El director del ISSSTE (Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado) en México, Pedro Zenteno, ha dado positivo en coronavirus. Es una persona más entre las millones de personas que se han contagiado de la variante ómicron en los últimos meses. Pero este contagio ha dado de qué hablar porque el integrante del partido Morena, creado por el presidente Andrés Manuel López Obrador, afirma en Twitter que se curará gracias a la homeopatía. 

"Buena tarde, les informo que di positivo a la prueba de COVID-19. Estoy bien con síntomas leves, ya me encuentro bajo tratamiento médico homeopático. En unos días me reincorporaré a mis actividades, mientras sigo al pendiente desde casa y aislado. Un fuerte abrazo a la distancia", reza la publicación. 

El director de la seguridad social mexicana es licenciado como Médico Cirujano y Homeópata por el Instituto Politécnico Nacional (IPN). Este centro es el único que ofrece una carrera de este tipo, a pesar de la polémica que persigue a la homeopatía. Y no es para menos. Más allá de la poca evidencia científica, la falsa sensación de que puede curar el coronavirus, como en este caso, es altamente peligrosa. 

Los médicos no creen en la homeopatía...

De hecho, la comunidad médica mexicana no ha tardado en responder a la publicación de Pedro Zenteno. El doctor Alejandro Macías respondió que es importante aclarar que "no existe tal cosa como un tratamiento homeopático contra la COVID-19. La homeopatía es agua con azúcar". 

Sin embargo, la homeopatía es una práctica muy utilizada en el país, a pesar de las alertas por parte de la comunidad científica. De hecho, el doctor Macías tuvo una respuesta negativa en Twitter después de criticar la publicación de Pedro Zenteno. "Sus opiniones sobre la homeopatía son incorrectas. Yo de casi todo me curo con homeópatas. Tiene usted un seguidor menos doctor" comparte en un pantallazo de un mensaje privado. "Tengo que ver cómo voy a superar esto", responde Macías.

La homeopatía es, según una página oficial del Gobierno de México, "un modelo médico clínico terapéutico que cuenta con más de 200 años de existencia y que utiliza sustancias obtenidas de vegetales, animales y minerales principalmente, en concentraciones muy pequeñas disueltas en agua y alcohol (también se pueden preparar por trituración en lactosa), agitadas de una forma específica.

"Frente al paradigma terapéutico occidental de eliminar o luchar contra la enfermedad, sus síntomas y sus agentes etiológicos; la homeopatía propone una terapéutica basada en el principio hipocrático en que lo semejante se cura con lo semejante, fortaleciendo al cuerpo para que se sane a sí mismo".

Gobierno de México

...Pero la ley lo apoya

De hecho, la homeopatía está reconocida por la Ley General de Salud. "Esto se plasma en el Reglamento de Insumos para la Salud, en el cual se regula la definición, registro, elaboración, envasado, publicidad y establecimientos de los medicamentos alopáticos, homeopáticos, herbolarios y remedios herbolarios", explica la página oficial. Asimismo, establece que entre los profesionales que podrán prescribir medicamentos se encuentran los Médicos, Homeópatas, Cirujanos Dentistas, Médicos Veterinarios y Licenciados en Enfermería, en sus áreas de competencia. 

México cuenta con el único hospital especializado en homeopatía de América Latina. El Hospital Nacional Homeopático (HNH) fue fundado en 1896 por Porfirio Díaz y  en 1943 fue incorporado a los Hospitales Federales fundadores de la Secretaría de Salubridad y Asistencia, informa el gobierno. A día de hoy sigue funcionando en la capital mexicana. El centro es también un símbolo de cómo la corriente pseudocientífica sigue triunfando en algunos países de América Latina. No es por lo tanto casualidad que en algunos países latinoamericanos se haya hablado de tratamientos no probados para curar la COVID-19. 

Mientras que otros países intentan acorralar estas prácticas y frenar su propagación, en México se financia con dinero público un hospital especializado en la homeopatía y, además, el gobierno pone a Pedro Zenteno al frente de una institución médica. Un Médico Cirujano y Homeópata que, estando al frente del instituto de seguridad social, hace publicidad de estas prácticas basadas en pseudoterapias. Porque pocas dudas quedan sobre la falta de evidencia científica y los peligros de la homeopatía. 

'Caramelos' para tratar el coronavirus

Lo bueno que tiene la medicina es que evoluciona. Lo que estaba vigente en el pasado no tiene porqué estarlo necesariamente hoy, porque los conocimientos científicos a su alrededor han avanzado. De hecho, esta fue la premisa en la que se basó en el siglo XVIII el médico alemán Samuel Hahnemann para desarrollar la homeopatía. No estaba a favor de las típicas sangrías de su época, consistentes en tratar todo tipo de dolencias a través de la colocación de sanguijuelas sobre el cuerpo del paciente. Estaba en lo cierto, pues con el paso de los años se ha demostrado que aquellas sangrías no servían de nada. Pero también se ha demostrado la ineficacia de su homeopatía. 

Por eso a los profesionales de la medicina basada en evidencias científicas les enfadan tanto los mensajes como el de Pedro Zenteno. La homeopatía, como bien dice en Twitter Alejandro Macías, no es más que agua con azúcar. Supuestamente contiene un principio activo en base a eso de que lo semejante cura lo semejante. Se trata de sustancias cuyos síntomas o incluso cuya propia definición se relaciona con la enfermedad que se pretende tratar. El problema (o al menos uno de ellos) es que con esta premisa se llega al punto de usar supuestos fragmentos del muro de Berlín para tratar la ansiedad. Claro, el muro es un símbolo opresor y la ansiedad cursa con presión en el pecho. 

