Si algo quiere decirnos Sex Education es que el sexo no debe demonizarse. Que eso puede ser un pozo de frustraciones -así como una fuente de desconocimiento peligroso- para los jóvenes. Una de las series más famosas de Netflix ha apostado por mostrarnos la cara más divertida de un sexo sin tabús, nobel y divertido. El hilo de la trama, en manos de Otis Milbourn (Asa Butterfield), convierte al hijo tímido y virgen de una sexóloga (Gillian Anderson) en un terapeuta adolescente.

Al conseguir autoestima y confianza en sí mismo, encuentra también una satisfacción al dar consejos a sus compañeros de escuela. Soluciones a problemas sexuales que, en su mayoría, pasan por tener comunicación con la pareja o amante. Al final, la moraleja es que al hablar abiertamente de temas sexuales (desde formas de vulvas hasta lavativas) se pasa la vergüenza y así desaparecen los problemas. Algo parecido está intentando Netflix a través de sus series.

Sex Education acierta en criticar la falta de educación sexual en las escuelas. Los avances que se han hecho al respecto no han sido, por desgracia, suficientes. Seguimos en charlas básicas en las que prima la falta la confianza para que los adolescentes hagan preguntas. Sean las que sean. La serie de Netflix gira en torno a todas estas preguntas que tienen los jóvenes -y los que no lo son tanto- pero que quedan sin responder. También a descubrir la sexualidad de cada uno; aquí también, sea la que sea.

“Esta serie es una buena herramienta de ayuda por la empatía que puede generar al ver que gente de la misma edad tiene dudas y no tiene quien se las responda más allá de Google, triste pero es así”, lamenta Estefanía Cardenete, psicóloga experta en relaciones de pareja y sexóloga. Además de que algunas de las respuestas que da la serie son adecuadas, otra fortaleza de la serie es que hablan de la figura de una profesional sexóloga con la que pueden ir a hablar para resolver sus dudas. “Eso es muy favorecedor pues nuestra figura debería de ser esencial en el proyecto educativo de cualquier centro de primaria o secundaria como este caso”.

'Sex Education', demasiado bueno para ser real

Podemos hablar desde la pansexualidad de Ola, el descubrimiento de la sexualidad de Adam, y Cal, el personaje no binario de Sex Education. También del acoso que sufre Aimee en un autobús o de las inseguridades de Olivia al llegar al orgasmo. Ignasi Puig Rodas, psicólogo, sexólogo y terapeuta de parejas, cree que la serie de Netflix tiene un gran punto positivo al visibilizar la diversidad, y que los adolescentes puedan sentirse identificados. "Pero las series, por muy bonitas que sean, nos van a enseñar una parte de la realidad", añade. 

En el caso de Sex Education, Puig Rodas opina que Sex Education peca de buenismo. "No hay casi conflictos entre los alumnos, si hay actitudes homófobas quedan muy contenidas y eso dista bastante de la realidad". En los institutos, ser diferente siempre ha sido un motivo para ser el centro de todas las miradas, también de las críticas. El caso de Cal, el personaje no binario de la serie, muestra las dificultades que tiene para convivir con su identidad dentro de las normas de la escuela; en cambio, no es motivo de burla o crítica por parte de sus compañeros. A pesar de que se ha abierto la tolerancia en las escuelas, en el caso de Sex Education se puede llegar más a una realidad aspiracional que diaria.

La sexóloga Estefanía Cardenete coincidió en que el ambiente de la serie de Netflix no parece real, por lo menos en institutos de nuestro país. “Apenas se habla de bullying, la relación con los profesores es como muy cercana, no hay rastro de trastorno alimenticios...”, continúa Cardenete. “Para un personaje que es de color, familia extra religiosa y encima gay... las cosas no las tienen tan ‘fáciles’ como pintan en la serie. Pero sí que puede dejar el rastro positivo de que ‘se puede’ y aunque con un arduo esfuerzo (cosa que no tendría que ser así) pueden encontrar su lugar y el amor”, opina la sexóloga.

Aunque el mero hecho de que se hable del tema ya genera visibilidad. Y eso, para las personas que pueden sufrir o sentir discriminación por su identidad sexual, es una manera de romper barreras. "Que sientan que no se tienen que esconder y que es un tema del que se habla, ayuda a que en lugar de guardárselo en su interior se pregunten qué hacer con lo que están viviendo. Pedir ayuda, o gestionarlo por su cuenta, pero ya no se quedan callados", dice Ignasi Puig Rodas en entrevista con Hipertextual.

