Por fin  llegó el día. Hoy se estrena en Disney + El Libro de Boba Fett. Tatooine volverá a nuestras pantallas y, ¿quién sabe?, quizás con él algunos de los productos típicos de este planeta. Y es que si Japón tiene el sushi, España la paella y México los tacos, Tatooine también cuenta con un buen número de platos, algunos con la leche azul como ingrediente principal.

Procede de los banthas, un gran mamífero nativo de Tatooine, que también se crió en otros mundos a lo largo de la galaxia. Se trataba de animales domésticos, que solían vivir en manadas, con unos cuernos enrollados que recuerdan a los del carnero y una gran mata de pelo. Se críaban como medio de transporte, pero también para la obtención de ropa, muebles y, por supuesto, alimento. Tanto su carne como su leche, de un curioso color azul, fueron muy preciados entre los habitantes de estos lugares.

Y es que no solo se bebían la leche azul. También cocinaban con ella todo tipo de postres, desde natillas hasta helado y yogur. En The Mandalorian pudimos ver a Baby Yoda degustando unos ricos macarons de un intenso color azul; que, lógicamente, estaban elaborados con leche de bantha. 

Pero vayamos a la vida real. ¿Existe realmente la leche azul más allá de esa leche con colorante de las cafeterías de cereales favoritas de los instagramers? Lo cierto es que sí. Aunque suele significar que la leche ha sido colonizada por bacterias. No son especialmente peligrosas; pero, por si acaso, mejor evitar la leche cruda.

El curioso caso de la mozzarella azul

No sabemos por qué los banthas producían leche azul. Pero sí sabemos por qué puede generarse en la vida real.

Hay varias bacterias responsables de ello, la mayoría pertenecientes al género Pseudomonas. Por ejemplo, ocurre con Pseudomona cyanogenes y con Pseudomonas fluorescens. Esta última, de hecho, es la responsable de varios casos de leche azul reportados en Italia. 

Los primeros casos de mozzarella azul procedían de Alemania, pero después se detectaron otros de queso local italiano

Lo primero ocurrió en 2010, cuando dos mujeres, una de Turín y otra de Trento, alertaron de que la mozzarella que habían comprado recientemente en una famosa cadena de supermercados italiana se había coloreado de azul. Aunque algunos miembros de su familia ya habían ingerido parte del queso, ninguno se encontraba enfermo, por lo que se hizo un llamamiento a la calma mientras se buscaba algún tipo de contaminación en estos productos, que habían sido importados desde Alemania. 

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Poco después de eso, otra mujer, esta vez de la provincia de Cosenza, experimentó el mismo problema. Sin embargo, esta vez la mozzarella, que había sido comprada en un mercado local, se había hecho con leche procedente de una vaquería de Salerno, allí en Italia.

En todos estos casos se descubrió que el origen de aquella curiosa coloración estaba en la presencia de indigoidina, un pigmento azul fabricado por Pseudomonas fluorescens, una bacteria que, lógicamente, fue detectada en el queso. A raíz de este problema, que terminó por detectarse también en Estados Unidos y otros países europeos, se han desarrollado estudios dirigidos a determinar a partir de qué concentraciones de la bacteria, en principio inocua, se sintetiza ese pigmento que aporta al queso un tono tan desagradable. Así, se facilita la realización de controles de calidad más exhaustivos en los que se pueda detectar el problema antes de que ocurra.

Leche azul, más allá de Boba Fett y Tatooine

Pero, por si todo esto fuera poco, también en Italia se han detectado casos de leche azul, directamente del cartón. Le ocurrió a un matrimonio de la localidad de Piombino. Abrieron el cartón de leche, bebieron de él y se fueron de fin de semana. A la vuelta, cuando lo sacaron de nuevo de la nevera, la bebida se había teñido totalmente de azul. Se enviaron muestras tanto de esta leche como de otros envases de la misma marca y supermercado al Insittuto Zooprofiláctico de Pisa, donde de nuevo se determinó que se trataba de una presencia elevada de P. fluorescens

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Salvo excepciones, como la que sufrió esta pareja, este tipo de contaminaciones son más comunes en leche cruda o quesos de baja curación. Afortunadamente, no suele ser peligrosa, salvo en personas inmunodeprimidas. Pero la leche cruda puede ir acompañada de otras bacterias mucho más dañinas. Por eso, lo mejor es evitar la leche sin tratar.

Ahora bien, ¿cambiaría de color la leche azul de bantha si la pasteurizáramos? Pues posiblemente no, pero tampoco nos haría ningún mal. Al fin y al cabo, en Tatooine se alimentaron de ella durante siglos y crecieron sanos y fuertes. Tanto como Boba Fett. Porque puede que en la serie que se estrena en Disney+ no tengamos la oportunidad de verle tomando leche azul. Pero seguro que en la intimidad forma parte de sus desayunos.