La homeopatía se basa en principios sin evidencia científica, como que lo semejante cura lo semejante o que el agua tiene memoria

Además de tener poco sentido, sería imposible conservar tantos restos del muro. Pero eso no es problema, pues otro de los principios de la homeopatía es que las sustancias se encuentran muy diluidas. Tanto que con algunas sería necesaria una piscina olímpica para encontrar una sola molécula. Y eso en los mejores casos. Como se puede imaginar, nada de esto tiene lógica. Pero aquí entra su última baza: la memoria del agua. Los defensores de esta pseudoterapia alegan que el agua recuerda aquello que se mezcló con ella. Solo hace falta un poco de vibración, y ahí entran en juego los golpes de Biblia. Este batiburrillo de principios casi cómicos son los pilares sobre los que se levanta la homeopatía. Nada tiene sentido y, por supuesto, no hay absolutamente ninguna evidencia científica detrás. 

Por eso es tan grave que haya personas con altavoces importantes que intenten darle credibilidad. Y lo peor es que ni Pedro Zenteno ni el Gobierno de México son los primeros que lo hacen con la COVID-19. De hecho, ya al principio de la pandemia el Gobierno de la India incluyó entre sus recomendaciones el uso de la homeopatía. En este país está muy arraigada la medicina ayurvédica, por lo que dan bastante credibilidad a este tipo de pseudoterapias. Pero está claro que no han servido para nada. Como tampoco sirvió la recomendación de administrar heces de vaca para tratar el coronavirus. 

¿Por qué algunas personas se curan con homeopatía?

Mucho después de las recomendaciones del gobierno indio, ya con la pandemia bien arraigada y sus terribles consecuencias muy claras, llegó a publicarse un estudio en el que se demostraba la supuesta eficacia de la homeopatía para tratar el coronavirus. Lógicamente, fue el arma que los defensores de esta pseudoterapia necesitaban para disparar sus argumentos. Pero basta con un vistazo rápido para ver que es un estudio metodológicamente muy pobre. Tiene fallos tan grandes como un número muy reducido de participantes o la exclusión de aquellos que cursaban la enfermedad con síntomas graves.

Y es justo aquí donde radica el supuesto éxito de la homeopatía. Si se usa para tratar a enfermos leves, lo normal será que se recuperen. Como lo hacen todos los pacientes asintomáticos o con sintomatología leve. Ocurre lo mismo que con otras muchas enfermedades que se curan solas. De hecho, se suele decir a modo de parodia que la gripe sin tratamiento se cura en una semana. Con homeopatía en siete días.

Si una persona está leve lo normal es que se cure sin tratamiento, pero podría achacar su recuperación a la homeopatía

Pedro Zenteno ha manifestado que tiene síntomas leves, por lo que lo más probable es que se cure sin problema. Llegados a este punto, seguramente achacará su recuperación a la homeopatía. Sabemos que no habrá sido por eso, sino por la acción de su sistema inmunitario, especialmente si está vacunado. Pero lamentablemente su discurso convencerá a muchas personas de la supuesta eficacia de su tratamiento.

Si esas personas no dejan de vacunarse o de acudir al hospital en caso de complicación de los síntomas, el único riesgo que sufrirán será para su bolsillo. Pero si rechazan la medicina basada en evidencias científicas para pasarse a la homeopatía sí que podrían estar en grave peligro. Por eso son tan preocupantes los discursos como el de Zenteno. Por eso es tan necesario dar a la población la información necesaria para tomar decisiones conscientes sobre su salud. 

La poca resistencia a la homeopatía

Con todas las dudas sobre la mesa, México sigue manteniendo una tradición que empezó en el siglo XIX. México fue el primer país del mundo en reconocer oficialmente la homeopatía, en 1895. Fue después cuando se abrieron las puertas del Hospital Nacional Homeopático, que realizó casi 9.000 consultas en el primer año después de su inauguración. 

Con estos datos como telón de fondo, no es tan sorprendente que una parte de la sociedad mexicana apoye y crea en estas prácticas. A pesar de la información disponible actualmente y de las alertas de la comunidad médica y científica, la homeopatía sigue ganando adeptos. En instituciones como el ISSSTE y con publicaciones como la de Pedro Zenteno. Pero también por parte del presidente Andrés Manuel López Obrador. 

Llamaron mucho la atención algunos gestos del mandatario como besar a una niña en la mejilla en repetidas ocasiones en medio de esa primera ola en la que se recomendaba mantener la distancia social. Luego, afirmaciones difíciles de olvidar como afirmar que las estampas de los santos y la honestidad ayudaba a evitar los contagios. Andrés Manuel López Obrador se ha infectado con estas prácticas dos veces de COVID-19.

Aunque el precedente es peligroso y no es la primera vez que cargos públicos predicaron a los cuatro vientos opiniones y prácticas que iban en contra de las recomendaciones sanitarias en medio de la pandemia. Todo esto, en medio de unos datos escalofriantes como las más de 2.300 muertes por millón de habitantes a causa de la pandemia.