Romper los tabús con series de Netflix

No solo Sex Education. Bonding es otra serie de Netflix que habla sobre el mundo del sadomasoquismo y del BDSM pero dista mucho de la imagen que han mostrado películas como 50 Sombras de Grey. Ignasi Puig Rodas, que trabaja también con sexualidades alternativas, explica que Bonding es una de las pocas producciones que ha hecho un relato positivo de la gente que practica BDSM.

"Siempre se ha tratado desde el morbo y esta serie acerca las vivencias de las personas que empiezan a conocer este mundo". Otras series como Comando Queer (Q-Force), esta vez de dibujos animados, visibiliza diferentes modos de ver el espectro LGTBIQ+. También muestra lo que pocas han hecho: 

"En muchas películas o series se empiezan a romper roles de género y ahora vemos cómo se masculinizan personajes femeninos y se muestran como mujeres valientes que no necesitan que nadie haga las cosas por ellas. Ahora bien, ¿cuántos personajes masculinos feminizados hemos visto? Eso sigue siendo un tabú y en Comando Queer lo abordan perfectamente huyendo de la imagen de superhéroes masculinos".

Ignasi Puig Rodas

Adicionalmente, Estefanía Cardenete subraya la presencia de parafilias sexuales, “recuerdo una pareja en la segunda temporada que les gusta hacer el amor disfrazadas de extraterrestres”. Lo importante de escenas cómo esta es que normaliza estas filias dándoles forma social ( en el instituto, con sus familias, etc.). “De forma más interna, haciendo eco del pensamiento del sujeto cuando las explica”.

El arma de doble filo

Estas producciones pueden ayudar a crear un sentimiento de comunidad todavía mayor, sobre todo si la serie es una de las más vistas de la plataforma de streaming, como es el caso de Sex Education. Con personajes como Cal se fomentan conversaciones sobre el género no binario y, con ello, una mayor visibilización de esa realidad. Aunque puede ser un arma de doble filo. 

"Hay que ser cauteloso con la imagen que se da en casos como el de las personas no binarias", indica el psicólogo, "porque algunas personas viven con recelo respecto al resto de la población". El motivo suele ser el miedo a la discriminación. Si además de sentir que tienen que "salir del armario" se les enlaza con una imagen que no esté bien definida, las barreras para esa persona pueden aumentar. Ignasi Puig Rodas no se refiere al caso específico de Cal en Sex Education, sino a otros personajes de series que pueden empujar a la desinformación. "Aunque venga de una buena voluntad, la desinformación sobre una identidad sexual puede hacer mucho daño". 

El dinero es el dinero, para las series de Netflix también

La visibilidad ha aumentado y ahora podemos encontrarnos series en Netflix que hablan sobre temas sobre diversidad sexual que hace años quedaban resignadas a películas independientes o de nicho. Pero no hay que olvidar que la plataforma de streaming es una empresa que mira por sus intereses económicos. "La finalidad de Netflix no es la diversidad, es hacer negocio", dice Puig Rodas. En el mismo sentido opina Alberto Rey, crítico cultural y creador del veterano blog de series Asesino en serie: "Netflix es una empresa que se comporta como una empresa. Netflix no nos quiere, quiere nuestro dinero. En su caso en forma de atención que se convierta en suscripción". 

"Puedes hacer productos que no se habían hecho antes para audiencias que no estaban atendidas, y lo haces para que se suscriban, no para que sean más felices", añadió Rey. Los dos expertos opinan que la empresa habla sobre diversidad sexual porque les sale a cuenta económicamente. Cierto es también que por el camino hay consecuencias muy positivas porque se cuentan historias nuevas y también se da voz a nuevos creadores. 

En el caso específico de Sex Education, una de las cosas más revolucionarias de la serie es, para Alberto Rey, que las diferentes formas de pensar o identidades sexuales no son la tesis de la serie, sino que forman parte de ella. Es una manera de "naturaliza" diferentes opiniones u orientaciones sexuales. Por otro lado, visibilizar ciertas realidades a través de personajes y su evolución es una de las fortalezas de este formato. "Necesitas tiempo para entender a personajes que normalmente no ves en televisión y eso te da las series", explica el crítico a Hipertextual

El sexo entra en juego

Netflix ayuda a la visibilización de muchas orientaciones sexuales que hasta ahora podían estar olvidadas en el mundo de las series. Logra poner en el centro del discurso temas que no habían estado antes tan en boca de todos. En este contexto es imposible que el sexo no sea una parte importante de la ecuación. Rey recuerda el debate antiguo -y que suena incluso a cliché- basado en que no tenemos un problema con la violencia extrema pero sí con el sexo. "La violencia hemos conseguido hasta convertirla en una parodia en sí misma, ahí tienes a Tarantino o The Walking Dead. Pero con el sexo, tenemos un problema para definirlo".

