Llegó el turno de las peores películas de 2021. Sabemos que fue el año de las grandes producciones que lograron la proeza de devolver su vitalidad a la Industria. Se trató de una batalla contra el miedo y las precariedad del parón obligatorio de la pandemia. También de una forma de revitalizar el cine en salas. Se trató de un recorrido duro y complicado, que sin embargo rindió los frutos esperados. Pero también cometió herrores

Como si eso no fuera suficiente, el cine también debió enfrentarse al streaming y a su variedad de opciones. Pero de una forma u otra, ambas visiones sobre la experiencia cinematográfica, lograron complementarse. La experiencia en salas se combinó con la de la multipantalla, hasta crear algo nuevo. Para bien o para mal, 2021 fue el año de los estrenos simultáneos, las nuevas visiones sobre el futuro de los actores y el talento. También, el que cimentó los futuros acuerdos sobre la Industria como dos partes de la misma cosa. 

Pero entre semejantes cambios, hubo tropezones. Las peores películas de 2021 llegaron en formas de experimentos desconcertantes. Algunos risibles, otros lamentables, en algunos casos decepciones sin asidero. Desde secuelas que desconcertaron por perder la oportunidad de ampliar historias hasta premisas sin alicientes. Al final, el cine también demostró que en su intento de avanzar a nuevos lugares, perdió el norte. Una circunstancia que dejó varias de las peores producciones del año que te dejamos aquí: 

Alerta Roja

La más costosa película de Netflix jamás producida es también un despropósito a la altura de su abultado presupuesto. Y se merece estar en nuestra lista de las peores películas de 2021. Con un elenco de estrellas, localizaciones internacionales y una puesta en escena lujosa, la inversión no logró solventar sus enormes fallas de guion.

Desde inverosímiles giros de argumento, actuaciones planas hasta un fallido sentido del humor. Todo se combinó para una producción mediocre a gran escala. Dwayne “La Roca” Johnson parece incómodo y malhumorado en la mayor parte de la película. Por su parte, Gal Gadot crea un extraño estereotipo de la mujer fatal con más hincapié en su encanto que en su talento. Pero la peor parte se la lleva a cuestas Ryan Reynolds, que desperdicia su carisma en chistes tediosos. 

Al final, la película es una combinación de todo lo que no se debe hacer en el cine de acción. Incluyendo un inverosímil vuelo de helicóptero sobre una cárcel rusa, una amistad forzada entre protagonistas sin química y un giro predecible.

¿La guinda del pastel? Un toro digital tan irreal que corre por un escenario de pantalla verde plano. La secuencia entera bien podría pasar a la historia como lo peor de la historia del cine en el apartado de efectos especiales.

Venom: habrá matanza

Lo único rescatable de una de las peores películas de 2021 es que es tan corta como para que el suplicio sea menor. Pero la secuela del éxito de taquilla del 2018 es una colección de malas decisiones que asombran por su torpeza. Andy Serkis, encargado de ampliar el universo del simbionte más popular del cómic, falla al convertir a la película en una semi parodia del género. En especial, cuando el argumento incluye a Carnage y a Cletus Kasady, dos de los personajes más violentos de la factoría Marvel. 

Pero Serkis parece tener mucho más interés en la relación casi amorosa entre Eddie Brock (Tom Hardy) que profundizar en la historia. Los chistes van y vienen, sin ninguna gracia, mientras ambos personajes se convierten en piezas sueltas de una historia más amplia. 

No obstante, lo realmente imperdonable es cómo Serkis convierte a Kasady (interpretado por un usualmente competente Woody Harrelson) en el peor chiste de todos. El personaje se derrumba en medio de incongruencias sin sentido y trozos de información incompletos. Lo peor llega cuando Serkis apresura la marcha del guion para encajar en la idea del gran final sangriento. Ni es final, ni es sangriento: la sensación es que la película se desploma antes que finalizar. Y lo hace con una escena ridícula para vergüenza de fanáticos y público en general. 

Space Jam: una nueva era

Si el clásico familiar del ’96 fue un éxito de ingenio y buenas intenciones, su secuela tardía es un fracaso de marca mayor que lanza el título al listado de las peores películas de 2021. ¿Lo más curioso? Fracasa por las mismas razones por las que triunfó la primera. Se trata de uno de esos casos en que la secuela toma lo mejor del film original y lo redimensiona para peor. Pero en esta ocasión, la decisión incluyó abusar de la premisa, explotarla hasta límites dolorosos y destruir sus puntos altos. El resultado es un caos argumental de considerable profundidad, imposible de entender más allá de una extravagancia de Warner Bros.

De hecho, el gran problema de Space Jam: una nueva era es la forma en que el estudio enfocó su punto más alto. Si en la película original incluir referencias pop fue una versión divertida e ingeniosa de un meta discurso, aquí sofoca el frágil guion. Lo aplasta en un interminable desfile de personajes, secuencias y referencias que no solo no tienen sentido alguno, sino que se desplazan hacia el caos. Al final, el gran juego para la historia de Lebron James contra el irritante algoritmo de Warner Bros es un truco barato para publicitar licencias. Un recorrido plano y aburrido sin otro interés que explotar una buena idea sin la habilidad o la sensibilidad necesaria. 

Cherry

Tom Holland y los hermanos Russo. ¿Qué puede salir mal? En este caso, lo suficiente como para crear una de las peores películas de 2021. El intento de los conocidos directores por un cine más serio que el de superhéroes es un caos total de guion y puesta en escena. La película, una heist movie con pretensiones de drama, intenta combinar una versión sobre el “buen ladrón” que termina por derrumbarse por blanda. Como si eso no fuera suficiente, es grotesca cuando pretende ser cruda, aburrida al querer ser sobria y ridícula, cuando pone el énfasis en lo sentimental. 

Al final, el film es una mezcla absurda de elementos que se desploman a la menor provocación. En especial, con un Tom Holland con cara de niño intentando pasar por ex presidiario. La actuación del actor es tan vacía como desordenada. Una combinación de los guiños a su conocido Peter Parker con algo más denso que no termina de mostrarse nunca. Para añadir fuelle a esta caótica combinación, también tiene una de las peores y más desagradables escenas del año. Si viste la película, sabrás cuál es. 

Patrulla Trueno

Melissa McCarthy es una comediante competente con un tipo de humor en ocasiones irritante. Por su lado, Octavia Spencer es una actriz brillante y profunda capaz de un amplio registro histriónico. Combinar ambas personalidades en una comedia parecía una buena idea, ¿no es cierto? En especial, cuando una podía sostener a la otra y realzar sus mutuos puntos fuertes. Mucho más en una sátira sobre el mundo de los superhéroes, con un abultado presupuesto para innovar. 

Pero todo lo anterior fue un cúmulo de pésimas decisiones y combinación fílmica de pesadilla. El dúo de actrices hace un lamentable esfuerzo por sostener un guion ridículo, básico y lleno de puntos inexplicables. Más allá de eso, la película de Netflix termina por perder su tono burlón en medio de una pretendida mirada hacia algo más ¿profundo? ¿simbólico?. No tenemos idea cuál era la intención del director y guionista. Lo que sí está muy claro es que fue un desastre suficiente para llevar la película a lo peor de 2021. Uno vergonzoso y que todavía impresiona haya llegado a los cines y plataformas streaming.