funcionan. Es una invitación a rememorar distintas películas y, a la vez, dejarse acompañar por la historia que está planteando. Si sus películas llevan a algún espectador a revisar films como ET (Steven Spielberg, 1982), la industria y la cultura general habrán ganado algo más que views en la plataforma de Netflix. 

Ryan Reynolds y Netflix: una relación sólida

Para lograr lo anterior, Levy se apoyó en un actor con el que ya había trabajado en Free Guy, Ryan Reynolds. ¿Es una de las figuras más carismáticas de la industria en la actualidad? Puede que sí. Encabezó Alerta Roja (Rawson Marshall Thurber, 2021), la película más vista en la historia de Netflix hasta el momento, y ahora está al mando de una producción distinta a esa, El proyecto Adam. La relación entre ambos escapa a las conveniencias profesionales. 

El proyecto Adam explora la historia de un niño que pierde a su papá antes de los doce años. Esa trama resuena con el relato de vida de Ryan Reynolds, quien también debió experimentar la muerte de su papá a temprana edad. Esa coincidencia entre ficción y realidad llevó al actor y al director a involucrarse de otra manera. Como parte de la gira de medios para promocionar la película, Reynolds declaró, en relación con el hecho: “Cuando él muere, mis hermanos y yo nos unimos para cuidar a mi madre”.

Reynolds, como la versión adulta de Adam que viaja en el tiempo para ayudar a su versión niño, ejerce como el hermano mayor de este. Incluso la relación con Mark Ruffalo, el padre de Adam, tiene ese toque conflicto que en ocasiones marca algunas relaciones entre el mayor de los hermanos y papá. La construcción de la trama funciona de manera sencilla, incluso con las breves apariciones de Jennifer Garner (mamá de Adam) y de Zoe Saldaña (esposa de Adam), sin dejar de ser lo que aspira a ser: un relato para todo público, con algo de espectacularidad y un punto de emotividad. 

El proyecto Adam
y sus referencias a Steven Spielberg

Las influencias de la película se perciben en distintos registros, desde el guion hasta las decisiones estéticas. Durante su primer acto, El proyecto Adam hace constantes guiños a ET. Sucede a través de la paleta de colores, la fotografía y la recreación de escenas que evocan algunos momentos de aquella histórica producción, clave en la ciencia ficción contemporánea. 

Esta película de Netflix es un diálogo sostenido entre el pasado y las ideas que el mundo tiene sobre sí mismo: viaje en el tiempo, la posibilidad de un futuro mejor, la nostalgia por lo perdido, la intención de resolver aquello que quedó pendiente, inteligencia mediante. La dinámica que construyen Ryan Reynolds y Braxton Bjerken, el Adam del presente, también recuerda a una película que ya tiene 22 años: Mi encuentro conmigo (Jon Turteltaub, 2000), protagonizada por Bruce Willis

Dentro de estas referencias, y otras que se pueden intuir a través de El proyecto Adam, la más evidente es Star Wars. Desde la recreación de un sable de luz hasta distintas escenas de combates. Esa combinación de producciones confluyen de buena manera. Sin llegar a ese un film memorable, puede acompañar cualquier momento del día a través de sus buenas actuaciones (notable cómo Braxton Bjerken puede sostener el registro de Reynolds) y un desarrollo divertido.