Pone como ejemplo los comentarios que leyó en críticas de El Cuento de la Criada, de HBO, en los que afirmaban que las escenas de sexo eran rompedoras. "Pero es que no eran escenas de sexo, eran de violencia sexual", aclaró. Sin embargo, poco a poco ha ido cambiado y evolucionando la manera de mostrar el sexo. Mucho ha llovido desde ese primer capítulo en el que cuatro amigas se sentaban en un bar a hablar abiertamente de sexo. Sexo en Nueva York rompió tabúes en los 90, aunque ahora, visto en perspectiva, tiene poco de rompedor. Las series son un reflejo de una realidad -o una parte de ella- y ese mérito no se le puede quitar a la revolución que inició Carrie Bradshaw. 

El desenfreno adolescente de 'Élite'

De esa pequeña revolución hemos pasado a otras pequeñas pero importantes como Élite. En la serie adolescente de Netflix no faltan las drogas y el sexo. Tampoco la promiscuidad y la sexualidad fluida. "Nos escandaliza ver series como Élite, pero si lo analizas son las experiencias sexuales de cualquier adolescente desde siempre. Pero existe el concepto de que la vida de esos adolescentes es un producto aspiracional y eso hará que los jóvenes quieran follar entre ellos. Como si no lo hubieran hecho desde siempre", dice Alberto Rey. 

Conceptos como el pecado, presente en nuestra sociedad a pesar de todo, pasan a estar en un primer plano en casos como este. La diferencia puede ser que ahora, cada vez más, se enseña todo a pesar de que pueda escandalizar. Como puede hacerlo el sexo homosexual en Halston. O las aventuras de Lola en Valeria. También el sexo desenfrenado de Élite o los consejos sexuales de Otis en Sex Education

Si hay un reto para Alberto Rey, ese podría ser que no se hagan series centradas en las relaciones sexuales de personas de más de 50 años. Grace and Frankie es un buen ejemplo a seguir, pero al fin y al cabo es una comedia. "Los creadores de The Good Wife lo han aprovechado y han generado el personaje de Christine Baranski, que es una mujer de más de 60 años que está muy salida. Y no es un chiste, no es humor, es un personaje completo que tiene muchas otras aristas". "En la propia Sex Education, Gillian Anderson es lo más sexy de la serie. Hay que llevar esto también al drama e incluso al costumbrismo", concluyó el experto. 

El consentimiento, ese gran olvidado en las series de Netflix

Las series han cambiado al igual que lo han hecho los tiempos. El sexo es en muchos sentidos un tabú cada vez menor, pero no todo está hecho. Por ejemplo, tratar el consentimiento sexual en las series es un aspecto clave a incluir, sobre todo en las adolescentes. A falta de una educación sexual completa, tratar estos temas en las producciones de Netflix puede ayudar a poner sobre la mesa situaciones como practicar sexo sin condón y la presión que puede haber para hacerlo. En Sex Education aparece este aspecto de refilón, de la mano del personaje de Olivia en la tercera temporada, aunque no se trata en profundidad. 

Quizá una de las escenas más bonitas de la tercera temporada lo compensa: cuando Meave besa por primera vez a Isaac, su vecino en silla de ruedas por una lesión en la columna. Además de ser un momento tierno, en todo momento hablan sobre lo que están haciendo y lo que pueden hacer para darse placer el uno al otro. El nivel de confianza aumenta con cada pregunta o comentario sobre cómo sería esa relación sexual, analiza un artículo de The Atlantic.

Esta escena es sumamente positiva dentro de las escenas de sexo porque en todo momento se comunican entre ellos sin vergüenza o miedo. Algo que, por desgracia, no ocurre en la realidad, tampoco en muchas series. Sin embargo, capturar momentos como el que viven Meave e Isaac puede romper una barrera de comunicación. Ahora puede estar más cerca de una realidad aspiracional en algunos casos, pero enseñar que hablar de sexo es importante -y nada sucio- es un gran paso. Y si hay preguntas, que se hagan. Netflix, por el momento, intenta responder así algunas de ellas.