Improvisar en una interpretación, que tenga sentido y quede bien en el conjunto de una película no debe de resultar fácil. Hace poco supimos que la gran Meryl Streep se sacó de la chistera hasta veinticinco llamadas de teléfono en No mires arriba, el éxito de Netflix realizado por Adam McKay. Y, ahora, Benedict Cumberbatch ha admitido lo propio en una escena capital de Spider-Man: No Way Home (2021), donde encarna al Doctor Strange por sexta vez.

“[John Watts, el director] es fantástico. Tiene muy buen gusto. También es muy detallista. Maneja el tono maravillosamente, todo el tiempo, y aún así es muy ágil”, dice el actor londinense a Christina Radish durante una entrevista para Collider. Los grandes directores pueden dejar de lado un fragmento del guion o un gran escenario y decir: «Oh, tal vez esa es la historia»”.

“Hubo un momento, cerca del final de la película, en el que realmente estábamos tratando de hacer que funcionara, en la parte superior de la Estatua de la Libertad”, continúa Benedict Cumberbatch sobre Peter Parker y su Doctor Strange. Ese mismo monumento al que se alude en la serie Ojo de Halcón, obra de Jonathan Igla (2021), para vincularla con esta tercera aventura que protagoniza el trepamuros en el Universo Cinematográfico de Marvel.

“Tom [Holland] estaba teniendo dificultades con el guion, como antes de las nuevas tomas. Y luego las hicimos y se me ocurrió esta idea: para demostrar que le amo, no quería que hiciera el sacrificio de ser olvidado”, cuenta sobre esos emotivos segundos de Spider-Man: No Way Home. “Él dijo: «Eso estará en la película». Y yo estaba como: «Está bien, genial. Eso es genial»”.

Benedict Cumberbatch se soltó en ‘Spider-Man: No Way Home’

Marvel Studios

Para solucionar el brete en el que se hallan y por el que llegan a su universo los villanos, y otros personajes, que conocen a Peter Parker en los demás, el superhéroe decide que no hay otra solución: un nuevo hechizo del Doctor Strange para que nadie le recuerde. Y la reacción a esta propuesta es aquello con lo que Benedict Cumberbatch improvisa en el filme de Marvel.

“Te lanzas a esos enormes pozos de arena”, comenta en la misma entrevista refiriéndose a la incertidumbre de ir creando diálogos e interacciones sobre la marcha. “Lo notable que aprendí de Tom Holland y Robert Downey Jr. en Infinity War fue ver lo cómodo que estaba simplemente improvisando sobre la tía May con él. Hizo esto que no estaba escrito en absoluto”. Como él en Spider-Man: No Way Home.

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“Soy un tipo bastante canónico. Se trata del texto para mí”, admite el artista inglés. “Ser libre con eso y tener algo de maniobrabilidad y poder improvisar, y en un lienzo tan grande, fue una verdadera revelación”. De lo contrario, es posible que esa despedida entre el Doctor Strange y el joven hombre araña en Spider-Man: No Way Home no hubiese tenido la capacidad para emocionarnos así.